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Viernes, 06 Marzo 2015 11:41

Incineradoras de residuos: ciudadanía en contra

Protestas contra la Incineradora de Niebla Protestas contra la Incineradora de Niebla www.condavision.es
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Alcalá de Guadaíra, Chiclana de la Frontera o Niebla son ejemplos de un rechazo rotundo contra la intención de determinadas empresas de convertir sus cementeras o instalaciones similares en incineradoras de residuos por la contaminación ambiental que implica esta práctica. El caso más reciente lo encontramos en el municipio sevillano, donde la población y los colectivos ecologistas tienen varios frentes abiertos relacionados con vertidos y contaminación. En algunos casos se trata de plantas de tratamiento de residuos; en otros son industrias que pretenden usar basura y desechos como combustible, lo que genera grandes dudas sanitarias y ambientales.

El ayuntamiento alcalaíno afirma que no dará permiso a la cementera Portland Valderribas para usar como combustible derivados de residuos no peligrosos, pese a que la Junta de Andalucía había decidido modificar la autorización ambiental integrada concedida a la empresa. El Gobierno local afirma que las instalaciones están muy cerca del núcleo urbano; que existe una moratoria vigente para este tipo actividades y que hay una fuerte contestación ciudadana en contra.

A finales de enero, más de 200 personas participaba en un acto informativo organizado por la Plataforma contra la Incineración de Residuos en Los Alcores. Este colectivo ha logrado recoger unas 8.000 firmas que llevarán la próxima semana al Parlamento de Andalucía para tratar de garantizar que proyectos como éste no vean nunca la luz.





Otros proyectos polémicos: Chiclana de la Frontera y Niebla.

En el caso del municipio gaditano de Chiclana, el proyecto de la empresa Polanco no cuenta en principio con la autorización de la Delegación Provincial de Medio Ambiente. La propuesta consiste en la construcción de un complejo de tratamiento integral de residuos. Los ecologistas denuncian que este tipo de plantas provocan una doble contaminación: del aire, por la combustión y de la tierra por la escoria, esto es los restos de los residuos quemados no destruidos.

En Niebla, Huelva, la población lleva años tratando de que la cementera de la localidad no se convierta en una incineradora de residuos como neumáticos o plásticos agrícolas que deberían ser tratados y reciclados convenientemente. Según Ecologistas en Acción la cementera de Niebla utiliza como combustible el "coque de petróleo, un subproducto de bajo costo procedente del refino de este hidrocarburo, cuyo uso se traduce en emisiones contaminantes de anhídrido sulfuroso(SO2), monóxido de carbono(CO) y óxidos de nitrógeno(NOx) fundamentalmente, además de infinidad de metales en forma de compuestos gaseosos, entre ellos el mercurio, el talio o el cadmio. La emisión a la atmósfera de cantidades importantes de partículas procedentes también de la trituración de la materia prima base, calizas y arcillas, terminan de conformar la casi la totalidad de la carga contaminante actual emitida a la atmósfera por parte de la cementera".



Algunos de los efectos de la incineración:

La Plataforma Contra la Cementera de Niebla argumenta graves efectos sobre la salud de la población como consecuencia de la actividad de la cementera. El colectivo menciona un elevado índice de casos de cáncer, con 48 casos de fallecimiento por algún tipo de cáncer en el año 2013.

  1. Peligros para la salud pública, en particular al sistema respiratorio y a sistema endocrino.
  2. Deficiente e insuficiente forma de tratar los residuos que genera emisiones contaminantes y toxicas -metales pesados, dioxinas, furanos, gases de efecto invernadero, gases ácidos, micro partículas, nanopartículas-.
  3. La contaminación no se queda en el lugar donde se sitúa la cementera sino que viaja por el aire y afecta al ambiente de comarcas enteras.


Aquí dejamos la opinión médica al respecto, para ampliar detalles: