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Revista Digital

Libertad de Expresión
Miércoles, 04 Febrero 2015 13:12

Tradiciones, religión o toros… caldo de cultivo para la polémica y la censura

Escena de "Estrella Sublime" Escena de "Estrella Sublime" www.bastardaespanola.com
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“Mi libertad empieza donde acaba la tuya”. Esta frase que ha tenido múltiples variables a lo largo de la Historia pone de relieve valores comúnmente asimilados como el respeto, la consideración y la convivencia. Pero si hablamos de libertad de expresión, los límites se diluyen y las cosas no parecen tan claras.

Hay cuestiones que parecen tabú y que cuando se trata de defender o proteger sensibilidades o creencias, es mucho más difícil encontrar el punto de equilibrio. Que se lo pregunten a las actrices de la compañía Bastarda Española que después de llevar diez años representando su obra “Estrella Sublime” y a las puertas de su estreno en Écija, se veían obligadas a suspender la función por decisión municipal.

Desde el Gobierno municipal se argumentaba que habían llegado quejas de ámbito cofrade de la localidad que la consideraban inapropiada. Días después, el Ayuntamiento daba marcha atrás y programaba la obra el teatro municipal reconociendo. En un principio, se habían antepuesto los derechos e intereses de un colectivo, los cofrades astigitanos, que decían sentirse ofendidos por esta historia.

Esto ocurría hace año y medio y llamó mucho la atención porque esta obra se había representado ya muchas veces en Sevilla y otras localidades con indudable tradición cofrade y sin ningún problema. Una camarera conversa con la Virgen María de lo divino y lo humano en la barra de un bar donde se cuentan sus problemas y preocupaciones.

Y es que cuando se trata de religión, de símbolos tradicionales colectivos o de tradiciones populares arraigadas, las sensibilidades se ponen sobre la mesa y, en muchas ocasiones, consiguen coartar la libertad de expresión de los creadores.

Es algo parecido a lo que le ocurrió a Salvador Távora en Cataluña, hace ya más de una década, cuando se le prohibió representar su montaje de “Carmen” porque en el mismo se lidiaba y mataba un toro. La Generalitat terminó prohibiendo las corridas de toros en tu territorio, lo cual generó también mucha polémica, pero al dramaturgo andaluz tuvo que indemizarle con ochenta millones de las antiguas pesetas, tras dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.