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Ana García Cucala

Ana García Cucala

Licenciada en Periodismo y Antropología. Ha participado en proyectos comunicativos como 98lab y Diagonal Periódico, cuenta con experiencia en información locan -tanto en radio como en prensa- y en comunicación institucional. Actualmente es miembro de Andalucía Diversa y colabora con el proyecto de radio digital Solo Huelva Radio

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En la Sevilla del siglo XVII el trabajo sexual, aunque pecaminoso, era visto como un mal menor pero necesario para calmar el apetito carnal masculino. A lo largo de aquella y las posteriores centurias, la permisividad y la segregación del trabajo sexual convivirían en una ciudad en la que las rameras eran vistas como un mal menor que podría evitar males mayores.

A lo largo del siglo XVIII, pese a los cambios de mentalidad y de dinastía que traerá consigo la nueva centuria, la Santa Inquisición continuará en su linea y las persecuciones no terminarán. La práctica del judaísmo sería la espada de damocles del Tribunal del Santo Oficio, y la pureza dogmática la mayor de sus obsesiones. 

Lunes, 26 Mayo 2014 09:59

Herejes, brujas y hechiceras

La andadura del Tribunal del Santo Oficio en las tierras andaluzas comenzó en 1480, una vez que el Papa Sixto IV otorgase a los monarcas Isabel y Fernando la capacidad de poder elegir a los jueces inquisitoriales. Los primeros en ser designados fueron dos religiosos dominicos, Miguel Morillo y Juan de San Martín, que se trasladaron a Sevilla para llevar a cabo su función, la elección del lugar estuvo motivada por la complicada situación que existía en materia religiosa dado el elevado nivel de jude-conversos, su capacidad de control y la tensión que existía entre estos y los cristianos viejos. 

Desde los discursos dominantes se ha considerado y se considera  que los genitales son la marca que determinan los roles y comportamientos esperados de una persona; a unos genitales masculinos se le atribuirán unos roles, y unos femeninos se le atribuirán otros. Sin embargo, existen realidade que hacen que este esquema binario de sexo/género salte por los aires; ejemplos de estas realidades que desafían a la norma son la intersexualidad y la transexualidad. La primera es una condición en la que el sexo cromosómico y los genitales discrepan y los individuos poseen características tanto de hombre como de mujer, poseyendo una genitalidad que no encajaría en ninguno de los dos patrones en los que se asientan los roles de género;  la transexualidad por otra parte, sería cuando la genitalidad de una persona no se ajusta a los roles que socialmente se le asignan y se ajustan más a lo que se considera culturalmente propio del sexo opuesto. Tanto intersexualidad como transexualidad han existido siempre, un ejemplo de ello son los casos de Elena de Céspedes en el siglo XV y Sor Fernanda Fernández en el siglo XVIII

La fraseología de nuestra lengua nos ha dotado de un imaginario lleno de multitud de personajes a los que no conocemos, pero a los que aludimos constantemente; muchos de ellos son inventados, pero otros tantos fueron un día de carne y hueso, tal es el caso de la famosa Rita, a la que, indefectiblemente, asociamos con su profesión: “la cantaora.”

La persecución del pueblo gitano durante el III Reich ha sido un episodio que ha quedado muy ensombrecido do por el estudio del Shoah u holocausto judío, pero a día de hoy podemos afirmar que el pueblo Roma ha sido el segundo grupo étnico más dañado durante esta época. Al holocausto gitano se lo conoce con el nombre de Poraimos. Si bien, esta denominación es de uso generalizado, hay otros sectores del activismo gitano que prefieren llamarlo Sarmurdaripen o simplemente Holocausto.

Escribía con el seudónimo de Colombine, Gabriel Luisa o incluso con el de Perico el de los Palotes en muchas de sus publicaciones, y fue pionera en el trabajo puramente periodístico y profesionalizado, tal y como hoy lo entendemos, hecho por mujeres. En toda su obra, que fue tanto literaria como periodística, hubo siempre una constante: la defensa de la libertad y de las mujeres.

 Hablar de prensa y feminismo en nuestro país nos lleva inevitablemente a Cádiz. Ya que será esta la localidad en la que se edite y publique, durante la segunda mitad del siglo XVIII, la primera publicación de carácter periódico hecha por mujeres y dirigida a un público exclusivamente femenino; se titulaba La pensadora gaditana, y se caracterizaba por la originalidad de sus contenidos y por la agudeza de su autora, la también gaditana Beatriz Cienfuegos, que lo llevarán a poder ser considerado como una publicación que será antesala a posterioriores reivindicaciones feministas.

Entre los andalusíes la práctica de la homosexualidad era algo común, reyes como Al-Mu'tamid o Yusuf III escribieron poemas de forma profusa a a algunos de sus amantes. El amante objeto de deseo era normalmente un joven de capas sociales más bajas que la del deseante que escribía poemas.

La palabra patrimonio ha sufrido numerosos cambios en cuanto a su significación a lo largo de su historia, en primer lugar, lo que nos evoca esta palabra es la idea de algo que se posee, y de hecho, este significado fue el que se mantuvo durante mucho tiempo. Estamos por lo tanto ante una construcción social que históricamente modificable. Vemos como la idea de Patrimonio Cultural implica la asociación de dos conceptos que han cambiado con el devenir histórico.

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