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Andalucismo
Jueves, 01 Octubre 2015 11:00

Diego Cañamero: "Se ha dejado que Andalucía siga jugando el mismo papel que hace siglos"

Diego Cañamero, durante una asamblea en El Saucejo (Sevilla) en enero de 2012. Diego Cañamero, durante una asamblea en El Saucejo (Sevilla) en enero de 2012. malojavio - Wikimedia
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El andalucismo, a partir del ideario de Blas Infante, tiene uno de sus pilares en el anhelo de la reforma agraria. Un anhelo reivindicado durante generaciones por  el movimiento jornalero. Los últimos años del franquismo y la posterior transición experimentaron el auge del movimiento jornalero andaluz que, unidas a las reivindicaciones laborales y sociales, llevaba consigo una recuperación del andalucismo, una reivindicación de una mayor capacidad de decisión de andaluzas y andaluces dentro del Estado español. Gran parte de este movimiento cristalizó de una forma sindical; en las décadas anteriores, en el Sindicato de Obreros del Campo y, a día de hoy en el Sindicato Andaluz de Trabajadores, el SAT. Diego Cañamero, su portavoz nacional, nos acompañó para hablarnos de esta expresión del andalucismo y de la vertebración territorial, una entrevista que reproducimos íntegra.

P: Enlazamos con la entrevista a Pilar Távora, con quien participó este pasado mes de agosto en la Vigila por el 79 aniversario del asesinato de Blas Infante. En ese acto usted hizo mención al potencial humano y de recursos que tiene Andalucía y, acto seguido, lo contraponía a las altas cifras de desempleo y de subdesarrollo de nuestra comunidad respecto al conjunto de Europa. ¿Qué está fallando en Andalucía? ¿Qué le falta a ese potencial para cristalizar y dar un salto cualitativo?

R: Lo que hace falta en Andalucía son gobiernos que trabajen por este pueblo. Es que a Andalucía se le asignó un papel de mano de obra y de subdesarrollo con respecto al norte..., los gobiernos de la transición, los gobiernos de la democracia, no se han puesto manos a la obra para trabajar en favor de Andalucía. Y éste es el gran reto, el gran problema y la gran asignatura pendiente que tiene esta tierra. Porque tiene recursos suficientes, tiene evidentemente material humano suficiente como para desarrollar y que podamos vivir con dignidad todos y todas. Sin embargo, se ha dejado que Andalucía siga jugando el mismo papel que hace siglos.

P: 79 años han pasado desde el asesinato de Blas Infante, padre de la patria andaluza. En estas casi ocho décadas, ¿en qué ha avanzado Andalucía en cuanto a la consecución del 'Ideal Andaluz' y cuáles son los retos, los próximos pasos que, en su opinión, deberían producirse?

R: Bueno, el mismo Blas Infante decía “andaluces no emigréis, combatid, la tierra es vuestra”. Yo creo que el ideario de Blas infante y del andalucismo comprometido fundamentalmente está o ha estado en el desarrollo de esta tierra, en la misma estructura de la propiedad, que es del siglo XIX. Una estructura donde el 50 por ciento de la tierra está en manos del 2 por ciento de propietarios, donde haya empresarios que tengan 20 mil, 30 mil 40 mil hectáreas bajo una sola linde es como un insulto a la inteligencia. Yo creo que eso es la base fundamental.

Y después, está el derivado de esa agricultura que nosotros tenemos, que es un vergel, porque tenemos buena tierra, buen clima, tenemos agua.. en fin, tenemos todos los recursos necesarios para que esa tierra pudiera transformar todos los productos y en base a ese producto transformado crear una industria importante económica que subsanara esa situación de deficiencia económica que tiene Andalucía. Esa es la parte fundamental. Y mientras no se acometa esa tarea histórica, pues Andalucía seguiremos siendo la cenicienta del Estado español.

P: ¿Por qué se sitúa la reforma agraria como un pilar fundamental para la emancipación, ya no sólo de las personas que trabajan la tierra, sino del conjunto de Andalucía?

R: Porque la tierra para nosotros es todo.. fundamentalmente, es todo. Para los andaluces y las andaluzas, no solamente para los jornaleros. Es que de la tierra sale absolutamente todo. Es decir, tenemos aceite, tenemos naranjas, tenemos garbanzos, remolachas, cítricos, arroz, bananas, tenemos absolutamente de todo. Lo que hace falta es poner toda esa tierra al servicio de la comunidad que la habita y la trabaja. Al servicio de la economía de las poblaciones, al servicio de la mayoría y no al servicio de la especulación ni al servicio de querer que la tierra forme parte de una especie de mercancía que se intercambia por intereses particulares. Todo tiene que estar al servicio del ser humano, de las personas, de la comunidad.

Es decir, la tierra no puede ser una tierra privada, digo las grandes extensiones de tierra, tienen que ser públicas, en manos de la Junta, del estado, de los ayuntamientos, al servicio de proyectos que sean cooperativos, a proyectos de ayuntamientos que desarrollen todo. Eso es lo que nosotros estamos planteando.

P: Hay dos hechos recientes que nos llevan a hablar de andalucismo hoy. Uno de ellos son las recientes elecciones catalanas. Otro motivo es el, reciente también, anuncio de disolución del Partido andalucista. Considerando que existe un andalucismo social y cultural, ¿por qué no se refleja en un andalucismo político, en cuanto a un partido que canalice estos argumentos y sentimientos?

R: Bueno, yo creo que si el andalucismo que se ha creado en torno al PA ha desaparecido o se ha disuelto, los andaluces en el futuro tendremos que crear un partido, una organización, un movimiento que se preocupe de nuestra tierra, políticamente hablando. Porque sindicalmente hemos creado el Sindicato Andaluz de Trabajadores, pero hace falta un frente político, una organización política que represente políticamente a los andaluces, porque nadie se va a acordar de nuestra tierra, como no seamos nosotros mismos, y de Despeñaperros hacia abajo hace falta esta concepción. Sino ahora, más adelante, pero al final los andaluces nos dotaremos de esa herramienta para defenderla.

P: En relación a la disolución reciente del PA, ¿se han planteado iniciativas o la creación de alguna plataforma para ocupar el espacio electoral del andalucismo?

R: Yo creo que hay movimientos en base al andalucismo, partidos en base al andalucismo. Lo que haría falta será crear una especie de frente que aglutine a todas esas sensibilidades andalucistas que hay en nuestra tierra con un contenido social profundo, con una transformación social importante, por lo menos en su quehacer diario, y habrá que aglutinar todos esos pensamientos para crear este frente, eso es que es necesario.

P: Hemos señalado las recientes elecciones catalanas como un argumento para hablar hoy de andalucismo. ¿Qué interpretación hace, de forma breve, de los resultados de estas elecciones?

R: Bueno yo creo que hay territorios que están muy definidos, que tienen una cultura muy penetrante en su historial, de su lengua, su historia, su idiosincrasia y lo están expresando en estos momentos. Esa diferencia lo están expresando en las urnas, en el comportamiento diario y a mi me parece que el estado debería facilitar, evidentemente, que esos territorios tuvieran su propia dinámica, su propio proceso, su propia soberanía. Sería un error negar lo de Cataluña o negar otros territorios que quieren realmente ser ellos mismos.

P: ¿En qué medida un estado federal, como también se plantea desde algunos sectores, podría ser una solución para vertebrar las distintas sensibilidades y circunstancias de cada comunidad y nacionalidad dentro del mismo Estado?

R: Bueno, más que un estado federal, un estado confederal. Yo creo que los territorios tienen que elegir por si mismos donde quieren estar. Esto es como la ley del divorcio. Yo quiero que exista esta ley. Yo todavía no me he divorciado y ya igual no me divorcio nunca. Pero quien no quiera convivir juntos porque no pueden, pues tenga esa opción. Yo creo que tenemos que ser serios. Yo no creo que pase absolutamente nada. En la Unión Soviética se disgregaron 9 territorios. En Europa hemos visto también que se han disgregado territorios. Hemos visto que ahí funciona Andorra, que funciona El Peñón. Yo no creo que hoy, la verdad, las segregaciones signifiquen aislamiento en absoluto, porque hoy los mercancías circulan, los acontecimientos, los acuerdos internacionales circulan y a mi me parece que no hay que tener ningún tipo de miedo a que los territorios tengan su propia dinámica, su propia soberanía. Yo creo que es un error afanarse a algo que realmente después no significa ningún rendimiento en la práctica.

Como colofón a la entrevista, Diego Cañamero ha anunciado su próxima dimisión como portavoz nacional del SAT, que se hará efectiva durante el congreso de la organización los días el 3 y 4 de octubre en el municipio sevillano de Gilena: "...se elige un nuevo responsable a nivel de Andalucía, dándole vida también a la generación nueva que viene empujando en este sindicato y que es muy importante para el Pueblo Andaluz".