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Carnaval
Jueves, 27 Febrero 2014 09:40

¿Cómo celebra Andalucía el carnaval?

Calles decoradas por Carnavales en Benalmádena Calles decoradas por Carnavales en Benalmádena José Manuel Macintosh
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El Carnaval en Andalucía mantiene unas pautas más o menos similares: los jueves larderos, los domingos de piñata, el entierro de la sardina, las chirigotas, comparsas, concurso de máscaras y, sobre todo, la fiesta en la calle acompañada de la gastronomía más propia, eso sí, de cada territorio. Los carnavales estuvieron prohibidos durante el franquismo y eso provocó que en muchos lugares se perdiera la costumbre. Antes de esa época oscura, en los pueblos se realizaban bailes y juegos donde el coqueteo y el cortejo eran el principal interés y aliciente.

Con el fin de la dictadura, sobre todo durante los años ochenta, los pueblos y ciudades fueron recuperando la tradición de celebrar esta fiesta, aunque en muchos casos, la influencia de Carnaval de Cádiz, se ha hecho muy evidente. Hay concursos de agrupaciones y actuaciones al estilo del Falla en todas las provincias. Pero el Carnaval en Andalucía es mucho más, y aquí queremos recorrer la comunidad para conocer esas celebraciones peculiares que Andalucía aún conserva.

Cádiz

La comida marca el comienzo del Carnaval casi en todos los rincones. En Cádiz, la Pestiñada, la Ostionada y la Erizada, acompañadas de cerveza, manzanilla o fino, indican que arranca la fiesta en la capital.

Pero, en la provincia, hay otras tradiciones quizá menos conocidas, como por ejemplo, la chicharrona o el ajo y la berza carnavalescos de Arcos de la Frontera.  En este municipio, incluso se mantuvieron las murgas durante la dictadura.  En Trebujena, destaca la Quema de la  Bruja Piti: una figura ritual que se quema el domingo de carnaval como símbolo del fin de los excesos carnales.

Huelva

Los altramuces, los berdigones y las almejas son los protagonistas gastronómicos de los carnavales onubenses. La costa aprovecha sus tesoros para dar la bienvenida a una de las fiestas más divertidas del año. Municipios como Cartaya, Lepe, Punta Umbría, celebran el carnaval, junto al mosto de la tierra y los moluscos y bivalvos del mar, en las calles.

En Valverde del Camino aún mantienen la tradición de vestirse de “bobos”, el Miércoles de Ceniza, tiznarse la cara con carbón o cenizas y vestirse con que se tenga a mano. En Isla Cristina tiene mucha relevancia el Entierro de la Sardina, de hecho, el velatorio comienza el día anterior y en él participan todas las agrupaciones y peñas del pueblo.

En Aracena, el fin de fiestas consiste en la “quema de la cebolla”. Literalmente: queman una carroza de cartón piedra con forma de cebolla. Otra peculiar celebración la encontramos en Cumbres Mayores. Aquí, el final del carnaval no lo representa el Entierro de la Sardina, sino del Entierro del Jamón, haciendo honor a uno de los productos más importantes de la provincia y de este municipio en particular. El escenario para el velatorio es el propio ayuntamiento; luego, en pasacalles, los vecinos llevan el jamón en hombros hasta el Castillo- Fortaleza de Sancho IV “El Bravo”, donde todos despiden con pena al protagonista del festejo.

Almería

El carnaval almeriense también se vive en la calle y mantiene unas tradiciones peculiares, como los “cascarones” de Cuevas de Almanzora, se trata de adornar huevos cascados en la parte superior con papelitos y papel de seda. La gastronomía también está muy presente, destacando, por ejemplo, los hornazos de Gádor que se consumen en el campo el Jueves Lardero. En Sorbas, tras el Entierro de la Sardina, tiene lugar otro momento especial y auténtico: “la noche de las ollas”. Una antigua tradición de cortejo y burla, ollas con flores para las mujeres, ollas rotas frente a las casas de los vecinos no tan queridos del pueblo.

Granada

En Granada la tradición del Jueves Lardero, es habitual en poblaciones como Orce o Galera, donde es normal ver a familias disfrutando de las comidas típicas de la tierra en casas-cuevas o cortijos. También hay lugar para los disfraces o los pasacalles, como el de Huéscar o el de Alhama de Granada, donde la fiesta se prolonga hasta el domingo siguiente al Miércoles de Ceniza, el conocido como Domingo de Piñata. Ese día, se reúnen todas las murgas y comparsas, tanto locales como de otros municipios de la Comarca, para despedir el carnaval como se merece.

Sevilla

Si decidimos pasar el Carnaval en la provincia de Sevilla, es parada obligada Fuentes de Andalucía, cuyo carnaval es junto al de Cádiz el único declarado Fiesta de Interés Turístico. Una fiesta que siempre ha estado relacionada con las clases más humildes. De hecho, antiguamente, era tradición que los señoritos abandonasen el pueblo durante estas fechas y dejarán sus calles a merced de las capas más desfavorecidas. En estas fiestas podemos probar el dulce típico de carnaval de Fuentes: el “entornao”, un dulce que se caracteriza por su peculiar color anaranjado que le da el pimiento molido. El “entornao” también será el protagonista del fin de fiesta, pues la quema de un gigantesco “entornao” de cartón y papel marcará el fin del carnaval.

Y si hablamos de gastronomía, en estas fechas debemos pararnos a degustar las tagarninas esparragás de Morón de la Frontera, el plato típico de carnavales de esta localidad. En Martín de la Jara o Los Morales, las agrupaciones que van cantando van siempre acompañadas de la figura del “pedilón” o “pidilón”, encargado de pasar la pandereta entre el público. Actualmente, esta figura ha ido evolucionando y siendo sustituida por el “postulante” que, en vez de pasar la pandereta, va vendiendo libretos y Cds.

Donde más encontraremos tradiciones curiosas será a la hora de cerrar el Carnaval. Algunas un poco más conocidas, como el Entierro de la Sardina que celebra Pedrera el Miércoles de Ceniza. Esa noche, prácticamente todo el pueblo disfrazado de luto acompaña el cortejo fúnebre de la sardina, que acaba con la quema de la misma y la degustación de vino y sardinas asadas. También una quema simboliza el final de los carnavales en El Coronil. En este caso es la quema del fantasma la que pone fin a unas fiestas caracterizadas por la “buñuelada y chocolatada” que tiene lugar en los distintos barrios de la localidad.

Y, en El Ronquillo,  el último domingo se celebra la “rompida de los cacharros”. Los hombres jóvenes se reúnen en corros y se desafían lanzándose búcaros y botijos de barro, llegando a alcanzar gran altura. El que recibe el búcaro o botijo debe evitar, con habilidad y valentía, que éste no caiga al suelo.

Jaén

En Jaén, hay lugares en los que se conservan tradiciones y festejos propios de antes de la dictadura. Pese a los años de prohibición y la influencia del carnaval gaditano en los usos y costumbres de esta fiesta en el resto de Andalucía, en Sierra Mágina intentan rescatar los juegos tradicionales, el corro, la rueda, la olla o la piñata.

Como en el caso de la localidad almeriense de Sorbas, muchos de estos juegos tenían que ver con el cortejo entre jóvenes. Es el caso de “Los bordos de Carnaval” de Albanchéz de Mágina. Se trata de lanzar a las chicas los bordos, que no son otras cosa que el fruto de la enea, recogido en verano y puesto a secar en las casas listo para ser pelados y lanzar la pelusa que desprenden y que se pega en la ropa.

Málaga

La localidad malagueña de Arriate mantiene una celebración vinculada al carnaval, pero fuera de los tiempos, digamos “oficiales”, Un domingo, en la mitad de la cuaresma, tiene lugar el “día de la Vieja”, un día de convivencia familiar en el campo, dando cuenta de los productos de la tierra. Roscas de pan, huevos duros, embutidos locales, rosquillas de vino y mistela.

En Alozaina, en plena Sierra de las Nieves, se conserva una tradición que se remonta al siglo XV. Hablamos del Carnaval de la Harina que consiste en enharinarse unos a otros. El origen también tenía que ver con el cortejo entre mozos y mozas durante el carnaval. La fiesta ha cogido tal auge que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial por la Diputación de Málaga. En la capital, la fiesta también tiene mucha relevancia: con encuentros de grupos de cantos, murgas, comparsas, cuartetos y coros en el Teatro Cervantes en un concurso abierto a todas las agrupaciones de la provincia. Las calles y los barrios también tienen protagonismo, como la gastronomía: berzas, cazuelas, arroces, potajes... cada barrio organiza su degustación popular y acoge actuaciones callejeras.

Córdoba

Por último, en la provincia de Córdoba podemos señalar los “mascarones” de Rute, tras los cuales se esconden los vecinos y van recorriendo el pueblo. Durante esos días, es común comer un embutido llamado Relleno de Carnaval a base de pechuga de pavo, jamón, huevo, perejil y azafrán. En Baena, además de disfrutar de las agrupaciones y los pasacalles, conoceremos los Cascorrones o huevos rellenos de confeti, que se rompen a modo de broma en la cabeza de la gente. Y en Villa del Río viviremos el carnaval al revés. Sí, porque en este municipio cordobés el carnaval empieza por el final, por el Entierro de la Sardina del Miércoles de Ceniza. Los vecinos que acompañan el cortejo fúnebre van vestidos de negro y con las caras pintadas, simulando dolor y llanto. La procesión termina con un banquete de sardinas asadas. Pero, al contrario de otras poblaciones, este acto no supone el final del Carnaval sino el principio. Ya que en los días siguientes al Miércoles de Ceniza es cuando se realizan los concursos de Chirigotas y los Pasacalles, terminando el domingo siguiente, el Domingo de Piñata.

 

 

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