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Durante los últimos dos años las urnas han hablado en varias ocasiones. Un tiempo que ha contado con el análisis del sistema electoral y el juego político de personas que son expertas académicas en la materia. En este artículo se recuperan algunas de estas reflexiones de Clara Grima, Juan Luis Manfredi y Miguel Jerez Mir.

Esa sería una de las explicaciones del desfase entre las tendencias que marcaban los sondeos de opinión y el resultado final de las urnas, según Pedro Nicolás, politólogo y miembro del colectivo Cámara Cívica con quien hemos analizado los resultados de la convocatoria electoral del 26 de junio. Incluso las encuestas que se hicieron a pie de urna y se publicaban minutos después del cierre de los colegios electorales dibujaban un resultado que poco tenía que ver con el que luego resultó del recuento real.

Durante un largo perido de nuestra historia el fraude electoral era algo común en nuestra política. Desde el bipartidismo de Cánovas y Sagasta hasta la dictadura de Primo de Rivera encontramos numerosos ejemplos de fraude electoral, el cual a su vez era asumido por la ciudadanía,la que podía votar, como parte del sistema político establecido. Y verdaderamente lo era. Por ello hablamos sobre el caciquissmo y el pucherazo, dos ejemplos de fraude que forman parte de nuestra historia. 

La victoria del Partido Popular en las últimas elecciones y los problemas que de nuevo encontrará para formar gobierno han resucitado la idea de la Gran Coalición, esto es, un gobierno formado por los dos principales partidos mayoritarios, PP y PSOE. El propio Mariano Rajoy es uno de los defensores de este pacto y desde el primer momento ha mostrado su disposición a un acuerdo con el partido socialista. En el acuerdo de gobierno también podría entrar la formación de Albert Rivera. Los partidarios de esta Gran Coalición ponen el ejemplo de otros países donde funciona, como Alemania y Austria, pero las características del sistema político español no son las de estos dos países, ni tampoco es el bálsamo milagroso para la estabilidad política, como nos quieren vender.

Las recientes elecciones generales han dejado un panorama parecido a las celebradas en diciembre. Han cambiado algunos porcentajes y parece ser que el PP va a tomar la iniciativa en la formación de gobierno. Esta semana partidos, medios, analistas y politólogos están estudiando el mensaje de las urnas y las opciones que se abren. En Andalucía Diversa nos sumamos a ese análisis y esta semana nos hacemos algunas preguntas.

Que los espacios compartidos puedan ser disfrutados por la mayor parte de las personas, sin que sus circunstancias físicas o psíquicas resulten un impedimento, es un principio que la mayor parte de la población observa necesario y en el que abundan las buenas intenciones. Otro asunto es que se materialice en las calles, edificios, instituciones, dispositivos...

Organizaciones con muchos años de existencia, con poco margen para la participación, en especial para las propias personas discapacitadas que encuentran pocos espacios para ser escuchados. Asociaciones de padres de niños y niñas con determinada necesidad o trastorno, organizaciones verticales, más representativas que participativas y con intereses diversos y específicos, como diversas y específicas son las necesidades que plantea cada situación.

Cuando hablamos de accessibilidad son muchos los factores que debemos tener en cuenta. Uno de ellos es cómo de accesibles son nuestros lugares patrimoniales ya sean bienes culturales muebles o inmuebles, naturales, históricos o flokloricos. Sirva este repaso para conocer de primera mano cómo se han ido desarrollando las distintas leyes para hacer accesibles nuestros monumentos y lugares. Para ejemplificarlo hablaremos sobre Le Corbusier, arquitecto formado en el estilo internacional, deudor de la Bauhaus, primera escuela arquitectónica que universaliza este gran arte.

La Constitución española, en su artículo 49, reconoce el derecho de tratamiento, atención especializada e integración de las personas que sufran una discapacidad física, sensorial o psíquica. De hecho, ya en 1982 aparecía en nuestro país la primera Ley de Integración Social de los minusválidos, en la cual se establecen una serie de mecanismos para facilitar la integración laboral de las personas con discapacidad. Sin embargo, en la práctica esto no se cumple. “Hay muchas leyes, muchas cosas puestas sobre el papel que luego no se llevan a la práctica”, admite Javier Moreno Banda, compañero periodista que conoce de primera mano lo difícil que es acceder al mercado laboral cuando se sufre una discapacidad. Con él estuvimos hablando en Andalucía Diversa.

En la semana previa a las elecciones generales del 26 de junio nos hacemos eco de las reivindicaciones de un colectivo que pasa desapercibido, como otros tantos, en campaña, pero que reclama su derecho, en primer lugar, a poder votar con autonomía e intimidad. El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad, ha exigido esta semana el derecho al voto de casi 100.000 personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental o deterioro cognitivo que no lo tienen reconocido en la actualidad, y para reclamar que se dote de plena accesibilidad a todos los procesos electorales.