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Revista Digital

Inmigración
Miércoles, 02 Abril 2014 21:36

Críticas a la actual política de inmigración en España

Verja que separa Melilla de Marruecos Verja que separa Melilla de Marruecos Wikipedia
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Hasta 1973, España fue un país de emigrantes. Muchos de sus ciudadanos se iban a Sudamérica o al norte de Europa en busca de trabajo o refugio político. Sin embargo, a partir de ese año, con los cambios económicos y políticos que sufrió nuestro país, el flujo migratorio se equilibró y a partir de la década de los 90 la situación se dio la vuelta y España se convirtió en un país receptor de inmigrantes. De hecho, desde el año 2000, España ha presentado una de las mayores tasas de inmigración del mundo, triplicando, por ejemplo, la tasa media de Estados Unidos. En la actualidad, ocupa el puesto 17 en el ranking mundial de tasa de migración neta, sólo superada en Europa por San Marino y Luxemburgo. ¿Hasta qué punto es correcta la política en inmigración que hay ahora mismo en nuestro país?

Últimamente estamos viviendo otra oleada de noticias relacionadas con el tema de la inmigración, sobre todo, relativas a las vallas que separan las ciudades españolas de Ceuta y Melilla de Marruecos. La valla en sí ya es polémica. En octubre del año pasado, el Ministerio de Interior decidía reintroducir las cuchillas en la verja de Melilla. Dichas cuchillas ya fueron criticadas y finalmente retiradas cuando el gobierno de Zapatero las colocó en 2005. Se demostró entonces que eran lesivas para los inmigrantes que intentaban saltar la valla, provocando profundos cortes en manos y piernas. Sin embargo, ni la colocación de las cuchillas, ni el aumento del tamaño de la verja, ni la mayor presencia policial en la frontera, han frenado los intentos de acceder a nuestro país. Sin ir más lejos, la semana pasada unos 800 inmigrantes lo intentaron, e incluso una docena de ellos consiguió su objetivo y entró en Melilla.

La actuación policial también ha sido duramente criticada. Sobre todo, a raíz de casos como el que ocurrió a principios de febrero, cuando el intento de unos 250 inmigrantes por entrar en Ceuta se saldó con 15 subsaharianos muertos. La causa de la muerte fue asfixia al intentar cruzar a nado, pero tanto las ONGs como la Unión Europea criticaron que la policía y la guardia civil dispararan pelotas de gomas al agua, lo que pudo provocar o agravar la tragedia. Pese a las críticas, el Gobierno calificó la actuación como “proporcionada y respetando los derechos humanitarios” y no se produjo ninguna dimisión.

Las críticas continúan con el modo de actuar de la policía con los inmigrantes que consiguen traspasar la frontera. Varias ONGs critican las devoluciones ilegales que se producen de inmigrantes que logran entrar en nuestro país. Son las denominadas devoluciones “en caliente”, una práctica habitual que vulnera numerosos acuerdos y tratados internacionales, entre ellos la Ley de Extranjería y el tratado con Marruecos. El propio ministro de Interior, Fernández Díaz, reconoció algo más de un mes que se daba “algún caso puntual” de devolución ilegal, como demuestran algunos videos difundidos por Internet. Sin embargo, poco tiempo después, en una visita oficial a la zona, ha negado que la Policía o la Guardia Civil lleven a cabo este tipo de prácticas, algo que ha indignado a los colectivos y organizaciones sociales.

 

Este asunto se ha agravado esta misma semana, tras un video difundido por la ONG Prodein que demuestra que las autoridades españolas han consentido que militares armados marroquíes entren en Melilla para detener inmigrantes. Muchas son las ONGs y asociaciones Pro derechos humanos que denuncian la forma con la que trata Marruecos a estos inmigrantes. En ese mismo video, por ejemplo, Prodein denuncia que esas personas fueron trasladadas a territorio marroquí y allí “golpeadas fuertemente”. El Gobierno ha restado importancia a estas imágenes en las que se ven a los militares marroquíes en el espacio que hay entre las dos vallas, y ha admitido que a veces entran en territorio español para ayudar a contener saltos masivos de inmigrantes. Esta acción violaría los acuerdos territoriales internacionales, aunque el Ministerio de Interior alega que hasta que no se salten las dos vallas aún no se pueden considerar en territorio español.

Los derechos de las personas que sí logran superar esas dos vallas tampoco se respetan en los Centros de Internamiento para Extranjeros o CIEs. Eso es lo que denuncia el colectivo de ONGs especializadas en migración, Migreurop, que critica que el nuevo reglamento de los CIEs deje en manos de la policía gran parte de las normas del centro. Esto se traduce en una normativa más propia de un centro penitenciario que de un centro de internamiento, permitiendo, por ejemplo, cacheos con desnudos integrales o el uso de armas de fuego por razones de seguridad.

También critican que no se garantice la existencia de cámaras de vigilancia en los centros y que se vulneren otros derechos fundamentales de los internos como la asistencia sanitaria o la comunicación con el exterior. Amnistía Internacional llama la atención sobre los casos de personas con características personales especiales que no deberían acabar en uno de estos centros sólo por venir de un país extranjero. Es el caso de las víctimas de tratas o de violencia de género, solicitantes de asilo o personas con enfermedades graves, que son recluidas en estos centros y tratados como delincuentes.

Y mientras tanto, siguen llegando personas en condiciones infrahumanas a las costas españolas. Esta misma semana se rescataba frente a las costas de Almería a una patera con 51 inmigrantes, entre los cuales había 13 mujeres y 5 niños. Afortunadamente, han llegado en buen estado y no han pasado a engrosar la larga lista de personas que han fallecido cuando perseguían el sueño de alcanzar Europa. Una lista que según un estudio europeo arroja datos escalofriantes: más de 23.000 personas han fallecido por intentar emigrar a Europa en los últimos trece años.