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Revista Digital

Frontera Sur
Martes, 23 Junio 2015 20:57

Las otras Fronteras Sur del mundo

Inmigrantes en la valla de Melilla Inmigrantes en la valla de Melilla ¡¡¡!!!/flickr.com
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Las fronteras de Ceuta y Melilla suponen una de las principales entradas de inmigrantes ilegales a Europa. Pero no es la única, ni siquiera la más importante. España ocupa tan sólo el cuarto puesto en cuanto a entrada de inmigrantes ilegales en Europa, lejos de las cifras que presentan otros países como Italia, Grecia o Bulgaria. Si miramos a nivel mundial, el primer puesto del ranking lo ocupa la frontera que divide a Estados Unidos y México. También hay que destacar el número de inmigrantes asiáticos que tratan de llegar a Australia. Esas son las otras Fronteras Sur del mundo, zonas donde el fenómeno de la inmigración se convierte en un conflicto con resultados dramáticos.

Lampedusa
Naufragio LampedusaLa Guardia costera lleva uno de los cadáveres rescatados de un naufragio en LampedusaNoborder Network/flickr.com

Hasta hace unos pocos años, la isla de Lampedusa era una auténtica desconocida para la opinión pública internacional. Esta pequeña isla del Mediterráneo, que pertenece política y administrativamente a Italia, se encuentra entre Sicilia y el continente africano, y saltó tristemente a la fama en 2013 tras el naufragio de un barco en el que iban unos 500 inmigrantes ilegales. Cerca de 300 murieron aquel día. La noticia fue portada durante varias semanas, Italia organizó un funeral de Estado en honor de las víctimas, algunos políticos hablaron de cambiar la ley, y luego... luego todo se olvidó, como si nada hubiera ocurrido. Hasta que en 2015, otro pesquero, esta vez con 700 inmigrantes a bordo, naufragaba de nuevo frente a las costas italianas. Y de nuevo el mismo ritual de lamentaciones, pero sin llegar a una solución. Las costas de Lampedusa llevan siendo un cementerio de inmigrantes desde 1996. El naufragio de abril de 2015 fue el peor de su historia, pero sólo es uno más, y simplemente fue noticia por el número de inmigrantes que murieron en un mismo siniestro. Sin embargo, si consideramos el número global de muertes la tragedia es mucho mayor. Hasta ese momento, en 2015 habían muerto más de 900 personas intentando cruzar el Mediterráneo; en 2014 la cifra superó las 3.000. Las organizaciones de Derechos Humanos exigen a la Unión Europea que tome cartas en el asunto para evitar más tragedias, pero de momento no han encontrado respuesta por parte de los organismos europeos. Los políticos no volverán a mencionar a Lampedusa en sus discursos hasta que ocurra una nueva catástrofe y acudan al funeral de Estado a lamentarse.

El río Evros
Centro de inmigrantes de EvrosCentro de inmigrantes de Evros, GreciaGgia/Wikimedia.org

El río Evros nace en Bulgaria y desemboca en el mar Egeo. En su recorrido, durante unos 200 kilómetros, marca la frontera entre Grecia y Turquía. Hasta 2012, las fronteras griegas acumulaban el 80% de la entrada de inmigrantes ilegales en la Unión Europea, fundamentalmente paquistaníes y turcos que soñaban con una vida mejor en la idealizada Europa. En agosto de ese año, 2012, la Policía helena comenzó una operación contra los inmigrantes ilegales que vivían en terreno griego: un total de 70.912 indocumentados fueron detenidos. El operativo antiinmigración, llamado "Operación Escudo", culminó la construcción de un muro fronterizo de 10,3 kilómetros de largo y cuatro metros de alto, rematado por un alambre con púas. El muro, obviamente, redujo la afluencia de inmigrantes, pero también los obligó a tomar rutas más peligrosas, entre ellas surcar el mar Egeo o el río Evros. Los naufragios en el mar Egeo tratando de alcanzar las costas griegas se han multiplicado en los últimos años. La situación en el río Evros no es mucho mejor. Según la Policía, 112 inmigrantes han muerto en el lugar entre 2010 y 2012, aunque fuentes locales elevan ese número a más de 400 personas.

La frontera Bulgaria-Turquía
Niño en campo de refugiado de HarmanliNiño en el campo de refugiado de Harmanli, BulgariaPhoto Unit/flickr.com

Hasta 2012, la inmigración que entraba por Bulgaria era casi inexistente. Dos sucesos cambiaron este hecho. En primer lugar, el conflicto sirio, que hizo que sólo en 2013 unas 11.000 personas cruzaran la frontera que separa Bulgaria de Turquía. El otro acontecimiento fue la construcción de la valla fronteriza griega, lo que provocó que muchos de los migrantes que trataban de cruzar por el río Evros lo intentaran ahora por la frontera búlgara. El Gobierno búlgaro decidió entonces imitar a sus vecinos helenos y, como ellos, encargó la construcción de una valla fronteriza que detuviera el flujo de inmigrantes. El nuevo muro de acero de la UE empezó teniendo 30 kilómetros, pero recientemente, en 2015, se anunció su ampliación hasta los 82 kilómetros. También recientemente se hacía público un acuerdo entre Grecia, Bulgaria y Turquía para poner freno a la inmigración que entra por sus fronteras, proveniente sobre todo de Siria, pero también de Pakistán, Irak o Afganistán. Incluso hay inmigrantes subsaharianos que prefieren esta vía ante los peligros que supone cruzar el Estrecho. Mientras tanto, centros de refugiados como el de Harmanli se encuentran desbordados. Se calcula que centros como este acogen en total a unos 8.000 refugiados, la mayoría huyendo de conflictos bélicos.

El río Bravo y el desierto de Arizona
Muro fronterizo entre Estados Unidos y MéxicoMuro fronterizo entre Estados Unidos y MéxicoDaniel Lobo/flickr.com

La frontera que divide Estados Unidos y México es una de las mayores del mundo, y la que tiene más cruces de inmigrantes, legales e ilegales. Según la Organización Internacional de la Migración, un total de 6.000 personas han muerto desde 2010 tratando de cruzarla. Son varios los puntos calientes de esta frontera, en especial el río Bravo, llamado río Grande en Norteamérica. El río, que separa a México del estado de Texas, se encuentra fuertemente vigilado por las autoridades fronterizas, lo que no evita que cientos de inmigrantes traten de cruzarlo cada año. En lo que llevamos de 2015, se han hallado los cadáveres de 16 personas que trataron de atravesarlo sin éxito. Las rutas alternativas no son mejores. Son muchos los que tratan de acceder a Estados Unidos a través del desierto de Arizona, una decisión arriesgada por los cambios climáticos de esta zona y porque es muy fácil perderse en este territorio. La Patrulla Fronteriza de EE.UU. localiza anualmente unos 400 cadáveres en la frontera sur, en el Valle del Río Grande. Otra de las zonas estadounidenses donde se vive la tragedia de la inmigración es el Estrecho de Florida, una extensión de unos 150 kilómetros que separa Estados Unidos de Cuba. La Guardia Costera estadounidense registró en 2014 un flujo de 2.000 inmigrantes cubanos. Según la organización Cuba Archive, en los últimos quince años 1.154 personas han muerto o desaparecido tratando de cruzar este Estrecho.

La isla de Christmas
Inmigrantes isla de NavidadInmigrantes siendo llevados al centro de detención de la isla de ChristmasDIBP Images/flickr.com

La isla de Christmas, o isla de Navidad, se encuentra en el océano Índico, entre el continente asiático y Australia, país al que pertenece. Por su relativa cercanía a Indonesia (se encuentra a 360 km de Yakarta, su capital), es el destino elegido por muchos inmigrantes iraquíes e iraníes para huir de sus países. El resultado, como en otras zonas que hemos visto, es el tráfico de barcazas cargadas de personas hacinadas como mercancía y con las mínimas condiciones de seguridad. En 2010, una de estas embarcaciones, con entre 70 y 100 inmigrantes, naufragó junto a las costas de Christmas. Más de la mitad murieron. La escena se repitió en 2012. En esta ocasión, el barco hundido transportaba ilegalmente a unas 200 personas. Las cifras oficiales hablan de más de 75 fallecidos. Muchos de los que consiguen llegar acaban en el centro de detención de inmigrantes de Christmas, inaugurado en 2008 con unas 800 camas, aunque en la actualidad alberga a unas 2.700 personas. La solución del Gobierno del Primer Ministro John Howard al problema de la inmigración fue un parche en toda regla: separó la isla de Christmas de la "zona de inmigración", es decir, que a partir de ese momento las personas que llegasen a la isla no podrían pedir asilo al Gobierno australiano. Las soluciones de Gobiernos posteriores no han sido mejores: actualmente hay sospechas de que Australia ha pagado a barcos que transportaban inmigrantes para que den media vuelta y los desembarquen en otros países. A ello se suman las denuncias de abusos a menores que han realizado organizaciones de Derechos Humanos a centros de inmigrantes australianos.

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