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Cervantes
Miércoles, 20 Abril 2016 17:58

Andalucía en la obra de Cervantes

Azulejo que recuerda el paso de Rinconete y Cortadillo por uno de los rincones de Sevilla Azulejo que recuerda el paso de Rinconete y Cortadillo por uno de los rincones de Sevilla 888pablo888/ wikipedia.org
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La historia de Cervantes y de su obra maestra El Quijote está íntimamente ligada con Andalucía. No sólo porque en nuestra tierra comenzara la escritura de esta gran novela, ni tampoco porque Cervantes pasara una parte de su vida recorriendo varias ciudades andaluzas; su relación va más allá de estos simples hechos. Primero, porque el escritor, aunque nació en Alcalá de Henares, tenía raíces andaluzas, ya que su abuelo era cordobés y llegó a ser alcalde interino de esta ciudad. Y segundo porque, según los expertos de la vida y obra del escritor español, Cervantes también fue un enamorado de Andalucía. Y gran muestra de ello son sus obras, en las que se ven perfectamente reflejadas las escenas pintorescas, las leyendas y tradiciones populares, y, sobre todo, el estilo de vida pícaro y singular de la Andalucía del siglo XVI.

De toda la geografía andaluza, Sevilla fue sin duda la más representada en la obra cervantina. Hasta tal punto, que es imposible concebir la obra de Miguel de Cervantes sin la influencia de la capital andaluza. Y eso que en la ciudad hispalense, el escritor también vivió horas bajas. Sobre todo, en 1597, cuando es encarcelado acusado de robar el dinero público que se encargaba de recaudar. Pero como no hay mal que por bien no venga, es precisamente en la Cárcel Real de Sevilla donde gestaría su gran obra, Don Quijote de la Mancha.

Todo el mundo sabe que el Ingenioso Hidalgo don Alonso Quijano, alias Don Quijote, nació y vivió en un lugar de la Mancha cuyo nombre ha quedado en el olvido, pero eso no ha sido problema para que muchos estudiosos consideren a Don Quijote como un buen andaluz. Pasional, idealista y también un poco loco, como somos los andaluces. Y eso a pesar de que Don Quijote, durante la novela, nunca llegó a pisar territorio andaluz. Lo más cerca que estuvo fue en Sierra Morena, donde transcurre uno de los pasajes más íntimos de toda la obra.

Aunque no llegase a entrar en Andalucía, Don Quijote sí se refiere a ella en algunas ocasiones. Sobre todo, menciona a Sevilla, que aparece asociada a las Indias, a la opulencia económica y a la marginalidad social. No en vano, Cervantes la calificaría  en uno de sus sonetos como la “Roma triunfante en ánimo y grandeza”. Sevilla se muestra, por tanto, como destino ideal para conseguir aventura, riqueza o poder, y son varios los personajes con los que se cruza Don Quijote que acuden a la capital andaluza en busca de alguna de estas tres cosas. En la segunda parte también aparece reflejada la Giralda y el Giraldillo, esa “giganta que es tan valiente y fuerte hecha de bronce, y sin mudarse de un lugar es la más movible y voltaria mujer del mundo”. Sin embargo, posiblemente debido al carácter rural de sus aventuras, Don Quijote se mantuvo siempre alejado de la, por entonces, metrópolis más importante del mundo.

En sus Novelas Ejemplares sí que aparecen bastante tanto Sevilla como otras localidades andaluzas. En Las Dos Doncellas, por ejemplo, la acción comienza en “una venta de Castilblanco, a cinco leguas de Sevilla”, una clara referencia a la localidad de Castilblanco de los Arroyos. En esa misma obra se mencionan otras ciudades que Cervantes conocía bien de sus tiempos como recaudador, como Cazalla de la Sierra y Osuna.

Cádiz es el punto de partida de otra de sus obras, La española inglesa, aunque la acción se traslada pronto a otras ciudades para regresar de nuevo a Andalucía y concluir en Sevilla, donde la heroína termina recluida en un monasterio que aún hoy existe, el de Santa Paula. La provincia gaditana y, en concreto, Zahara, también aparecen de pasada en La ilustre fregona, donde el protagonista inicia sus aventuras en la almadraba del atún. También Málaga y Antequera tienen su cuota de protagonismo en el Licenciado Vidriera, que narra el viaje de dos estudiantes de la Universidad de Salamanca a Andalucía.

Pero, como decíamos antes, Sevilla es, sin duda, la ciudad más mencionada en la obra de Cervantes, siendo el eje central de alguno de sus escritos. Además de las alusiones que ya hemos reseñado en Las dos doncellas y La española inglesa, la capital andaluza es el escenario fundamental de otras dos obras, Rinconete y Cortadillo y El celoso extremeño, y también en ella transcurre el final de otra de las Novelas Ejemplares, El coloquio de los perros. Son tantas las referencias a lugares, personajes y ambientes poco conocidos de esta ciudad, que durante siglos ha habido muchos estudiosos que han puesto en duda si realmente Miguel de Cervantes había nacido allí y no en Alcalá de Henares, como dice la historia.

Esta teoría está hoy día descartada, pero demuestra el profundo arraigo de Cervantes a Andalucía y la profunda huella que dejó ésta en el genial escritor. Y es que, como concluyó el poeta y estudioso cervantino Francisco Rodríguez Marín, Miguel de Cervantes, aunque madrileño de nacimiento, “hispalense fue, por el alma y la educación”.

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