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Internet Segura
Miércoles, 10 Febrero 2016 21:32

Jorge Flores: “Tenemos que educar a los/las adolescentes en un uso reflexivo y menos impulsivo de las nuevas tecnologías”

Jorge Flores, de Pantallas Amigas Jorge Flores, de Pantallas Amigas pantallasamigas.net
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El 96% de los jóvenes españoles se conecta habitualmente a Internet. No sólo eso, sino que la edad media del primer acceso se sitúa en torno a los 10-11 años, muy pronto para que el niño o niña sepa de los peligros y riesgos a los que se enfrenta: tecnoadicciones, ciberbullying, sexting, grooming, etc.  El mayor problema viene por la falta de información que reciben cuando acceden a los contenidos digitales. Los menores tienen acceso a dispositivos móviles con conexión a Internet sin que nadie les explique el uso responsable de los mismos, principalmente porque los propios padres, madres o tutores no tienen la suficiente información. De todo ello hablamos con Jorge Flores, fundador y actual director de Pantallas Amigas, entidad que vela por uso seguro y saludable de las nuevas tecnologías y el fomento de una ciudadanía digital más responsable.

Según un estudio de la Universidad de Navarra, algo más del 50% de los menores admite no haber recibido información alguna sobre las normas de seguridad básicas a la hora de utilizar Internet. De hecho, el 70,2% de los adolescentes españoles afirma haber aprendido a navegar de manera autónoma, sólo al 16% les ha enseñado sus padres y al 7% sus profesores. La brecha digital que existe entre los adolescentes y niños nativos digitales y sus progenitores o maestros dificulta la enseñanza y hace que los menores se vean expuestos a multitud de peligros cada vez que acceden a la red.

Para prevenirlo, el consejo de Jorge Flores, de Pantallas Amigas, es claro: “Es importantísimo acompañar. Para estar cerca, para supervisar, para sugerir, para aprender también, y, sobre todo, para que nos puedan pedir ayuda si algo va mal”. Sin embargo, esa labor de acompañamiento se complica no sólo por la ignorancia en temas digitales o el pasotismo de algunos padres, sino también por la “mayor autonomía de los niños y niñas”. En España, la edad media en la que un niño o niña recibe su primer teléfono móvil está entre los 10 y los 12 años. Jorge Flores recomienda no dar un terminal móvil a un niño menor de 12 años, aunque especifica que no existe una edad marcada para que el menor reciba su primer terminal móvil, ya que “depende de las características y del acompañamiento, por lo que la pregunta debería ser cuándo están los padres listos para acompañar en el tiempo y la forma adecuada a sus hijos para el uso de los terminales”. En este sentido, considera “irresponsable” proveer de un móvil a un niño/a que no haya sido educado para ello, dándole acceso a todas la posibilidades y riesgos que ello implica.

"No debemos preguntar a qué edad debería tener un niño o niña su primer móvil sino cuándo están los padres listos para acompañar a sus hijos en el uso de los terminales”

Uno de esos riesgos es lo que se conoce como tecnoadicción, esto es, adicción a dispositivos tecnológicos como ordenadores, móviles o videoconsolas. Un problema que muchos expertos consideran ya una enfermedad y que está cada vez más en auge. En el caso concreto de los móviles, el 27% de los menores de 11 a 14 años reconoce no apagar nunca su móvil, y este porcentaje va aumentando con la edad, de tal forma que, entre los menores de 13-14 años, sólo 1 de cada 3 apaga su terminal. Pero no son los únicos que sufren tecnoadicción. Según un estudio, más de la mitad de los españoles se consideran adictos a Internet. El 51% olvida la tarea que estaba haciendo por estar conectado a la red y el 16,6% afirma que incluso llega a no acordarse de comer. Sin embargo, pese a ello, sólo 2 de cada 10 consideran que tienen un problema.

Y si hablamos de redes sociales, nos encontramos también con datos inquietantes. Aunque la edad mínima requerida en la mayoría de ellas es de 13 años, un estudio europeo refleja que el 28% de niños y niñas de 9 y 10 años tiene ya un perfil en alguna, subiendo el porcentaje al 59% en los menores de 11-12 años. Parte de la culpa la tienen las propias plataformas web que permiten que se registren menores, aunque este es un tema complicado de atajar ya que “desde el punto de vista legal no tienen responsabilidad”, afirma Jorge Flores, “porque ellas en sus condiciones especifican que si no tienes tal edad no entras”. Pero claro, los niños pueden mentir sin problemas y ahí la “responsabilidad de la red social es nula”. Otra cosa es la responsabilidad ética, y en este caso el director de Pantallas Amigas destaca la labor proactiva que hacía la recién desaparecida Tuenti que tenía personal dedicado a buscar perfiles falsos de menores. Lo que sí considera un error Jorge Flores es subir la edad mínima requerida, porque “si no ha funcionado con 14 años no va a funcionar con otra edad, porque la niña de 9 años que quiera darse de alta dirá que tiene 14 y ya está”.

“El ciberbullying puede llevar al suicidio, ya que no ven salida posible. Pueden cambiarse de ciudad, pero en Internet siempre pueden seguir siendo diana”

Este acceso prematuro y no educado de los menores a los dispositivos móviles tiene consecuencias más graves que la tecnoadicción que estamos viendo. “Si pensamos en cuanto a relevancia, entendida esta por el que puede causar un daño más grave, que puede ser más probable o que incluso puede ser más difícil de acabar con él o de prevenir, el más grave es el ciberbullying”. Para que lo entendamos, por ciberbullying nos referimos al acoso escolar que se realiza a través de las nuevas tecnologías. Insultos, amenazas, burlas, difusión de rumores o fotos indiscretas y otros actos que encuentran en la red un gran aliado gracias al anonimato que ésta ofrece. A esto se le suma la difusión global y la permanencia en el tiempo, lo que puede llevar incluso al suicidio del adolescente, ya que llega un momento en el que “no ven salida posible. Pueden cambiarse de ciudad, de red social, de entorno, pero al final en ese espacio siempre pueden seguir siendo diana”. Hay que recordar que más de un 25% de los adolescentes españoles afirma haber practicado o sufrido ciberbullying. Y eso que nuestro país es de los que tienen una incidencia más baja de este tipo de agresiones dentro de la Unión Europea.

Otro riesgo es el conocido como sexting, el envío o recepción de imágenes de contenido erótico normalmente realizada por la persona que envía la fotografía. Una práctica cada vez más habitual entre las parejas y que se convierte en problema cuando la imagen en cuestión es robada o la persona que la recibe, ya sea por venganza, por enfado tras una ruptura o por cualquier motivo similar, decide difundirla por Internet o extorsionar a la otra persona con hacerlo si no accede a lo que ella quiera. Como afirma Jorge Flores, “el sexting no es un daño en sí mismo, es una práctica de riesgo que puede derivar en muchos casos en ciberbullying y de eso sí que se suicida la gente”. Además, “la proliferación de imágenes íntimas está derivando en ciberviolencia de género, es decir, adolescentes que chantajean a sus exparejas para que lo sigan siendo porque tienen una imagen de ellas íntimas, lo que se conoce como revenge porn, porno venganza.”

Y si se corre peligro cuando el receptor es una pareja o amigo íntimo, más cuando ni siquiera conocemos a la persona que está al otro lado. Un estudio de la Comunidad de Madrid alerta que el 16,8% de los menores utiliza Internet para contactar con desconocidos y un 22% ha mantenido encuentros cara a cara con gente que ha conocido a través de las redes. Además, cerca de un 20% reconoce haber realizado actos eróticos delante de la webcam. La red se ha convertido en un caldo de cultivo para pederastas, los conocidos como groomers, adultos que se hacen pasar por menores para tener acceso a imágenes de contenido erótico con los que extorsionar a sus víctimas y facilitar encuentros cara a cara donde poder practicar sus abusos.

“Hay una mayor conciencia social, más recursos, pero estamos peor que antes por culpa de los teléfonos móviles”

El panorama, como vemos, es desolador y hace más que necesaria la aportación de colectivos como Pantallas Amigas, que llevan ya 12 años trabajando en la promoción de un uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías. “La diversidad de los retos, la cantidad y la intensidad con la que se nos plantean hace que todos esos esfuerzos se sigan quedando cortos”, afirma su fundador y actual director. “Hay una mayor conciencia social, hay más recursos, pero el problema sigue creciendo”. En este sentido, destaca el “gran cambio” que supuso la llegada de los Smartphones, “las posibilidades y la autonomía que da suponen un salto cualitativo grandísimo y todavía no estamos reaccionando con la suficiente energía”.

Sin embargo, desde Pantallas Amigas seguirán trabajando para mejorar la situación, como llevan haciendo desde 2004, desarrollando o participando en numerosos eventos, estudios, jornadas de difusión, además de realizar múltiples campañas educativas y material didáctico que difunden a través de las redes sociales y las plataformas digitales.

 

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