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Memoria
Miércoles, 13 Enero 2016 19:36

Andalucía es la comunidad con más fosas de la Guerra Civil

Mapa de fosas Mapa de fosas Junta de Andalucía
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En Andalucía hay 614 fosas comunes fruto de los fusilamientos de la Guerra Civil y la posterior represión franquista. Esto la convierte en la comunidad autónoma con mayor número de enterramientos de este tipo, en los que se calcula yacen más de 47.000 víctimas. Estos datos son el resultado de un estudio que realizó la Junta de Andalucía entre 2007 y 2010 y que presentó bajo el nombre de Mapa de Fosas. La mayoría de estas fosas siguen albergando los restos de algunas víctimas de este conflicto, mientras sus familiares y descendientes siguen luchando para darles un entierro digno y tener un lugar donde honrar su memoria. Esta es una de las claves que pretende solucionar la futura Ley de Memoria Democrática.

Este 2016 debe ser el año en el que la nueva Ley de Memoria Democrática de Andalucía se apruebe en el Parlamento, después de que el final abrupto de la anterior legislatura impidiera su presentación. Sin embargo, el interés de la Junta de Andalucía por localizar las fosas y exhumar los restos de los fusilados durante la Guerra Civil y la dictadura no es algo nuevo. La Ley de Memoria Histórica de 2007, aprobada por el Gobierno de Zapatero, facilitó el estudio y búsqueda de estas zonas de enterramiento, y el resultado fue la presentación en 2010 del Mapa de Fosas. Este trabajo cifra en 614 las fosas comunes de Andalucía, en las que se calcula que hay enterradas más de 47.000 víctimas. Cifras que convierten a nuestra comunidad en la primera a nivel nacional en número de fosas. Más de la mitad, 350, se agrupan en sólo tres provincias, Sevilla, Huelva y Cádiz. Sin embargo, si atendemos al número de víctimas, esta clasificación varía, y tras Sevilla aparecen otras provincias como Córdoba y Málaga.

Este trabajo también ha servido para conocer más sobre el horror que se vivió esos días. Se aprecia, por ejemplo, que más de la mitad de las fosas se concentran en las zonas donde el movimiento nacional se alzó con más fuerza. También que el 80% de las fosas se abrieron en 1936, justo después del Alzamiento y antes de que se constituyeran los Consejos de Guerra y el Tribunal de Responsabilidades Políticas. Es decir, que la gran mayoría de estos fusilamientos se realizaron sin ningún tipo de control ni justificación legal. En este mapa, disponible en la web de la Junta de Andalucía, se aprecia también cómo a medida que avanzaba el ejército franquista, se fueron abriendo más fosas comunes en la zona oriental. Así mismo, destacar que se han hallado hasta 20 fosas posteriores a 1939, cuando finaliza la guerra, lo que demuestra la brutal represión que se vivió los primeros años de posguerra. En cuanto a su localización, aunque estamos acostumbrados a hablar de cunetas para fijar su paradero, lo cierto es que más del 70% de las fosas localizadas se hallan en cementerios, tanto en su interior como en sus tapias exteriores. Otros lugares comunes son vaguadas, barrancos e incluso zonas edificadas en el interior de las ciudades.

Sin embargo, este trabajo de localización no ha traído consigo, de momento, una labor seria de recuperación de restos. Desde la primera exhumación que se realizó en Andalucía, en 2003, sólo se han recuperado algo más de 3.000 cuerpos, y casi todos han sido de una única fosa, la del cementerio de San Rafael en Málaga. Hasta 2.840 restos de víctimas del franquismo se han recuperado de este camposanto en la que es la mayor exhumación realizada en Europa Occidental en las últimas décadas. Esta labor no sólo es destacable por el número de restos recuperado, sino por la forma de trabajo, ya que demostró ser un ejemplo de colaboración entre órganos e instituciones de distinto signo político, con el Ayuntamiento de la ciudad del PP y la Junta de Andalucía del PSOE a la cabeza.

Mausoleo cementerio San Rafael MálagaMausoleo cementerio San Rafael MálagaJesús Domínguez / todoslosnombres.org

Las labores de exhumación en este cementerio malagueño concluyeron con un mausoleo en el que se rinde homenaje a las más de 4.100 personas que fueron fusiladas en sus alrededores. Sin embargo, su ejemplo no ha tenido repercusión en el resto de provincias andaluzas, donde las asociaciones de memoria histórica han tropezado con la falta de cooperación de los Ayuntamientos, bien por cuestiones económicas o bien por cuestiones ideológicas. Algo que busca cambiar la Junta este año con la aprobación de Ley de Memoria Democrática. De momento, hemos empezado este 2016 con la buena noticia de que el Ayuntamiento de Cádiz, gobernado por Ganar Cádiz, ha aprobado la exhumación de 16 cuerpos de la fosa del cementerio de San José de la capital gaditana.

Más allá de estos datos, están las historias humanas que esconden estas fosas. Familiares que sólo buscan recuperar los restos y dar un entierro digno y homenajear a las víctimas inocentes de la guerra. Con este objetivo, se llevó a cabo en 2003 la primera exhumación pública en Andalucía, impulsada por el empeño de Agustín Góngora de encontrar los restos de su hermano Aniceto. Sin embargo, la excavación llevada a cabo en Lecrín, Granada, acabó sin resultados positivos y Agustín, ya fallecido, nunca recuperó a su hermano. Estudios posteriores han localizado este enterramiento bajo la autovía Granada-Motril, haciendo prácticamente imposible su exhumación.

María Silva, La LibertaríaMaría Silva, La LibertaríaWikipedia

No es la única historia con final triste. Muy similar es la de Juan Pérez Silva, hijo de María Silva, La Libertaria. María, con 16 años, fue la única superviviente junto a su primo de la tragedia de Casas Viejas, cuando el Ejército y la Guardia Civil reprimió cruelmente la revuelta anarquista de este pueblo gaditano. Víctima de la represión republicana primero, y de la persecución franquista después, La Libertaria fue fusilada en 1936 por las fuerzas golpistas en Paterna de Rivera, Cádiz, junto a su hijo de apenas 13 meses. Su otro hijo, Juan, pasó 76 años intentando reconocer el fusilamiento de su madre y encontrar sus restos, para como él decía “poder tener un lugar donde llevarle flores”. Consiguió lo primero en 2010, cuando el nombre de María Silva pasó de la lista de desaparecidos a la de víctimas, pero Juan murió en 2012 sin saber dónde fue enterrada su madre.

Otra búsqueda que continúa en suspenso es la de José Luna Cartán, alias “El Ratón”, maqui de Villanueva de Córdoba que fue fusilado en 1949 en una finca de Obejo. La familia de José lleva años intentando recuperar sus restos y consiguieron recientemente que la Junta de Andalucía realizara una excavación en el cementerio de Obejo, donde se cree que fue enterrado. Los trabajos han terminado con sensación agridulce, porque se han recuperado los restos de dos de sus compañeros, asesinados un año antes, pero de José “El Ratón” de momento no hay rastro.

Monumento a Blas InfanteMonumento a Blas InfanteEnfo/Wikipedia

Pero si hablamos de nombres propios en la larga lista de cuerpos desaparecidos, dos son los más ilustres: Blas Infante y Federico García Lorca. Del primero, del denominado Padre de la Patria Andaluza, se conoce su lugar de enterramiento, el cementerio de San Fernando en Sevilla. Sin embargo, las organizaciones de recuperación de memoria histórica critican que la fosa donde están los restos de Blas Infante sigue sin estar ni siquiera señalizada. No es la única fosa del cementerio sevillano, donde se calcula que hay enterradas más de 3.500 víctimas. El mayor problema que presenta la exhumación de estos cadáveres es que se encuentran mezclados con cerca de otros 28.000 cuerpos, una estrategia utilizada por los fusiladores para hacerlos desaparecer. Esta complicación arqueológica, junto a la dejadez política de los últimos consistorios sevillanos, hacen que recuperar los restos de Blas Infante sea una tarea lejana.  

En el caso de Federico García Lorca, la situación es más compleja, y es que los numerosos intentos de localizar la tumba del poeta granadino han acabado en fracaso. Se le ha buscado en la localidad granadina de Alfacar, colocado una placa en el Barranco de Víznar y existe desde hace años un proyecto para excavar en la zona del Caracolar, pero casi 80 años después de su asesinato tenemos más mitos que certezas. Hay teorías que dicen que puede estar enterrado lejos de donde fue fusilado, concretamente en el Valle de los Caídos junto a los que fueron sus verdugos, y otras que afirman que la familia del poeta desenterró en su día sus restos y les dio una sepultura más acorde. El caso es que su búsqueda se ha convertido en un acto más político que sentimental, ya que la propia familia de Lorca siempre se ha mostrado contraria a su exhumación.

Estas son sólo algunas de las historias que la Ley de Memoria Democrática pretende recuperar, para que no caigan en el olvido, y para que las familias de las víctimas puedan mitigar un poco el dolor que produjo esa ausencia.