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Revista Digital

Martes, 09 Diciembre 2014 18:41

Conexiones reflejadas

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En Andalucía, se pasa el tiempo de muchas formas, entre ellas, hablando de lo nuevo y de política. Por ejemplo, ante nuevas construcciones, suelen aparecen nombres populares que reflejan el sentir y la forma de ser de las personas que habitan esos lugares. Así, son habituales los pueblos que tienen una plaza roja, un aeropuerto e incluso un Guggenheim, como el mío. En cuanto a política, es probable escuchar críticas a la centralización en Sevilla y a la labor de tal político que no hace nada más que enchufar a sus familiares en uno u otro cargo.

Este edificio que se refleja sobre este trocito del Guadalquivir es el «el enchufe», uno de los principales edificios administrativos de la Junta de Andalucía en Sevilla. Popularmente es conocido así porque tiene forma de enchufe y debe ser reflejo de una realidad cotidiana que sabemos y demasiadas veces silenciamos: el nepotismo. El nepotismo como acto de corrupción que enchufa a los de siempre mientras los demás pagamos las facturas de la luz.

 

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Martes, 11 Noviembre 2014 20:20

Lo que puede el viento

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¿Hasta dónde queremos llegar? Miramos alto observando el revuelo. Las ramas de los árboles se mueven a 80km/h, el cielo anuncia lluvia y estamos resguardados en un portal cautivados por el vaivén de las ramas. Las hojas caen sin parar, el viento aprieta y ya no me queda pelo en la coleta. Lo vuelvo a recoger para que no me moleste al hacer la foto pero, en el fondo, me encanta que el viento me haya despeinado, me transporta hacia a los años en los que tener un recogido imperfecto era todo un acto revolucionario. Te lo digo, sonríes y me preguntas si creo que hay estaciones en las que nos dejamos llevar más. Salto con un «está claro, la primavera» , una respuesta cuanto menos surrealista con la que está cayendo. 

Por supuesto que hay momentos y estaciones en las que nos dejamos llevar más. Probablemente nuestros cuerpos puedan asimilar velocidades cómo éstas y, si nos descuidamos, podemos acabar siendo arrastrados. Cuando hay viento en otoño, todo lo que pasa, pasa lo más rápido posible, en un abrir y cerrar de ojos, no se detiene, es un visto y no visto. Las hojas vuelan y parece que nada es perenne en otoño, aunque de esa nada también forme parte esta postal. «¿Hasta dónde puede llegar el viento?»

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Martes, 28 Octubre 2014 16:45

Trocitos de tiempo

 

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El tiempo. Hace 108 años, ni uno más ni uno menos, que se construyó la Casa del Reloj. Una antigua relojería que, por no tener su reloj, no ha dejado de sentir el tiempo y su inevitable paso.

El paso del tiempo. Los amantes del Romanticismo habrán reparado en este edificio, como en tantos otros, que están a punto de caerse en nuestras ciudades. Ese patrimonio sigue siendo nuestro aún camuflado en la decadencia. Edificios que, trocito tras trocito, si nadie lo impide, acabarán en ruinas. Las ruinas como hecho innegable del poder de la naturaleza aliada con el tiempo, como reminiscencias de otro siglo.

Llegar a tiempo. Hace un par de días que cambiamos la hora, ahora ya estamos en horario de invierno hasta nuevo aviso. ¿Cuántos cambios de hora serán necesarios hasta que la Casa del Reloj nos vuelva a dar la hora? Me gustaría que llegáramos a tiempo y no perder ese trocito de Jaén.

 

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Martes, 27 Mayo 2014 19:24

Amaneceres

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Estrella tiene miedo a las alturas pero siempre se atreve a sentarse en el borde de este mirador. Desde ahí puede observar la historia, esa historia cada vez más hermética, androcéntrica y occidental, y menos nuestra. Tampoco tiene muy claro qué significa que la historia sea nuestra, ni hasta qué punto conforman su identidad todas esas civilizaciones que convergen en este lugar de la ciudad por el que pasa todo el mundo.
«Fuimos unos imperialistas» – piensa. Se siente culpable por una reconquista y una colonización de las que no participó. Reflexiona sobre el sincretismo en la India en un intento de imaginar como podía haber sido esta ciudad y este mirador si se hubieran conectado y mezclado esas culturas.
«Todavía nos queda mucho de la tradición árabe» – se consuela – «siempre hay reminiscencias.»
El sol cae. Todos los turistas se marchan ahora que han conseguido ver la «puesta de sol más bonita del mundo» según Bill Clinton. En dirección opuesta a la multitud camina un grupo de jóvenes. «Se nos hizo de noche en el camino y pensamos esperar al amanecer, porque los amaneceres son el comienzo de algo. » – le dice Bea muy sonriente.

 

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Martes, 06 Mayo 2014 17:49

Un amor que no encadene

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Enganchar un candado a un puente y lanzar la llave al río. Quedarse ahí parada, atrapada en el maldito puente. Encadenarse, cerrarse, atarse, apartarse, condenarse a la eternidad de un «para siempre», sostener el «para siempre» mientras todo cambia. Eludir el cambio. Resistir aunque el candado se oxide, asfixiarse entre tanto candado. Oxidar símbolos y amor en un puente.

Romper el candado y ser la llave lanzada al río. Dejarse llevar por la corriente, sin necesidad de orilla, sin certezas. Desencadenarse, soltarse, abrirse, liberarse, independizarse, condenarse a la felicidad de un «mientras dure» que no se llegue a oxidar, que permanezca en movimiento. Aceptar el cambio, vivirlo. Vivir y amar sin encadenarse. Reinventar símbolos y amor en un puente.

 

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Martes, 22 Abril 2014 20:41

Reventar como el lagarto de Jaén

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«Cuidao' que vas a reventar como el lagarto Jaén» es la típica expresión que sientes y piensas como local hasta que te la dice un manchego. En ambos lugares viene a decir que no comas tanto, que te vas a poner malo.
«Así revientes como el lagarto de Jaén», depende de la entonación, pero si la escuchas en tono serio, es mejor que corras porque la persona debe estar realmente enfadada. Pura ira y «mala follá» jienense.
La leyenda del Lagarto de la Magdalena es «una y trina», porque no deja de ser una con sus tres versiones. Había un lagarto que atemorizaba a las gentes y un preso o un pastor o un caballero que, sin ningún miedo, le dio de comer la pólvora que hizo que reventara.
En el barrio de la Magdalena, hay una pintada que dice: «Joven andaluz, no emigres, ¡quédate y lucha!». Si la provincia de Jaén se sitúa a la cabeza en las tasas de paro, supongo que tiene que haber algo que atemorice a sus habitantes o que les impida estar luchando en las calles día y noche. Igual, lo que en la Edad Media llamaban «lagarto», ahora se llamaba capitalismo. No sé, pero no dejo de pensar en la pólvora que podemos usar para reventar este sistema y construir otro.

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Martes, 08 Abril 2014 17:13

Siéntate mientras puedas

«Siéntate como puedas» era la frase que nos repetíamos cada vez que nos disponíamos a tomar algo en las noches de primavera en la plaza del Pumarejo. Intentaba no quejarme de los bancos por no ser pesada pero no podía dejar de pensar en lo inhumano de los mismos. «Definitivamente, son bancos antipersonas con esas barras» – decía para mí.

«Siéntate solo si eres capaz de mantener ese espacio. No te tumbes. No te sientes de una forma distinta. No contactes con el espacio de la persona que está sentada a tu lado.» Sentía que mi cuerpo, que no estaba hecho para esa rigidez, estaba siendo atacado. Me estaban ordenando cruelmente que me sentara bajo unas normas, las suyas, las mismas que me llevaban a indignarme y sentarme en el suelo.

«Siéntate mientras puedas». Hace poco retiraron los bancos de una plaza del barrio despojándonos de un espacio más con el fin de perpetuar el silencio, de mantenernos fuera de las calles. De pronto, los «bancos antipersonas» no me parecían ni tan mal.

Un amigo me cuenta que en Italia ya quedan pocos. Reconozco que me da miedo pensar que el estar sentados en las plazas de Sevilla pueda dejar de ser algo cotidiano, que se convierta en una de tantas cosas que nos prohiben hacer hasta que la olvidamos.

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Viernes, 21 Marzo 2014 18:02

Encuadres Improbables

– Sería improbable que escribieras algo con la izquierda – me dijo mientras garabateaba sin parar en el cuaderno.
– ¿Improbable por qué? – respondí enfadada – los niños cuando se rompen el brazo acaban escribiendo con la otra mano. Seguro que todos podemos aprender.
No soy zurda. O igual lo soy y no me dejaron serlo. En el colegio por defecto había que escribir con la derecha pero, de vez en cuando, todavía me gusta intentar escribir con la izquierda, aunque sea improbable.
Soy ambidiestra cuando escribo en un teclado. Me alegra saber que cargar con la olivetti de clase en clase de mecanografía y escribir repetida y mecánicamente cientos de textos cuando apenas si lo entendía, me sirvió para eso, para ser ambidiestra en algo.
Es posible que sea zurda. A veces tengo la sensación de que mi mano izquierda es la que tiene más peso en todo lo que escribo digitalmente. Si así fuera, ¿hasta qué punto los garabatos del revés eran improbables? Puede ser que estas correspondencias se salgan de las normas, es probable que cuenten en postales todas esas cosas remotas que nadie contaría en una postal.
Así se ve una mano a contraluz intentado encuadrar al revés.

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