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Inmigración

Inmigración

Hablamos de algo tan inherente al ser humano como es la inmigración. El cambiar de territorio buscando alimento o refugio es algo que lleva haciendo el hombre desde el principio de su existencia. Sin embargo, este flujo territorial se convirtió en problema cuando el mismo hombre estableció fronteras y delimitó y separó unos territorios de otros.

Una reflexión, sobre cómo se está viviendo en la Europa actual y sobre el camino hacia una sociedad intercultural con la compañía de Julio Figueroa, de La Plaza de Babel y Voces de la Tierra
Hasta 1973, España fue un país de emigrantes. Muchos de sus ciudadanos se iban a Sudamérica o al norte de Europa en busca de trabajo o refugio político. Sin embargo, a partir de ese año, con los cambios económicos y políticos que sufrió nuestro país, el flujo migratorio se equilibró y a partir de la década de los 90 la situación se dio la vuelta y España se convirtió en un país receptor de inmigrantes. De hecho, desde el año 2000, España ha presentado una de las mayores tasas de inmigración del mundo, triplicando, por ejemplo, la tasa media de Estados Unidos. En la actualidad, ocupa el puesto 17 en el ranking mundial de tasa de migración neta, sólo superada en Europa por San Marino y Luxemburgo. ¿Hasta qué punto es correcta la política en inmigración que hay ahora mismo en nuestro país?
El poder y la responsabilidad de los medios de comunicación en relación a la percepción que tiene la ciudadanía de la realidad es más que evidente. Las noticias que emitimos y la forma en la que las contamos condicionan, sin lugar a dudas, las conversaciones y las argumentaciones en las calles y cafés y más aún en las redes sociales donde el mensaje se comparte y su efecto se multiplica.
En un debate como la inmigración, envuelto en una controversia ideológica y populista sustentada sobre el miedo al diferente, al que viene de otro lugar, resulta interesante pararse a reflexionar sobre la perspectiva histórica de un fenómeno, el de la inmigración, que tiene como significado según la RAE: Dicho del natural de un país: Llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas. Podríamos decir, jugando con la historia y las palabras, que el primer inmigrante que llegó a la Península fue el Hombre de Atapuerca hace más de 1 millón de años, o en el caso de Andalucía, el Hombre de Orce. Ambos emparentados por la fisionomía de los restos analizados, con el Homo Antecesor encontrado en Georgia.