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Pocas palabras
Miércoles, 12 Marzo 2014 08:36

Tarifazo eléctrico

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¿Qué es el tarifazo?

Tarifazo es el término coloquial que utilizan los medios de comunicación para referirse a un aumento considerable de una tarifa, en este caso eléctrica. No es la primera vez que escuchamos este término referido a una subida de la luz, aunque últimamente aparece más después de la decisión de las eléctricas de incrementar un 11% la factura, aunque posteriormente el Ministerio de Industria rebajase ese incremento al 2,6%.

¿Qué es eso de que las eléctricas subieron la factura en una subasta?

Las subastas es la forma que han tenido hasta ahora las eléctricas para fijar los precios de la luz. Existen dos tipos de subastas. Por un lado, la subasta diaria, conocida también como pool eléctrico o mercado mayorista. En ella, la Red Eléctrica Española hace una estimación de la demanda eléctrica que va a haber al día siguiente en el conjunto del país. Se inicia así un sistema de puja ascendente hasta que se cubra el total de la demanda eléctrica necesaria. El mayor problema de este sistema es que a todos los productores se les pagará por igual al cierre de la subasta el mayor precio alcanzado, en lugar de operar un mecanismo libre de pago de intercambios de energía entre productores y resto de actores.

Por otro lado, está la denominada subasta Cesur, que fue la causante de la última subida del 11%. Esta subasta tiene lugar cada tres meses y en ella el Ministerio de Industria fija las cantidades de energía eléctrica a subastar para cubrir el total de electricidad que se va a consumir. Entonces, tiene lugar un sistema de subasta descendente en la que no hay intercambio de energía en sí, como en el anterior sistema, sino que se negocia con contratos de futuros. Los productores van colocando paquetes de energía bajando el precio y dicha subasta finaliza cuando se ha cubierto el 100% de la demanda eléctrica.

¿Por qué la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha decidido anular la subasta energética?

El motivo argumentado ha sido que hay indicios de manipulación. Teniendo en cuenta que el sistema no ha cambiado, lo que habría que plantearse en verdad es por qué ha decidido anularla ahora y no las veces anteriores. En ese sentido, la respuesta la encontramos en la gran repercusión social que ha tenido esa subida del 11%, lo que ha llevado al Gobierno a actuar para apaciguar los ánimos.

¿Se va a sancionar por manipulación a las eléctricas que participaron en esa subasta?

Eso sería lo lógico, ¿verdad? Qué pena que no vivamos en un sistema lógico… A pesar de que el Ministerio de Industria ha anulado la subasta y la ha llegado a calificar de “burda manipulación”, lo cierto es que la conclusión final del CNMC es que, aunque la subasta se celebró en “circunstancias atípicas que impidieron que se desarrollara en un entorno de suficiente presión competitiva”, no hay suficientes pruebas de que hubiera manipulación ni que se concertara artificialmente los precios. Así que, en principio, no se va a sancionar a ninguna de las 36 compañías eléctricas y firmas de intermediación financiera que participaron en dicha subasta eléctrica.

Entonces, ¿cómo se va a fijar el precio de la luz ahora?

Aún no está claro y será un tema del que se hable bastante en los próximos meses. Por un lado, el Gobierno sugiere que el precio sea variable según el precio del kilovatio en ese momento, es decir, que el precio de la luz variará prácticamente cada hora. Eso implica que si el precio del kilovatio se dispara en un determinado momento, la factura que te puede llegar a casa si has estado conectado en ese momento puede ser desorbitada. Otra posibilidad es que sean precios anuales ajustados con las eléctricas.

¿Por qué el Gobierno dice que es inevitable que suba la luz y ha fijado finalmente una subida del 2,6%?

Para responder a esta pregunta nos tenemos que remontar a 1997, cuando el Gobierno de Aznar se preparaba para la entrada en el euro. El por entonces ministro de Industria, Josep Piqué, se le ocurrió crear lo que se llamó déficit tarifario. Es decir, para contener la inflación y facilitar la entrada en el euro, el Gobierno congeló las tarifas eléctricas, pero al mismo tiempo garantizó por ley que las compañías eléctricas recibieran en los años siguientes y con intereses la diferencia entre lo que realmente costaba la luz y lo que pagaban los consumidores. Creó así el llamado déficit tarifario, que obliga al Gobierno a subir el precio de la luz para seguir compensando aquel desbarajuste.

¿Qué consecuencias ha tenido el déficit tarifario?

La primera consecuencia directa fue un aumento del consumo eléctrico en los hogares españoles. En los ocho años que estuvo Aznar en el Gobierno, las tarifas bajaron artificialmente un 32%, y España se convirtió en el país europeo que más gasta electricidad per cápita en sus hogares. La deuda con las eléctricas fue aumentando con Zapatero, ya que el Gobierno socialista no quiso subir mucho la tarifa por ser una medida impopular. El resultado de todo esto ha sido que la deuda del Gobierno con las eléctricas roce en la actualidad los 30.000 millones de euros, y que en los últimos diez años la tarifa de la luz haya subido un 81,4%.

Todo eso, ¿en qué porcentaje afecta a nuestra factura de la luz?

Esta es una pregunta más complicada de responder de lo que parece, porque descifrar la factura de la luz se ha convertido en un ejercicio sólo al alcance las mentes más brillantes. Pero vamos a intentar resumirlo brevemente. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la factura de la luz se divide en varios conceptos:

- El peaje de acceso, que será el pago que hay que hacer para que la energía llegue a nuestra casa, es decir, distribución, alquiler de equipos, etc.

- El precio de la energía en sí, que es el que se fija en la subasta que hemos hablado antes.

- Impuestos, como el 21% de IVA.

Dentro del precio de la energía, tenemos por un lado el término fijo, que dependerá de la potencia contratada (a más potencia, más gasto, obviamente); y por otro, el término variable, que es el consumo en sí.

Hasta aquí, más o menos claro, pero la cosa se complica si añadimos más componentes, como los precios que fija el Gobierno y que cubren los gastos de la deuda eléctrica, los peajes de acceso o las primas a las renovables. Y también la conocida como Tarifa de Último Recurso (TUR), que es el componente que fijan las eléctricas en la subasta Cesur.

Con todo ello, tenemos que más de la mitad de la factura de la luz, más o menos un 55%, está asociado a gastos ajenos al consumo eléctrico en sí.

¿Por qué los consumidores tenemos que seguir pagando unos intereses abusivos a empresas con beneficios millonarios?

Ah, amigo, he aquí el quid de la cuestión. Intenta preguntárselo a un político. Lo más seguro es que te inunde a datos, excusas y evasivas. Quizá la respuesta más clara y sencilla la vemos al comprobar la cantidad de políticos y ex gobernantes que trabajan actualmente para empresas eléctricas.

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