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Revista Digital

América Latina y Andalucía
Miércoles, 14 Octubre 2015 23:38

Consecuencias de la conquista española de América y Gonzalo Guerrero

Descubrimiento de América. Descubrimiento de América. Dióscoro Puebla (1862)
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En la edición de esta semana afrontamos la relación entre Andalucía y América Latina a partir de dos realidades, por un lado, realizaremos un análisis de las causas que la conquista produjo en los territorios que se dieron a conocer como Nuevo Mundo. Por otro, rescatamos una figura, la de Gonzalo Guerrero, símbolo y padre del mestizaje maya, como ejemplo de integración cultural. Comencemos…

Con la celebración de cada 12 de octubre vuelven a enfrentarse las dos versiones contrapuestas de lo que supuso la llegada de los españoles, y por ende de los europeos, a los territorios americanos.  Por supuesto no pretendemos entrar en ese debate, adornado de posiciones irreconciliables más cercanas a la política que al intento de comprensión de los hechos históricos. Por ello, trabajaremos a partir de los tres supuestos que la historiografía actual considera como fundamentales para analizar las consecuencias de la conquista de América.

Es evidente, que en el nivel político, la llegada de los españoles supuso el declive y sometimiento de las tres principales civilizaciones americanas, aztecas, mayas e incas. Y por supuesto, que cambio el aspecto del Nuevo Mundo, haciéndolo prácticamente irreconocible para sus propios habitantes. Pero, ¿cuáles fueron esos cambios? Los resumiremos en tres:

La catástrofe demográfica.

No hay que rasgarse las vestiduras, pero sí afrontar el hecho histórico sin prejuicios y tal como es. La llegada de los españoles a América supuso un declive demográfico sin precedentes. Este se produjo por dos motivos fundamentales, en primer lugar por la violencia que se desató durante la misma, y en segundo, y quizás más relevante aún, por lo que se ha dado a llamar choque vírico. Los europeos no solo llevaron la cruz y la espada en sus conquistas, con ellos, escondidos en sus propios cuerpos atravesaron el Atlántico multitud de virus y enfermedades del viejo continente que devastaron a las poblaciones indígenas. Podemos poner ejemplos contrastados y que resultan devastadores, en Nueva España, uno de los dos virreinatos en los que la Corona Española organizó los territorios americanos, se pasó de una población de 10 millones en 1519 a menos de 1 millón en 1600. Los datos hablan por sí solos.

La asimilación cultural

Suele ser éste uno de los aspectos más celebrados, especialmente a partir de la expansión del español, un hecho que ha supuesto un valor añadido para los habitantes de una y otra orilla del Atlántico. Sin embargo, en lo que se refiere al análisis histórico, cuando hacemos referencia a este hecho histórico no debemos olvidar que esa asimilación se produjo a partir de la destrucción de las antiguas creencias autóctonas. Además de la ambición desmedida por el oro, que provocó la destrucción de auténticas obras de artes, encontramos con un intento sistemático de borrar cualquier vestigio del pasado indoamericano, sustentando bajo las creencias católicas. Así se destruyeron códices y se prohibieron los ritos anteriores, algunos de ellos, no lo olvidemos, tenían al sacrificio humano como eje de sus celebraciones religiosas.

Los indígenas

La conquista supuso para la población autóctona un proceso brusco de desmembración cultural, social, política y vital. Ya hemos analizado el efecto demográfico y el cultural, en este apartado pretendemos reflejar el aspecto social. En qué lugar se situaron los indígena s en el entramado social que se configuró a partir de la conquista, y la verdad es que la situación no era demasiado halagüeña. Recibieron un acoso y explotación, sólo comparable con el que sufrieron los esclavos negros traídos de África, y en muchas ocasiones superior, ya que éstos podían conseguir una situación de libertos, mientras que en el caso del indígena lo era por cuestión racial. Pagaban tributos de los que los blancos estaban exentos, tenían prohibido entrar en las milicias así como la posesión de armas y caballos, además de formar parte del sistema de encomiendas por el cual eran asignados a conquistadores en paquetes de victoria. Tal fue el punto de acoso que finalmente, y para evitar su desaparición, se decidió poner a los pueblos y comunidades indígenas bajo protección de la Iglesia, sin embargo esa situación tampoco les proporcionó una situación mucho más segura.

Así, ante la realidad que nos presentan los hechos históricos, no debemos más que asimilar que el proceso de colonización y conquista por parte de los españoles primero, y de los europeos después, del continente americano ha sido uno de los periodos más oscuros de nuestra historia. Pero como en todo proceso, como en todo hecho en el que participa un ser humano, siempre cabe un espacio para la épica, para la leyenda y el mito de un hombre, Gonzalo Guerrero, que emprendió el camino contrario, que fue preso y posteriormente integrado por los pueblos mayas hasta el punto de ser considerado hoy por hoy el padre del mestizaje maya. Para desarrollar un poco más esta figura, entrevistamos a uno de los mayores especialistas en esta figura, Salvador Campos Jara. Esperamos que os guste la entrevista:

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