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Revista Digital

Prostitución
Lunes, 14 Noviembre 2016 10:52

Prostitución, una realidad compleja

Manifestación de colectivos de trabajadoras del sexo Manifestación de colectivos de trabajadoras del sexo anticapitalistes.net
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La prostitución es una ocupación que tiende a ser estigmatizada y en la que, a menudo, los prejuicios y estereotipos tienen a dar la espalda a una realidad con diferentes causas o situaciones personales. El grado de libertad en el que se ejerce es un elemento fundamental a la hora de valorarlas. Muchas personas lo tienen que desarrollar obligadas por redes mafiosas. Otras, porque la situación económica originada por la crisis hizo de este trabajo su única alternativa económica. Otras, la ejercen como una opción escogida libremente.

"GRETA subraya la necesidad de diferenciar entre trata de seres humanos con fines de explotación sexual por un lado, y prostitución por otro. GRETA deja constancia de que poner multas a prostitutas y/o sus clientes no corresponde específicamente a la obligación del artículo 19 del Convenio que prevé criminalizar el uso de servicios ofrecidos por una persona de la que se sabe que es víctima de trata, ya que la situación de las prostitutas no equivale automáticamente a trata". GRETA es el Grupo de Expertos en Lucha contra la Trata de Seres Humanos del Consejo de Europa y, con esta declaración, delimita dónde considera que debe estar el límite en cuanto al carácter sancionador por parte de las autoridades públicas hacia la prostitución y cuál considera que es el problema principal: la explotación, por parte de terceras personas o grupos, de quienes ejercen el trabajo relacionado con la prostitución.

Esa postura, sin embargo, es rechazada por otros organismos internacionales, como el Comité de DDHH y la Comisión de Derechos de la Mujer de la ONU que señalan que la prostitución no puede ser considerada como un trabajo porque no tiene la dignidad que requiere y defiende políticas encaminadas a su abolición.

¿Regulación, abolición, alegalidad?

Teniendo en cuenta lo anterior, cabe preguntarse si el hecho de dejar a la prostitución como una actividad sin regulación, fuera del sistema de garantías laborales, puede convertirse en caldo de cultivo para que grupos de interés puedan aprovecharse para lucrarse del trabajo de otras personas precisamente porque se quedan fuera del marco legal laboral. Cuando se incluyó el cálculo de los negocios ilegales en el PIB, éste reflejaba un monto de 46 mil millones de euros anuales, aproximadamente entre un 4 y un 5 por ciento del Producto Interior Bruto de España.

"Nosotras abogamos por una normalización de la prostitución y una consecución de derechos laborales. Los políticos no son conscientes de lo que pasan las prostitutas", reivindica la portavoz de Hetaira, colectivo en defensa de trabajadoras del sexo. Una reivindicación que no es asumida de igual forma desde los partidos políticos. Hace más de un año, Ciudadanos anunciaba incluir en su programa electoral la legalización de la prostitución y la persecución de las mafias con el objetivo de mejorar los derechos sociales de las prostitutas. Una postura compartida desde grupos que asumen la corriente ideológica liberal: liberalismo.org también aboga por medidas en esta línea.

En cuanto al abolicionismo, está fundamentado por dos cuestiones: morales y de protección de los derechos de la mujer. Este segundo eje señala que la prostitución es uno de los elementos donde más se refleja las consecuencias de la sociedad heteropatriarcal y de la posición de poder del hombre frente a la mujer en ella. Un línea seguida desde los partidos de izquierda como PSOE o Izquierda Unida. Desde Izquierda Unida señalan que "la prostitución como forma extrema de violencia de género no puede ser materia de reglamentación. Ésta no debe en ningún caso debe entenderse como vía transitoria hacia la abolición, posición desde la que nuestra organización afronta su trabajo en este ámbito".  Esta coalición de izquierdas también rechaza que quien ejerce la prostitución sea objeto de sanción.

El abolicionismo por cuestiones morales está relacionado con la postura defendida desde el PP en relación a la regulación de la prostitución: "desde una perspectiva ética no nos parece correcto que un Estado se beneficie de esto... No es un trabajo, no puede serlo. Si lo fuese entraríamos en campañas como empezar con cursos de formación, con emisión de facturas porque serían autónomas... Habría mucha problemática dentro de la legalización de la prostitución. No es un debate para el que nuestra sociedad esté madura".

Como postura intermedia, está la de Podemos. El pasado mayo, Pablo Iglesias señalaba que "ante todo, el protagonismo primero sea de las mujeres, de los colectivos y de quienes trabajan con ellas... en primer lugar, acabar con la trata y que los mal llamados empresarios, que hacen negocio con la explotación, no puedan recurrir a ésta. Ayudar a salir a las mujeres víctimas de la trata o que, simplemente, se prostituyen por obligación y dar todas las garantías a quienes la ejercen voluntariamente, si así se comprueba".

Una realidad heterogénea, con diferentes visiones y en la que la situación de las personas que ejercen esta ocupación, de forma libre o coaccionada, no termina de resolverse.