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Libertad de Expresión

Libertad de Expresión

La labor de recopilar información y hacerla llegar a otras personas, de forma más o menos masiva, conlleva lidiar con dificultades, barreras y riesgos. Siempre hay personas o grupos de personas con interés en que haya ciertas cosas que la opinión pública no sepa o conozca. La información es poder, por ello, los grupos que aspiran al poder también aspiran a monopolizar el mensaje o conseguir, al menos, que su voz suene con más fuerza y alcance que las demás y silenciar las otras.
“¿Cómo no te vas a reír como revista satírica de un libro que dice que un señor resucitó al tercer día?” Desde su nacimiento, en marzo de 2012, la revista satírica Mongolia se ha caracterizado por reírse de todo y de todos y por provocar y faltar al respeto, algo fundamental para una publicación de este tipo, según uno de sus fundadores, Edu Galán. Sin embargo, esta actitud les llevó a protagonizar una polémica en nuestra comunidad al utilizar la imagen de la Virgen de la Macarena en dos de sus carteles. La revista se vio obligada a suprimirla de su publicidad cuando la Hermandad sevillana registró la imagen de la Virgen como marca comercial, algo demencial según nuestro invitado, que lo considera sin duda “un pecado muy gordo”. Con Edu Galán tuvimos el placer de hablar en nuestro programa de ayer sobre esta polémica y sobre los límites de la Libertad de Expresión.
“Mi libertad empieza donde acaba la tuya”. Esta frase que ha tenido múltiples variables a lo largo de la Historia pone de relieve valores comúnmente asimilados como el respeto, la consideración y la convivencia. Pero si hablamos de libertad de expresión, los límites se diluyen y las cosas no parecen tan claras.
El Carnaval en general, y el carnaval de Cádiz en particular, es una de las tradiciones folclóricas que mejor representa la necesidad de un pueblo de liberarse, siquiera por unas semanas, del yugo opresor y lanzar al viento, y a los oídos que lo quieran escuchar, una imagen real, sarcástica, ácida y crítica de la realidad que nos rodea. Sin embargo, este prodigio de libertad de expresión, aunque siempre ha estado en la base del carnaval gaditano, se ha encontrado con la oposición de los distintos gobiernos y regímenes de la historia de España, que nunca aceptaron ser el blanco de la voracidad de la crítica popular.