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Microeconomía
Miércoles, 25 Noviembre 2015 21:49

Iniciativas para aliviar el gasto de los hogares basadas en el cooperativismo

Asamblea de la cooperativa La Ortiga Asamblea de la cooperativa La Ortiga
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El gasto mensual es inevitable en productos alimenticios o en energía eléctrica e intentar reducir sus costes puede resultar igual de inevitable un momento como el actual en el que casi la mitad de los hogares atraviesan dificultades para llegar a final de mes, el 46 por ciento, según el último estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios; un dato que contrasta con el de hace 5 años, en el que sólo se producía en el 13 por ciento de los hogares. En definitiva, que la capacidad de ahorro es nula y se "vive al día" con lo imprescindible. Para cambiar esta situación, una vía es intentar aumentar los ingresos, una perspectiva que parece bastante difícil teniendo en cuenta el contexto actual. Para reducir los gastos, la solución puede ser no tan compleja...

La economía social, articulada a través de cooperativas genera alternativas de diferente tipo, pero que tienen en común buscar una solución a la situación insostenible de la economía de muchos hogares. Más allá de las cooperativas tradicionales las hay de otros tipos, como las de consumo o las de impulso empresarial, en las que las personas se unen para adquirir bienes o servicios de forma menos costosa o para que su actividad laboral no sea tan gravosa en forma de cuotas o tasas.

Cooperativas de impulso empresarial

A día de hoy, en Andalucía hay casi medio millón de personas afiliadas como autónomas en la Seguridad Social y la mayoría tiene que pagar una cuota mínima de 264 euros mensuales. Una cuota que se basa en la cotización mínima y hay que abonarla todos los meses, se tengan ingresos o no. Sin embargo, hay actividades que a a día de hoy no pueden tener una regularidad en los ingresos y para las que supone un auténtico problema aportar la cuota de autónomos cada mes, como en el caso de los periodistas y comunicadores freelance o de quienes trabajan en el ámbito de la cultura y el arte. Precisamente, de este sector aquí nace el modelo de cooperativa de impulso empresarial, que consiste, en líneas generales, en que en lugar de que un autónomo facture un servicio por su cuenta, sea la cooperativa quien lo haga, a cambio de una cuota que no es fija, sino que depende de lo que el socio de la cooperativa facture. Por su parte, la cooperativa se hacer cargo de las cargas sociales y el socio o socia para a ser contratado por la cooperativa para ese trabajo en concreto bajo el régimen general de la seguridad social.

La cooperativas de impulso empresarial son una realidad relativamente reciente en Andalucía pero que tienen ya un recorrido en algunos países europeos. De hecho el modelo que se toma como ejemplo paradigmático en cuento a las cooperativas de impulso empresarial procede de Smart, una cooperativa belga que ya agrupa a 60 mil personas del área de la cultura en un país como Bélgica, con 11 millones de habitantes. El caso de Smart-Bélgica es paradigmático no sólo por su implantación en Bélgica sino porque se ha extendido por toda Europa. De hecho, en Andalucía otras iniciativas han seguido modelos similares a éste y la ponen como ejemplo de que es posible y viable en otros colectivos, como el de periodistas y comunicadores y la cooperativa SBP-CA. Incluso, la heredera directa de la original belga, Smart-Ibérica, que en Andalucía tiene sedes en Antequera, Granada, Jerez de la Frontera, Málaga y Sevilla.

Presentación de Smart-Ib en diciembre de 2013.Nambuaran

Según Gabriel Sánchez, responsable del departamento jurídico de Smart-Ibérica, las cooperativas de impulso empresarial son "un subtipo de las cooperativas de trabajo que permiten, bajo una cobertuta estructural y de servicios mutualizados, canalizar el emprendimiento, ya sea de forma individual o colectiva". En cuanto a los servicios para las personas asociadas a ella, destaca lo siguiente: "En primer lugar, desarrollaría su actividad sin necesidad que crear una empresa para esa actividad, sino que lo haría dentro del paraguas que es la cooperativa. En segundo lugar, lo hace ostentando condición de socio, no como mero trabajador... es copropietario alícuotamente de la empresa, con los derechos de información, asistir a las asambleas, derecho de sufragio activo y pasivo... También brinda que sólo cotiza por los días efectivamente trabajados".

Cooperativas de consumo

Según la definición de la administración autonómica, "son aquellas que tienen por objeto procurar, en las mejores condiciones de calidad, información y precio, bienes y servicios para el consumo, uso o disfrute de sus socios y socias y de quienes con ellos convivan habitualmente". Un modelo que pueden resultar útiles para reducir el gasto cotidiano sobre dos áreas concretas e imprescindibles para la supervivencia, como la alimentación y la energía eléctrica.

En cuanto a la alimentación, hay iniciativas diversas y con cierto recorrido histórico como La Ortiga, constituida el año 1993 como asociación de consumidores y, desde el año 2001, como cooperativa. Definida como "cooperativa de consumidores de productos ecológicos", su anterior presidente y actual socio, Alejandro Brome, destaca que es "una cooperativa de consumidores ecológicos con la actividad principal de la comercialización de alimentos ecológicos. Llevamos 22 años y dentro de nuestro proyecto hay productores y consumidores, algunos socios y otros no, y lo que hacemos es adquirir los alimentos directamente a los productores para que luego lo compren personas socias o no socias".

Se trata de un modelo particular y que lleva la economía al terreno de las relaciones humanas directas y solidarias, ya que los productores y los consumidores elaboran de forma conjunta la política de producción y abastecimiento. Y porque los precios se establecen por mutuo acuerdo entre ambos equilibrando la remuneración del agricultor con el precio al consumidor. Además de este elemento sustancial en la relación entre persona que produce un bien y persona que lo adquiere, tiene otras particularidades: "es un proyecto que ha sido creado por sus socios y socias y son estas personas quienes llevan el proyecto, las que lo dinamizan y toman las decisiones sobre el camino a seguir sobre todas las cuestiones sociales de la cooperativa y sobre precios. Es decir que, al ser socio, por un lado tiene un precio un poco mejor, de un 10 por ciento, respecto a un no socio en la compra de los productos. Por otro, tiene el derecho y la posibilidad de participar en el proyecto en todos sus aspectos, en sus órganos de decisión, en sus grupos de trabajo".

En relación con esta forma de consumo ecológico y responsable, hay que señalar que La Ortiga está asociada a la Red de Economía Alternativa y Solidaria. Y esta entidad organiza un mercado de Economía Social el sábado 28 de noviembre, a partir de las 10 de la mañana, en el parque de San Jerónimo en Sevilla.

Respecto al consumo eléctrico, hay que tener en cuenta que en el caso del España son cinco compañías las que generan y comercializan casi el 90 por ciento de la electricidad. Como alternativa, se puede hablar de las cooperativas de consumidores y usuarios de energía eléctrica, que basan su modelo en garantizar un precio justo por kilowatio, la gestión de su factura eléctrica y el origen renovable de la energía suministrada. Y además, se presentan como una forma de reducir la concentración de la distribución de energía en pocas empresas.

A día de hay siete cooperativas de este tipo contabilizadas en el territorio estatal. En Andalucía existe una de ellas, Zencer. Desde la propia entidad se presentan como una "alternativa a la oferta actual, monopolizada por las grandes compañías, ofreciendo competitividad en las tarifas, trato correcto y amable a sus socios y clientes, así como total transparencia en la gestión". José Rubiño, responsable de Formación y Eficiencia Energética de Zencer, señala las claves del funcionamiento de esta cooperativa: "Somos una comercializadora eléctrica donde la propiedad está compartida por todos los socios y usuarios. Cada socio es copropietario de la cooperativa. Comercializamos electricidad 100 por cien verde en origen; es decir, el coste de la factura sólo paga la producción de energía renovable". El siguiente vídeo, de EconomíaSocialTV, muestra cómo surge Zencer.

La diferencia de este tipo de forma de adquirir la energía eléctrica es que cada consumidor es, al mismo tiempo, titular de su propia energía. Además, no sólo se basa en la comercialización de la energía. Los recursos económicos se destinan al desarrollo de actividades cooperativizadas y de proyectos de producción de energías renovables y de promoción de la economía social. "Las tarifas son únicas y transparentes, no jugamos a los descuentos como otras comercializadoras, sino que ofrecemos un precio bajo para todos por igual. Además, tenemos dos tipos de asesoramiento técnico, que es lo que hace de verdad ahorrar en la factura. Uno es el asesoramiento técnico en la contratación; es decir, asesoramos para que la contratación sea con la tarifa y la potencia adecuada reduciendo el coste económico de la factura. El segundo, un asesoramiento energético general, en el cual asesoramos directamente sobre tipos de instalaciones, cómo usarlas, cambios de leyes...".

Zencer y la Ortiga, como cooperativas de consumo. SmartIbérica, como cooperativa de impulso empresarial. Son algunos ejemplos que existen en Andalucía y que, en muchos casos, surgen como iniciativas cooperativas ciudadanas o profesionales en un intento de afrontar un contexto económico difícil como el actual y que también ponen el acento en la responsabilidad social y ecológica.