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Revista Digital

Al Ándalus
Miércoles, 22 Abril 2015 18:10

Perfumes, especias, música, patios, arquitectura... innumerables huellas andalusíes

Arabescos en Medina Azahara Arabescos en Medina Azahara (cc) Javier García / flickr.com
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Al Ándalus es un largo periodo en construcción permanente con una enorme complejidad. Es como una ventana que se abre y que permite ver una doble realidad: su huella, su resultado, sus construcciones y le herencia tangible; pero también los mitos que rodearon a estos ocho siglos de coexistencia que ha marcado indiscutiblemente a Andalucía. Tomamos prestadas las idead de Sebastián de la Obra, historiador y fundador de la casa de la Memoria de Sevilla y de la Biblioteca de la Casa de la Memoria de Sefarad Casa de la Memoria de Córdoba. Con él hablamos extensamente sobre la herencia andalusí. Elegimos esta difinición para adentrarnos en un periodo fundamental y sensacional de la historia de Andalucía.

Esta amplia etapa dejó en nuestro territorio una impronta que ha marcado al pueblo andaluz indiscutiblemente. Si pensamos en nuestro patrimonio, cultural y artístico, no solo debemos pensar en los conocidos monumentos de la Alhambra, Mezquita, Giralda, Alcazabas etc. También destaca esa multitud de pequeñas construcciones que encontramos en muchos pueblos: las mezquitas convertidas en iglesias, las torres almenaras, los baños, aljibes, albercas o antiguas acequias. Pero quizá, lo más importante sea la huella en la arquitectura y en la fisonomía de nuestros pueblos: casas blancas, encaladas, con tejados rojizos, con patios interiores y con un zaguán en la entrada. Construcciones cotidianas herederas de la cultura andalusí.

Cultura, lengua y hablas andaluzas

En este periodo llegaron a la península avances e innovaciones culturales como la alquimia, el álgebra, el ajedrez, el uso de las cifras arábigas en sustitución de los números romanos, la idea del cero, o la filosofía aristotélica, que se había perdido para el resto de Europa. Sobra decir la importancia de la lengua árabe en nuestra forma de hablar: el español, el andaluz, expresiones y frases hechas heredadas directamente de este fructífero periodo.

Pero hay una influencia que destaca sobre todas en el ámbito cultural: la música. Los instrumentos y las melodías de origen árabe llegaron para fundirse y dar forma a nuestro flamenco o a nuestra guitarra.

Guitarra

En Al Andalus como en el resto del mundo islámico, los perfumes tuvieron una presencia importante. Perfumes de agua de rosas, perfumes de azafrán, almizcle, ambar o canela que eran de uso general en todas las clases sociales tanto para hombres como para mujeres. La utilización de jabones aromáticos, el empleo de aceites corporales, el depilado, el arreglo y el teñido del cabello con alheña; la decoración de las manos y pies de las mujeres con henna, así como el perfilado de ojos eran costumbre muy arraigadas.

Y si huelen bien los perfumes, mejor huelen los pasteles. Y de la repostería andalusí también tenemos buenas muestras hoy día. La harina, el azúcar, la miel, la canela, los frutos secos y los huevos eran los ingredientes principales de alfajores, arropes, buñuelos, arroz con leche, magdalenas, pasteles de almendra, pestiños y roscos, incluso turrones y tocinos de cielo.

La influencia árabe en la cocina andalusí fue fundamental, tanto, que supuso una revolución. Supuso la ruptura de una trilogía básica propia de la manutención cristiana de la época, centrada en el trigo, la carne y el vino.

Las influencias de Oriente posibilitaron el cambio hacia nuevos hábitos alimenticios ante la incorporación de las verduras. La extensión del regadío en la agricultura que trajo consigo el mundo árabe permitió consumir y usar vegetales y hortalizas frescas todo el año. Las verduras revolucionaron la cocina y también las especias. Los árabes trajeron consigo la canela, el azafrán, los cominos, el anís o el cilantro.

Nos quedamos con este viaje por “Al Ándalus a través de los sentidos”

 




 

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