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Revista Digital

Cambio Climático
Lunes, 25 Enero 2016 17:36

10 evidencias de que el cambio climático ya afecta a Andalucía

Termómetro en Sevilla en ola de calor Termómetro en Sevilla en ola de calor Belén Jara/flickr.com
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El cambio climático ha dejado de ser una teoría científica para ser ya una realidad palpable. Aunque muchos sigan sin querer creérselo, sólo hace falta echar un vistazo a nuestro alrededor para encontrar evidencias de que el clima en nuestro planeta está cambiando bruscamente y afectando a infinidad de especies y ecosistemas. Y desgraciadamente, mientras los países se ponen de acuerdo en la limitación de la emisión de gases y en otras medidas para paliar el deterioro de nuestro medio ambiente, las consecuencias del cambio climático van a peor. Como muestra para los más incrédulos, os dejamos una serie de datos que evidencian que este grave problema ya se está notando en diversas zonas de Andalucía.

Temperaturas cada vez más elevadas

El pasado mes de julio fue el más caluroso de la historia de nuestra comunidad desde que se tienen registros (95 años). Todas las provincias andaluzas batieron sus récords de calor, a excepción de Sevilla y Cádiz que igualaron sus peores registros. No es un caso aislado que sólo afectara a nuestra región, sino que julio de 2015 fue el mes más caluroso de la historia del planeta. El anterior récord lo tenía 2014, lo que demuestra que la situación va a peor año tras año. En Andalucía, por ejemplo, entre 1971 y 2000 la temperatura media anual aumentó 1,95ºC en Sevilla, 1,53ºC en Granada y 1,34ºC en Málaga, según datos del observatorio meteorológico que recoge un informe de Greenpeace.

Adiós al único glaciar andaluz

El Corral del Veleta, en Sierra Nevada, albergó durante milenios el único glaciar de nuestro territorio, el Guarnón. Su lenta degradación llevó a su desaparición a finales del siglo XX. Lo que queda ahora son restos de hielo fósil que también se está fundiendo. El análisis anual de este hielo alerta que en los últimos 10 años ha perdido unos 10.000 metros cúbicos. Los diferentes estudios realizados apuntan al cambio climático como causante de esta degradación, aunque los científicos prefieren mostrarse prudentes mientras siguen estudiando el caso.

Subida del nivel del mar

Este es uno de los datos que más se utiliza para alertar del cambio climático, ya que el deshielo de los glaciares provoca que el nivel del mar aumente y su efecto se note en todo el mundo. Y Andalucía no iba a ser menos. Entre 1970 y 2005, el nivel del mar en Málaga aumentó unos 2,5 milímetros al año. El retroceso de las playas es ya un problema que afecta a varias zonas de Andalucía, aunque los expertos localizan los puntos más críticos en las marismas de Doñana, Cabo de Gata y el Golfo de Cádiz. Se calcula que para 2050 este retroceso llegará a los 15 metros. En el siguiente mapa interactivo puedes comprobar el impacto de la subida del nivel del mar en las costas andaluzas.

Aumento del número de medusas en el Mediterráneo

Todo aquel que se haya bañado frecuentemente en la playa habrá tenido alguna vez algún contratiempo con una medusa. Sin embargo, en los últimos años lo que era un hecho aislado se ha convertido en un auténtico problema con oleadas continuadas de medusas en las playas mediterráneas. Este aumento se debe en parte a aguas cada vez más cálidas (0,6ºC más cálidas desde el siglo XIX), pero también a otros factores como la disminución del caudal de los ríos por la falta de precipitaciones, lo que reduce el agua dulce que llega al mar y que aleja a las medusas; los vertidos de las zonas costeras industrializadas, generando más nutrientes que atrae a esta especie; y la ruptura de la cadena trófica por la sobreexplotación pesquera, lo que provoca que estén desapareciendo los principales depredadores de medusas y sus principales rivales por el alimento.

Floraciones más tempranas

Árboles tan característicos del clima mediterráneo como son el olivo, el roble, la encina o el alcornoque se están viendo afectados por el aumento de las temperaturas, adelantando su época de floración y alargando su fase de crecimiento. Según las estimaciones de los expertos, para finales de siglo se prevé que el periodo de floración de la Olea Europea (olivo) y de la Quercus (encina, alcornoque y otros) se adelante en 24 y en 57 días respectivamente.

Aumento de las alergias

El adelanto de la floración de algunas especies y el “alargamiento” de la primavera, ha provocado también un aumento considerable de los casos de alergia. En los últimos años, los expertos han alertado de cifras récord de granos de polen en el aire. La escasez de lluvias hace además que estás partículas no se dispersen y acaben provocando complicaciones en la salud de aproximadamente una cuarta parte de la población andaluza. Y la situación, como en otros casos, va a peor, ya que los alergólogos advierten de que para 2020 uno de cada dos andaluces padecerá algún tipo de alergia.

Mayor proliferación de fenómenos meteorológicos extremos

Olas de calor, lluvias torrenciales, heladas, inundaciones, sequías... Seguro que nada de esto les suena ajeno. En los últimos 60 años, la frecuencia de los desastres naturales a nivel mundial relacionados con fenómenos meteorológicos extremos se ha triplicado. Sólo en 2011, por ejemplo, se registraron 332 desastres naturales en 101 países, provocando más de 30.000 muertes y afectando a más de 244 millones de personas. A esto hay que sumar los daños colaterales, como la falta de alimento debido a sequías. Se estima que para 2020 una disminución del 50% de las zonas cultivables en algunos países africanos.

La “africanización” de Andalucía

Ya lo alertó Greenpeace en 2009, y los datos de los años posteriores les están dando la razón: nuestra tierra se está volviendo más árida, se está “africanizando”. Las zonas desérticas cada vez le están comiendo más terreno a las zonas verdes, creando un terreno más propio del norte de África. Los síntomas en la agricultura son graves, destacando el descenso en la producción agrícola de secano, el aumento de la vulnerabilidad de los frutales por el adelanto de la floración y la mayor incidencia de plagas agrícolas.

Cambios en las migraciones de aves

En las últimas tres décadas se han observado cambios significativos en el flujo migratorio de muchas aves. Al no necesitar migrar a zonas más cálidas, el paso migratorio por el Estrecho de Gibraltar ha disminuido considerablemente. El caso más grave es el del vencejo, cuyo número se ha reducido una octava parte desde 1980, pero este cambio también afecta a otras especies como golondrinas y ruiseñores, que han adelantado sus calendarios migratorios hasta en quince días.  El cambio climático también está provocando una colonización de especies autóctonas de zonas más sureñas, como el bulbul naranjero, un ave típicamente africana y que ya cría en Tarifa, Cádiz, en lo que supone el primer caso documentado de reproducción de este ave fuera del continente africano. Otros casos documentados de aves que se han expandido y colonizado tierras más norteñas son el elanio azul (Elanus caeruleus), la golondrina dáurica (Cecropis daurica), el vencejo cafre (Apus caffer), el vencejo moro (Apus affinis), el corredor sahariano (Cursorius cursor) y el ratonero moro (Buteo rufinus), mientras que hay otras especies que aún no han nidificado pero que se espera que lo hagan próximamente, como el buitre moteado (Gyps rueppellii), el escribano sahariano (Emberiza Sahari), la tórtola senegalesa (Streptopelia senegalensis), el colirrojo diademado (Phoenicurus moussieri) o el halcón borní (Falco biarmicus).

El regreso de enfermedades ya erradicadas

Otro de los efectos del cambio climático y de la “africanización” de nuestra comunidad es la aparición de enfermedades originarias de países africanos o que ya se erradicaron en nuestro territorio hace más de 50 años. Es el caso del virus de la malaria, de la fiebre amarilla o del dengue. La expansión del mosquito tigre, transmisor de estas enfermedades, provocó en 2010 varios casos de fiebre amarilla y de dengue en el sur de Francia y Alemania, los primeros casos autóctonos en territorio europeo en 100 años.  En Andalucía aún no se ha producido este hecho, pero los expertos no lo descartan, sobre todo, en la zona de Doñana, calificada de alto riesgo por la presencia de aves migratorias que pueden importar la enfermedad y por ser la última zona en la que se erradicó la malaria en España. Además, también alertan  de la llegada del mosquito de la fiebre amarilla a Andalucía, una vez que se ha derribado la barrera climática que impedía su asentamiento.