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Prostitución

Prostitución

Esta semana en Andalucía Diversa entrevistamos a Talía Ardanas, integrante del área de prostitución de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. Esta asociación sostiene que la mejor forma de mejorar las condiciones de vida de las trabajadoras sexuales es regularizar la profesión para que puedan acceder a los mismos derechos laborales que el resto de trabajadores.
Durante nuestro programa dedicado a la prostitución rescatamos de las redes el interesante artículo de la jiennense Pilar Aguiar Carrasco en el que se analizan una serie de relatos audiovisuales con los que se demuestra que en la mayoría de las ocasiones es el hombre el protagonista de las series y películas que conforman nuestro imaginario audiovisual.  
La prostitución es una ocupación que tiende a ser estigmatizada y en la que, a menudo, los prejuicios y estereotipos tienen a dar la espalda a una realidad con diferentes causas o situaciones personales. El grado de libertad en el que se ejerce es un elemento fundamental a la hora de valorarlas. Muchas personas lo tienen que desarrollar obligadas por redes mafiosas. Otras, porque la situación económica originada por la crisis hizo de este trabajo su única alternativa económica. Otras, la ejercen como una opción escogida libremente.
Confieso que en este tema y en este aspecto concreto del tema, no puedo ser todo lo objetiva que debiera. La prostitución infantil es un tema que me causa tanto asco y tal indignación, como la pedofilia y la pederastia. Si al abuso y a la violencia que están detrás de los casos de prostitución de menores se unen circunstancias como las que hemos conocido estos días sobre la posible prostitución de menores protegidas de un centro de tutela dependiente de la Diputación de Álava comprenderán mi estupefacción y mi indignación.
En la Sevilla del siglo XVII el trabajo sexual, aunque pecaminoso, era visto como un mal menor pero necesario para calmar el apetito carnal masculino. A lo largo de aquella y las posteriores centurias, la permisividad y la segregación del trabajo sexual convivirían en una ciudad en la que las rameras eran vistas como un mal menor que podría evitar males mayores.
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