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Doñana
Martes, 27 Enero 2015 19:27

Las 7 amenazas del Parque de Doñana

Bella imagen de las marismas de Doñana Bella imagen de las marismas de Doñana Fuente: Yolanda López Carrillo/ Flickr.com
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El Parque de Doñana está en riesgo de desaparecer. No es alarmismo ni sensacionalismo, es una realidad que se lleva gestando desde hace tiempo y ante la que las autoridades competentes no hacen nada por solucionar. Parece inconcebible que esta joya natural, Patrimonio de la Humanidad desde 1994 y uno de los principales enclaves de fauna y flora de toda Europa, esté en peligro. Sin embargo, la dejadez de las autoridades y los intereses económicos y políticos amenazan Doñana. Una situación que ya denunciaron en 2011 tres organismos internacionales: la UNESCO, Ramsar (el convenio internacional de protección de los humedales) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), además de organizaciones ecologistas como WWF y Ecologistas en Acción. De las 18 recomendaciones para evitar la desaparición del parque que realizaron estos organismos en 2011 a día de hoy sólo se han cumplido 2, paralizar las obras del oleoducto de Balboa y el proyecto Doñana 2005. El resto de problemas, o se han mantenido igual o incluso han empeorado. Hacemos un repaso a las principales amenazas que tiene actualmente el Parque de Doñana.

1. Sobrexplotación hídrica

Doñana, el mayor humedal de España, se está secando. La proliferación de pozos ilegales y las técnicas de regadío de la fresa están acabando con el agua subterránea que es el alma de Doñana. Según un estudio presentado por WWF en septiembre de 2014, el índice de explotación del acuífero “Almonte-Marismas”, el más importante del Parque, es superior al 80%, y de los 16 sectores en los que se divide, 14 de ellos tienen una tendencia negativa respecto a 1994, según datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). El hecho de que se compare con los datos de 1994 es significativo ya que ese fue un año muy seco, dentro de un periodo de sequía grave, todo lo contrario que el año pasado, cuando aumentó notablemente las precipitaciones respecto a años anteriores. La solución obvia pasa por controlar y prohibir los pozos ilegales y vigilar el agua que se extrae para regadío. Sin embargo, aquí se encuentran con la oposición de los regantes, que reclaman que necesitan más agua para sus cultivos. Nuevamente el problema de Empleo vs Sostenibilidad que ya tratamos en Andalucía Diversa.

2. Agricultura intensiva

Al problema del uso de agua ilegal se le suma el de ocupación del suelo, más de 2.000 hectáreas de fincas agrícolas situadas en suelos catalogados como monte público, según denuncia la organización ecologista WWF. Una agricultura intensiva que está acabando con los recursos naturales de Doñana. Para controlar esta situación, la Junta de Andalucía puso en marcha el Plan de la Corona Forestal de Doñana, también conocido como Plan de la Fresa. Sin embargo, el proyecto fue criticado desde el principio por las organizaciones ecologistas, que denunciaron que para su redacción y desarrollo no se contó ni con ellos ni con los agricultores. El Plan, además, llega con 7 años de retraso y sin especificar un calendario de ejecución, un presupuesto ni una oficina coordinadora del mismo, por lo que, de momento, se queda en papel mojado.

3. El dragado del Guadalquivir

El Puerto de Sevilla lleva tiempo intentando realizar un dragado del Guadalquivir que aumente la profundidad del río y permita entrar en la ciudad barcos de mayor calado. El proyecto, rentable a nivel turístico para la ciudad, se encuentra enquistado tras la oposición de los arroceros y su más que posible impacto ambiental en Doñana. Por una parte, la comunidad de arroceros del Guadalquivir, la más importante de España, defiende que este dragado traería más salinidad al agua y estropearía sus cultivos; y por otra, está el riesgo de destrozar el estuario del Guadalquivir, lo que afectaría gravemente al Parque de Doñana. En este sentido, destaca el informe científico elaborado por las Universidades de Granada, Córdoba y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinado por el profesor universitario Miguel Losada que afirma que el dragado que pretende el Puerto de Sevilla repercutiría "negativamente a la dinámica, morfología y biodiversidad del estuario". Pese a esta oposición y a los informes presentados, el dragado no está ni mucho menos descartado, y el Puerto de Sevilla sigue peleando para que se lleve a cabo.

4. Reapertura de la mina de Aznalcóllar

Fue el mayor desastre ecológico de la historia de Andalucía. En 1998, la rotura de la presa de la mina de Aznalcóllar supuso el vertido de miles de toneladas de lodo tóxico al río Guadiamar, que transcurre hasta las inmediaciones de Doñana. Ahora, casi 17 años después de aquel desastre, la Junta de Andalucía tiene prevista la reapertura de la mina. Ya no sólo es el riesgo a que ocurra un accidente similar (accidente, por cierto, del que salieron indemnes sus culpables), sino también el impacto ambiental de esta reapertura, ya que la mina requiere de grandes recursos hídricos para funcionar y además el Guadiamar se convertiría otra vez en receptor de sus residuos. 

5. Almacén de Gas Natural

Si no fueran pocos los problemas “naturales” que estamos viendo que tiene el Parque, parece que las autoridades se encargan de buscar más. Hablamos del Proyecto Saladillo y Proyecto Marismas, ambos promovidos por la entidad Petroleum Oíl & Gas España S.A., filial de Gas Natural Fenosa. Además de extraer gas de la zona, Gas Natural pretende convertir Doñana en un almacén, inyectando gas en el subsuelo para almacenarlo en una zona porosa de la que ya se ha extraído. El proyecto es similar a otro que se realizó en el Delta del Ebro y que se denominó Proyecto Castor. Ecologistas en Acción ya ha advertido de los graves riesgos de esta idea, y ha recordado que el Proyecto Castor provocó un aumento de la actividad sísmica en la zona. Por si esto fuera poco, esta misma semana un juzgado ha imputado a 18 personas por supuestas irregularidades en la tramitación de permisos para poner en marcha el Proyecto Castor, además de presuntos delitos de prevaricación medioambiental, contra el medio ambiente y los recursos naturales. Entre esos imputados, tres ex directores generales del Gobierno socialista. Por cierto, ¿recuerdan qué ex presidente del Gobierno socialista trabaja actualmente como asesor de Gas Natural, la empresa que quiere llevar a cabo estos proyectos en Doñana? Un tal Felipe González, que a su vez es presidente del Consejo de Participación de Doñana. ¿Casualidad?

6. Impacto de las infraestructuras de transporte

Nuevamente otro proyecto de infraestructura que puede afectar gravemente al Parque. En este caso, nos referimos a carreteras o autovías que transcurren cercanas al entorno natural. Uno de los proyectos más importantes es la autovía de Cádiz-Huelva, incluída en el programa electoral del PP andaluz en 2012. Otros partidos como Equo mostraron su “profundo rechazo” al proyecto, al considerar que, aunque el trazado de la autovía no transcurriría por el entorno protegido, sí que afectaría a espacios naturales muy ligados a Doñana, como el corredor verde del Guadiamar, además de que “aislaría completamente” el Parque Natural y supondría “un obstáculo para el movimiento de especies como el lince ibérico”. Hay que recordar que 2014 fue el peor año para el lince ibérico, con 28 ejemplares muertos, 21 de ellos por atropello, seis por golpes, disparos o venenos y uno más por causas desconocidas.  

7. Saturación turística

Doñana es un enclave único, y merece ser visitado. El problema viene cuando el turismo se convierte en fuente de residuos, en transformación del paisaje y en contaminación en todas sus vertientes: acuífera, atmosférica, terrestre, acústica y lumínica. Y es que, admitámoslo, todo lo que toca el ser humano lo convierte en residuo, y, si no estamos concienciados y no nos sabemos comportar, ese residuo se convierte en contaminación. La solución, como en los otros caso es complicada. No pasa por prohibir el turismo, ni siquiera es necesario restringirlo o limitarlo, simplemente es necesario que éste sea sostenible, y eso se consigue con educación y proyectos que lo defiendan y lo promuevan.

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