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Revista Digital

Elecciones europeas 2
Jueves, 22 Mayo 2014 03:07

El marketing político y las estrategias de comunicación para conseguir el voto

El marketing a través de las redes sociales, estrategia de propaganda electoral El marketing a través de las redes sociales, estrategia de propaganda electoral Infocux -Flickr
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La gestión comunicativa de una campaña electoral tiene muchos elementos en común con la campaña comercial de cualquier producto. En ambas, una entidad quiere convencer al público de las bondades de su marca y de la conveniencia de su elección en lugar de las otras opciones. Analizamos las claves del marketing político

"Se trata de aplicar los criterios del marketing comercial al ámbito de la sociedad, en líneas generales, y de la política en particular. Es decir, conocer bien el mercado, en este caso el electorado, tratar de averiguar cuáles son sus preocupaciones, sus gustos, sus tendencias y construir la campaña del producto, del partido en este caso, en función de los que los electores esperan oír y esperan encontrar; las respuestas que esperan encontrar a las dudas que se les plantean en la vida cotidiana". Juan Luis Manfredi, director del Departamento de Periodismo II de la Universidad de Sevilla, ya nos advierte previamente de que una definición del concepto de marketing político no supone una tarea fácil ni se trata de algo a lo que se haya llegado a un consenso entre los que, como él, están especializados en esta disciplina.

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Juan Luis Manfredi (centro) conversa sobre información y democracia con los alumnos del IES Compañía de María. Fuente: OTRIUS - Flickr

El uso de las redes sociales ha abierto nuevas vías a los partidos políticos para llegar a posibles votantes. De hecho, el ciberactivismo -o tecnopolítica- de los movimientos sociales ha servido como laboratorio para las estrategias de comunicación electoral. "Los partidos políticos están siempre atentos a lo que pasa a su alrededor. Cuando se dieron cuenta del peso que tenian en la construcción de la opinión pública las redes sociales se incorporaron inmediatamente... cuando vieron con el 15M la eficacia que tienen las convocatorias por ese camino, se incorporaron también. Los partidos normalmente utilizan herramientas que ya está comprobado que funcionan, no realizan experimentos".

Un caso paradigmático de estudio dentro de este área fue el de la campaña electoral de Barack Obama en 2008, que se apoyó en las redes sociales y en conocer los correos electrónicos de los votantes que normalmente no votaban para que recibieran una cascada de informacion de datos y de sugerencias para ayudarle a votar; resultado o no de esta estrategia, lo cierto es que consiguió dar la vuelta a las expectativas de voto que, inicialmente, no lo situaban como favorito a alcanzar la presidencia de EE.UU. Ya en 2012, sería el análisis de millones de datos almacenados en la nube, la vía que siguieron sus estrategas en comunicación; algo que se conoce como Big Data.



Entre el marketing comercial y el marketing político hay muchas similitudes: "la marca en el marketing politico es la marca del partido. Cada marca se puede asociar a conceptos como la honradez, la eficacia, la solvencia. Nuestros oponentes tratarán que nuestra marca se confunda con derroche, corrupción, poca vergüenza u otros atributos negativos... en el campo de la política la marca esta asociada a ideas y las ideas se reciben mejor que la marca propiamente dicha". La diferencia básica está en la ideología.

El pasado 28 de febrero, Antonio Maíllo, coordinador general de IU-LV-CA, realizaba unas declaraciones en las que señalaba que en Andalucía había un superávit de marketing político y un déficit de política. En referencia a estas declaraciones, Juan Luis Manfredi, que es profesor del Máster en Comunicación Institucional y Marketing Político de la US, aporta que "mucha de la políitica que se hace ahora mismo, no sólo en Andalucía sino en buena parte del mundo, se hace más mirando al objetivo de la cámara de la televisión que para resolver problemas. En este sentido, quizás habría que reforzar la carga ideológica de las acciones políticas para que cuando la gente vota a un partido determinado sepa que lo que ha prometido luego lo va a cumplir, cosa que en este momento se cuenta con los dedos de la mano quien lo hace".


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