logo de Andalucía Diversa

andalucíadiversa
Revista Digital

Pocas palabras
Lunes, 16 Septiembre 2013 09:38

Aforado

Por 

¿Qué es un aforado?
Aforado es un término legal que designa a aquellas personas que por su cargo público no pueden ser juzgados por los jueces y tribunales ordinarios. Es decir, que cuando son imputados su caso no pasa por el juez de instrucción y la Audiencia Provincial pertinente, sino que son juzgados por los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) de las correspondientes Comunidades o el Tribunal Supremo (TS). Esta condición afecta no sólo a los delitos relacionados con su cargo, sino a cualquier delito que cometa durante el tiempo que desempeñe un cargo.

¿Qué beneficios judiciales tiene el aforado?
Además del ya mencionado derecho a ser juzgado por un tribunal superior, el aforado goza de los privilegios de inviolabilidad e inmunidad. Esto es, no pueden ser acusados por las opiniones emitidas en su función parlamentaria, ni pueden ser detenidos ni retenidos a no ser que hayan sido pillados en flagrante delito.

¿Quiénes son aforados en España?
En un principio, la condición de aforado la tenían el Presidente de la nación y su equipo de Gobierno, además de diputados y senadores. Sin embargo, actualmente la lista se ha ampliado considerablemente incluyendo a los parlamentarios de las asambleas legislativas y al presidente y consejeros de gobierno de las diecisiete CCAA; más los vocales del CGPJ, Defensor del Pueblo, homólogos de las CCAA y Delegados del Gobierno, además de todos los jueces, magistrados y fiscales del Estado. En total, más de 10.000 personas en toda España.

Entonces, ¿qué procedimiento legal sigue un aforado?
Veamos el caso, por ejemplo, de un diputado o senador. Una vez que es imputado, el caso del aforado pasa a competencia de la Sala II del Tribunal Supremo (o al Tribunal Superior de Justicia de la correspondiente Comunidad). Según el artículo 71.2 CE, antes de ser inculpado y procesado, la Sala II del TS debe pedir autorización a la Cámara respectiva. Es decir, los demás diputados o senadores (según el cargo del acusado) deberán votar para permitir que el imputado sea procesado. Este paso sólo podrá saltarse si el acusado es pillado en flagrante delito, “con las manos en la masa”, como se dice coloquialmente. Por último, la causa se juzgaría en el Tribunal Supremo.

Hay que recordar que la condición de aforado desaparece en el mismo momento en el que el imputado deja de ostentar el cargo, por lo que el procedimiento descrito cesaría en ese punto y retomaría el camino ordinario. Esta puede ser una de las razones por las que los políticos imputados no abandonan su escaño.

Pero, ¿qué ventaja hay en ser juzgado por un TS o un TSJ?
En principio, no habría ninguna, porque no dejan de ser Tribunales de justicia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en los TSJ uno de los tres magistrados de la sala es nombrado por terna propuesta por la asamblea legislativa autonómica, mientras que el nombramiento de los miembros del TS se pacta entre los dos grandes partidos.

¿Por qué existe la figura del aforado? ¿Es necesaria a día de hoy?
La figura del aforado nació como una garantía para el desarrollo normal y libre de los cargos del Estado. Se entiende que, dada la relevancia de los cargos que estas personas ostentan, su enjuiciamiento criminal puede verse sometido a influencias o presiones. El hecho de ser juzgado por un tribunal superior hace que la decisión no recaiga sobre un solo juez, sino que es una decisión colegiada, considerada más experta e independiente que una decisión individual.

En cuanto a su necesidad a día de hoy, ese es el debate que hay ahora mismo. Expertos judiciales no se ponen de acuerdo de si debería seguir existiendo, se debería limitar o directamente suprimir. En este sentido, recomendamos la lectura de este artículo de los compañeros de Eldiario.es donde profundizan sobre las ventajas y desventajas del aforado.

¿Se puede renunciar a la condición de aforado?
El aforado es una figura legal, es decir, está regida por la ley, por lo que no es posible renunciar a ella. De hecho, el diputado de IU Sánchez Gordillo lo intentó el año pasado, pero se encontró con que el Estatuto de Autonomía de Andalucía lo impedía. La única forma de perder la condición de aforado es renunciando al desempeño del cargo público.

 

Visto 7086 veces