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Revista Digital

Guerra y Paz
Viernes, 18 Marzo 2016 11:32

Guerras activas que desangran al mundo

Dos tanques del ejército sirio destruidos en Azaz Dos tanques del ejército sirio destruidos en Azaz Christiaan Triebert - Flickr
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La guerra en Siria dejó en 2015 la escalofriante cifra de 220.000 muertos y más de 3 millones de refugiados. Precisamente la situación de estos y el inhumano trato recibido por parte de la Unión Europea hace que se hable mucho de este conflicto, pero no es el único que se desarrolla en la actualidad. Ni siquiera es el que más víctimas cuenta en su haber. Otros países como Afganistán, Irak, Palestina, Somalia, Sudán del Sur o Ucrania llevan años sumidos en guerras civiles que, en la mayoría de los casos, esconden luchas de poder o por la obtención de recursos estratégicos de otros países. Guerras que acumulan año tras años cientos de miles de muertos mientras los países que las han provocado miran para otro lado.

Siria

Lo que comenzó como un conflicto civil entre las Fuerzas Armadas del gobierno del presidente sirio, Bashar Al-Asad, contra grupos armados rebeldes, conocidos como la "oposición siria", ha derivado en un conflicto global en el que participan diferentes actores. Desde el conocido como Estado Islámico hasta las grandes potencias mundiales como Estados Unidos, Rusia o la Unión Europea, quieren hacerse con el control de un territorio estratégico por su ubicación y sus reservas de petróleo. Entender quién es quién en la guerra de Siria se ha convertido en un auténtico ejercicio de rompecabezas al alcance de muy pocos. Por ello, lo que le llega a la opinión pública es simplemente que los terroristas del Estado Islámico quieren dominar la región y que el mundo occidental debe evitarlo, y se apoyan ataques como el de la aviación francesa días después de los atentados de París, a pesar de que la efectividad de estos ataques es dudosa y lo que sí está demostrado es que provocan también multitud de víctimas civiles, cuyo número sigue aumentando. Se calcula que ya superan las 250.000 víctimas mortales, de las cuales unos 70.000 son civiles inocentes, a las que hay que sumar las que mueren tratando de cruzar el Mediterráneo huyendo del conflicto, cerca de 4.000 muertos sólo en 2015.

Afganistán

Otra guerra civil alterada y hasta fomentada por intereses externos es la de Afganistán. Se cae en el error de considerar su inicio tras la intervención militar de Estados Unidos y la OTAN en 2001, pero este sólo fue un paso más en un conflicto que se remonta a 1978. Ese año, en plena Guerra Fría, una revolución comunista convierte a Afganistán en un Estado Socialista. Se inicia así una época que dura hasta 1992 en la que tanto soviéticos como norteamericanos apoyan a cada una de las facciones para controlar el territorio. Tras la desintegración de la URSS y la retirada de las tropas soviéticas, el poder pasó a manos de los islamistas y el conflicto se transformó en una lucha entre las diversas facciones fundamentalistas islámicas. Una de ellas, el movimiento talibán, fue ganando poder hasta dominar prácticamente todo el país en 1996. Cinco años después, tendrían lugar los trágicos atentados del 11 de septiembre, y Estados Unidos aludía a la legítima defensa para ocupar el país apoyado por la OTAN, en una operación que se denominó "Libertad Duradera". Casi quince años después, Afganistán sigue en guerra, acumulando más de 2 millones de muertos desde 1978 y con decenas de miles de víctimas civiles que aumentan año tras año.

Irak

El conflicto en Irak tiene semejanzas con los dos anteriores, en cuanto a que implica al Estado Islámico, que actualmente controla la zona norte; y que se recrudece tras una invasión estadounidense, como ocurre en Afganistán. Aunque la ocupación de las tropas norteamericanas, y con ellas la conocida como Guerra de Irak, terminaba oficialmente en diciembre de 2011, lo cierto es que el conflicto sigue generando víctimas. La guerrilla contra la ocupación estadounidense ha derivado en ataques contra el gobierno central y una lucha étnica y religiosa entre suníes y chiitas. El proyecto Iraq Body Count lleva un registro de las víctimas iraquíes del conflicto desde 2003. En total, hablamos de casi 250.000 iraquíes muertos, de los cuales entre 150.000-175.000 eran civiles. A estas cifras hay que sumar las bajas en las tropas estadounidenses y del ejército de coalición, más de 9.300.

Palestina

De los que siguen en activo, el conflicto palestino-israelí es el más antiguo y el que posiblemente tenga una solución más complicada. Se inicia en 1948, cuando la ONU decide ubicar a los refugiados judíos, víctimas de persecuciones durante la II Guerra Mundial, en el territorio de Palestina. Una decisión que no sentó muy bien a los habitantes de la zona ni a los países islámicos de alrededor. Fruto de esta tensión, se produjo la conocida como Guerra de los Seis Días, en la que una coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Irak y Siria intentó expulsar al nuevo estado de Israel. El resultado fue todo lo contrario, no sólo Israel se mantuvo en la zona, sino que amplió sus territorios, anexionando los Altos del Golán, Cisjordania, la Franja de Gaza y la península del Sinaí. Desde entonces, la presión y violencia ejercida por los israelíes sobre los palestinos ha sido contestada con ataques terroristas que lo único que han conseguido ha sido aumentar el número de víctimas civiles. Especialmente cruentas fueron las conocidas como Intifadas, revueltas palestinas sofocadas por el ejército israelí. Casi 70 años después de su inicio las cifras son escalofriantes: más de 2.000 palestinos muertos, entre ellos casi 1.500 civiles; 64 soldados y 2 civiles en el bando israelí; más de 400.000 refugiados o desplazados forzosos; y entre 1.000 y 3.000 niños que sufrirán una discapacidad de por vida por culpa de la guerra.

Somalia

Menos conocida es la guerra civil somalí, que se inicia en 1991 cuando grupos insurgentes consiguen derrocar al dictador Mohamed Siad Barre. Sin embargo, este derrocamiento no sería sino el inicio de las disputas por el poder entre estos insurgentes y los que deseaban la vuelta del dictador. Al mismo tiempo, varias regiones aprovechan el desgobierno central para buscar su independencia, provocando tanto disputas con el gobierno central como entre ellas por el límite de los territorios. La ONU decidió intervenir para enviar ayuda humanitaria y un ejército que restableciera el orden. Uno de los enfrentamientos más cruentos entre este ejército liderado por Estados Unidos e Italia y los guerrilleros somalíes fue la conocida como la Batalla de Mogadiscio o Batalla del Mar Negro, en la que murieron 43 soldados del cuerpo de paz y unos mil milicianos. Debido a la gran cantidad de bajas y a las acusaciones de que Estados Unidos actuaba a cambio de concesiones petrolíferas en la zona, la misión de paz de la ONU culminaba en 1995 sin haber logrado nada. El conflicto, lejos de apaciguarse, crece cada vez más. A las disputas territoriales y por el poder internas, se le suman las luchas entre los clanes de los señores de la guerra y la aparición de grupos extremistas islámicos, asociados primero a Al-Qaeda y ahora al Estado Islámico. Alrededor de medio millón de personas han perdido la vida en una guerra civil que es la más sangrienta de la historia de África.

Sudán del Sur

Otra guerra civil que transcurre en territorio africano y de la que tampoco nos llega apenas información es la de Sudán del Sur. En este país centroafricano se produjo en diciembre de 2013 un intento de golpe de Estado por parte del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán contra el actual presidente, Salva Kiir, que gobierna desde 2005, cuando precisamente termina la anterior guerra civil sursudanesa. Durante varios años, las dos facciones enfrentadas en esa primera guerra civil habían convivido y gobernado pacíficamente, pero la decisión del presidente Salva Kiir de destituir a varios cargos, entre ellos a su vicepresidente, y disolver instituciones claves de la facción rival provocó el levantamiento. Aunque al día siguiente el presidente sursudanés anunció que el intento de golpe de Estado había sido sofocado, lo cierto es que ese levantamiento inició una escalada de violencia entre el actual gobierno, apoyado por las Naciones Unidas y Estados Unidos, y las fuerzas rebeldes. 50.000 muertos, dos millones de desplazados y refugiados que malviven en campamentos y un pueblo sumido en la desesperación y el hambre.

Ucrania

Y terminamos este repaso bélico con un conflicto que no es tan importante por su número de víctimas como por el lugar donde ocurre, y es que se desarrolla en plena Europa. La guerra en el Este de Ucrania se inició tras la negativa de su gobierno a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea, lo que provocó un enfrentamiento entre prorrusos y prooccidentales. Tras las protestas, en febrero de 2014 el Parlamento destituye al presidente Yanukóvich (prorruso), cambia la Constitución y convoca elecciones anticipadas. Varias regiones del este no reconocen al nuevo gobierno, hasta el punto que el área de Crimea declara su independencia, apoyada por Rusia. Se inician así una serie de enfrentamientos entre el ejército ucraniano y las fuerzas separatistas prorrusas. Y mientras en la capital se libra una batalla política por ver quién ostenta el poder, más de tres millones de civiles sufren las consecuencias de un conflicto que se ha cobrado más de 9.000 vidas y unos 21.000 heridos. 

Hemos destacado estos conflictos por su importancia, pero no son los únicos. Se considera que actualmente hay 13 guerras o conflictos armados en activo (entre las que se incluyen las 7 que hemos comentado y otros conflictos como el de Pakistán, Libia, Nigeria o la guerra contra el narcotráfico en México) además de una treintena de conflictos menores que afectan a millones de personas inocentes.