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Navidad, consumo local
Miércoles, 17 Diciembre 2014 21:22

10 dulces andaluces típicos de Navidad

Surtido de dulces navideños Surtido de dulces navideños wikipedia.org
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Ya está aquí la Navidad, esa época del año en el que nos olvidamos de la báscula y nos dejamos seducir por los dulces caseros que son tan tradicionales en estas fechas. En Andalucía la Navidad huele a canela, a ajonjolí, a miel, a azúcar, a harina horneada o friéndose en la cocina; si la gastronomía de nuestra tierra ya es rica de por sí, con los dulces navideños se supera. A continuación, os presentamos un listado de 10 dulces típicos de estas fiestas y los municipios en los que se realizan, una lista que hará las delicias de cualquier goloso. Ojo, os avisamos que leer este post puede hacer que te entren unas ganas irresistibles de ir a la cocina y acabar con todos los dulces que encuentres en ella.


Polvorones, de Fondón (Almería)


¿Qué sería de una Navidad sin polvorones? Un dulce tan tradicional como montar el belén o decorar el árbol. El polvorón viene a ser una torta, hecha de harina, manteca y azúcar, que recibe su nombre por el polvo dulce que lo recubre. Se diferencia de los mantecados por esta azúcar en polvo o azúcar glasé que lo recubre y por llevar almendra. En Andalucía, una de las principales fábricas de este producto está en Fondón, Almería. La empresa CAMP, fundada en 1953, llega a producir al año cerca de 100.000 kilos de polvorones y mantecados. Cerca de Fondón, sin salir de la provincia de Almería, destaca también la productividad de la cooperativa Dulce Andarax, que factura unos 40.000 kilos de polvorones y mantecados. La mitad de esta producción, unos 20.000, se realiza sólo en el mes de diciembre. El objetivo es llegar entre ambos a los 200.000 kilos este año, ya que se espera una mayor demanda.

Mantecados, de Estepa (Sevilla)

Igual de conocido y tradicional que los polvorones son los mantecados. Recibe su nombre por estar elaborado con manteca de cerdo. Para conocer su origen hay que remontarnos al siglo XVI, cuando el excedente de cereales y manteca de lechón llevó a la creación de esta receta. Algunos dicen que fue en Estepa (Sevilla) dónde se originó, aunque la mayoría de pruebas hacen pensar que fue en Antequera (Málaga), donde se conserva un antiguo fresco que muestra la fabricación de mantecados. Sea donde fuera dónde se originase, a día de hoy los más conocidos son los de Estepa, que además cuentan desde 2011 con la denominación de origen protegida. La historia de cómo se inició esta industria sevillana es curiosa: en 1858, una estepeña, Filomena Micaela Ruiz Téllez, conocida por el apodo de “La Colchona”, se le ocurrió dárselos a su marido, que era transportista, para que los distribuyera por los mercados por los que pasara. Para ello, Micaela tuvo una genial idea: secar los mantecados. Con ello, además de facilitar su transporte y almacenaje, conseguía que conservase mejor sus cualidades más tiempo. El éxito fue tal que en 1889 ya había unas 15 pequeñas fábricas en Estepa. Actualmente, ese número se ha duplicado y hay un total de 30 empresas dedicadas a la producción de mantecados. Unas 20 de ellas se encuentran agrupadas en la Asociación de Fabricantes de Mantecados de Estepa (AFAMES), que produce cerca de 20 millones de kilos al año de este producto. El impacto de esta producción en Estepa es tal que a día de hoy un 37% de su población trabaja en el sector secundario. Puedes ver la entrevista que le hicimos al secretario de su Consejo Regulador, José María Fernández, sobre el impacto de este producto en la economía de Estepa.


Alfajor, de Medina Sidonia (Cádiz)

Otro dulce navideño típico andaluz es el alfajor, realizado a partir de una pasta de miel pura de abeja, almendras, avellanas, harina, pan rallado y especias. Su elaboración es totalmente artesanal y se remonta a más de 500 años. Tras calentar la miel y mezclarla con el resto de ingredientes, se deja enfriar y se moldea dándole su característica forma alargada y cilíndrica. Después, se pasa por un almíbar y se cubre de azúcar y un poco de canela en polvo, resultando un dulce de color tostado y aroma y sabor a frutos secos y miel. Su origen hay que buscarlo en la cocina andalusí. De hecho, el nombre de alfajor proviene del árabe, de al-hasú, que significa “el relleno”. La referencia más antigua del alfajor la tenemos en el libro de cocina árabe Kitab al-Tabikh (que viene a significar algo así como “El libro de los platos”), escrito en el siglo X. Su popularidad durante la Edad Media fue tal que hay registros que indican que iba en las primeras naves españolas que llegaron a América, donde adquirió una identidad propia. Desde 2004, en Medina Sidonia existe un Consejo Regulador que se encarga de certificar y promocionar este dulce, otorgando su etiqueta a aquellos productos que cumplan con los requisitos de elaboración y envasado, y certificando además que estos han tenido lugar exclusivamente en el municipio de Medina Sidonia.


Roscas de Anís, de Rute (Córdoba)

Hablar de anís en Andalucía es pensar en Rute. El municipio cordobés lleva destilando anís desde el siglo XVII. Tan importante es el anís para esta localidad que desde 1993 cuenta hasta con un Museo del Anís, un espacio donde dar a conocer la centenaria tradición del anisado y poder contemplar los alambiques, tinajas o botellas que se han utilizado durante más de cien años. No es el único atractivo turístico de Rute durante estas fiestas, ya que también se puede visitar el Museo Artesanal del Turrón, Mantecado y Mazapán o el Belén de Chocolate, lo que hace que este municipio cordobés, de unos 10.000 habitantes, llegue a recibir cada año unos 70.000 turistas. Por eso, de entre todos los dulces típicos que nos ofrece esta localidad, nos quedamos con las sabrosas roscas de anís, un dulce que se elabora con harina, huevos, aceite, azúcar, canela, zumo de naranja, un limón rallado y, por supuesto, anís dulce. Si os animáis a hacer la receta, aquí os dejamos un divertido video en el que un ruteño nos la explica paso a paso.




Roscos de vino, de Antequera (Málaga)

Y de los roscos de anís a los de vino, y qué mejor vino dulce que el que se produce en Málaga. Ya habíamos mencionado a Antequera por su producción de mantecados, que se espera que este año esté cerca de las 3.000 toneladas, pero es que la de roscos de vino no se le queda atrás. Una de las empresas especializada en ellos es Mantecados “El Torcal”, que fabrica unos 150.000 kilos al año. La receta de los roscos de vino incluye harina, manteca de cerdo, almendras, azúcar glasé, ajonjolí, clavo, limón, canela y, por supuesto, vino dulce, que es lo que le da ese inconfundible sabor. No los comas cuando lleves tus mejores galas, porque es imposible probar uno de ellos sin acabar manchado por su dulce polvareda.   


Mazapán, de Montoro (Córdoba)

Volvemos a Córdoba, esta vez para hablar de otro producto que aparece en todas las mesas por Navidades: el mazapán. En la localidad de Montoro se encuentra una de las fábricas más importantes de mazapán de España, La Logroñesa, que llega a producir hasta 185 toneladas de este producto al año, comercializándolo, sobre todo, por Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha. Como es lógico, la época fuerte va de octubre a diciembre, donde producen unas cuatro toneladas y media al día. Lo curioso de este producto tan ligado a la ciudad cordobesa de Montoro es que su origen está muy lejos de Andalucía. Lo trajo un logroñés, Vicente Torre Campo, quien se trasladó a Montoro en 1950 tras casarse con la lugareña Josefa González Román. Ambos abrieron en 1953 una pequeña tienda donde vendían un dulce típico traído del pueblo riojano de Soto de Cameros, el mazapán. 60 años después, esa tiendecita se ha convertido en una gran fábrica que es la seña de identidad de Montoro. Se piensa que el origen del mazapán es árabe, aunque al ser tan característico del norte de la península se cree que no se introdujo con la llegada de los árabes en el siglo VIII, sino gracias a los peregrinos y viajeros que venían del este. Su receta se basa en las almendras y el azúcar, aunque eso sí, la receta del mazapán de Montoro sigue siendo un secreto, como el de la Coca-Cola.  


Pan de Cádiz

Otro dulce navideño que no falta en las mesas andaluzas y del resto de España es el conocido como pan de Cádiz, aunque en la provincia gaditana también se le llama turrón de Cádiz. Su forma y colorido es característico, al igual que su sabor y dulzura. Consiste en un mazapán relleno de confitura, normalmente fruta escarchada, dulce de batata o cabello de ángel, aunque también puede llevar otros rellenos como dulce de yema. Su popularidad ha traspasado las fronteras andaluzas y generado algunas variantes, como el turrón de frutas, en el que se añade turrón blando a la receta. Según la leyenda, el origen de este dulce tendría lugar en el sitio al que los franceses sometieron a Cádiz a principios del siglo XIX. Al no poder obtener harina del exterior, los gaditanos se vieron obligados a usar las almendras como sustituto para elaborar el pan. Sin embargo, se piensa que esta historia tiene más de leyenda que de realidad, y que su verdadero origen, como la mayoría de los dulces que estamos viendo, estaría en el mundo árabe. Lo que sí es seguro es que tanto su popularidad como su forma de cofre se lo debemos al pastelero Antonio Valls Garrido, que se estableció en la ciudad gaditana en los años 50.


Papajotes dulces, de Úbeda (Jaén)

Nos vamos hasta Jaén para probar un dulce que no es exclusivo de la Navidad, ya que también se suele tomar en Cuaresma y Semana Santa, pero que con el frío y junto a un buen chocolate caliente entra que da gusto. Estamos hablando de los papajotes dulces, que no hay que confundir con los paparajotes típicos de la cocina murciana, ni con los papajotes salados que se hacen en otros municipios jiennenses como Torreperogil. Esta receta es característica de Úbeda, pero lo cierto es que está muy extendida por toda la provincia, sobre todo por la zona de la Sierra. Su elaboración es sencilla, y para ello sólo necesitaremos leche, harina, huevo, azúcar, aceite y una pizca de sal, así que si quieres puedes animarte a intentar prepararlos. Eso sí, luego no nos responsabilizamos de que no puedas parar de comer uno tras otro.


Piñonate, de Linares de la Sierra (Huelva)

Otro dulce que, además de consumirse en Navidad, es también propio de la Semana Santa es el piñonate. En el municipio de Linares de la Sierra, por ejemplo, desde hace siglos el Domingo de Resurrección se celebra una rifa de roscas y figuras de piñonate. Los beneficios de esta rifa van destinados a la Hermandad Sacramental, encargada de su organización. El piñonate es una masa que se fríe a modo de churro, que en Linares se denominan “torcías”, y que posteriormente se corta en trozos y se endulza con miel. Para su elaboración, además de miel, se usa harina, huevo, ajonjolí, canela, piñones y almendras, aunque esta receta varía según el sitio donde se realice y, por ejemplo, en Venezuela, donde también es un postre típico, se utilizan otros ingredientes, naranja, piña y lechosa. A continuación, os dejamos un video que muestra su elaboración artesanal en una de las muchas confiterías que lo producen.




Chocolate, de Pampaneira (Granada)

Y no podíamos terminar una lista de dulces sin nombrar al más conocido y degustado, el chocolate. Bien es cierto que no es un dulce que digamos exclusivo de la Navidad, ya que se consume durante todo el año, pero es en estas fechas tan golosas cuando más caemos en la tentación. En Andalucía, el chocolate en Navidad está muy presente en Rute (Córdoba) donde todos los años se monta un espectacular Belén de Chocolate, del que nos ha hablado nuestra compañera Carmen Luna en su sección, Rincones del Sur. Pero nosotros vamos a destacar otro chocolate, el de la Alpujarra granadina. Desde 2007, en Pampaneira está situada la fábrica de chocolates artesanos Abuela Ili, que también funciona como una especie de museo donde conocer cómo se elabora el chocolate y su historia y origen. Esta empresa familiar, puesta en marcha por un argentino hijo de españoles, Mauricio Riera, produce unos 40 kilos diarios de chocolate, aunque en estas fechas su producción se duplica y puede alcanzar los 80 kilos diarios. La variedad de chocolates artesanales que se puede encontrar aquí haría las delicias de cualquier goloso, así que recomendamos su visita.

Hasta aquí este dulce repaso. Esperamos que te animes esta Navidad a probarlos o incluso a intentar hacerlos en tu casa. Eso sí, recomendamos su consumo con moderación, que luego en enero los dietistas y los gimnasios se ven colapsados de gente que quiere perder los kilos ganados estas Navidades.