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Miércoles, 23 Noviembre 2016 07:31

#ViviendaAD

Manifestación contra desahucios Manifestación contra desahucios Barcex CC-BY-SA
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Desahucios, personas sin techo, camas calientes, chabolismo, ocupaciones... Esta semana nos preguntamos hasta qué punto es posible cumplir con un derecho constitucional, como es el acceso a la vivienda. Tener un hogar, un lugar que dignifique, que permita intimidad, que proporcione protección es fundamental para cualquier ser humano.

Por eso, colectivos como Rais Fundación, desarrollan programa como Housing First  que lucha contra la exclusión social empezando por la vivienda como eje de la normalización.

El frío que comienza a llegar a nuestra comunidad es una grave amenaza para las personas sin hogar. En Sevilla, más de la mitad de los sin techo viven a la intemperie.

El acceso a la vivienda no está garantizado. Las promociones de protección oficial tienen precios de mercado; los bancos ha abusado con los créditos hipotecarios; la deuda de las familias se debe en gran parte a la compra de se casa. Las condiciones económicas tampoco son favorables. El paro, la reducción de las ayudas públicas y la precarización de los trabajos, algo de lo que advierte la propia OIT, tampoco ayudan.

En el fondo de todas estas situaciones, lo que encontramos es pobreza que sigue aumentando entre la población y que se traduce en situaciones dramáticas como la que se vivió hace unos días en Reus y que le costaba la vida a una señora mayor que se alumbraba con velas porque le habían cortado la luz.

La agudización de la crisis ha incrementado y visibilizado otro grave problema: los desahucios tras los impagos hipotecarios o de los alquileres. Los afectados y la ciudadanía sensibilizada se ha organizado colectivos, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que denuncian la situción de emergencia habitacional que se vive en nuestro país y que se han convertido en resistencia y emblema de la lucha por el derecho a la vivienda y a los suministros básicos frente a los intereses de la banca, las inmobiliarias y las grandes empresas energéticas.