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Revista Digital

Refugiados
Jueves, 25 Febrero 2016 09:00

Historia de cuando los refugiados éramos nosotros

Alemanes huyendo de Polonia. Alemanes huyendo de Polonia. pt.wikipedia.org
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En el monográfico de esta semana afrontaremos una realidad profunda que nos debería hacer recapacitar a todos y todas. Tan sólo en el último siglo, en el calamitoso siglo XX europeo, hemos provocado conflictos que han trasladado de sus hogares a millones de personas. Aquí, en España, la Guerra Civil provocó la expulsión o huida de más de 200.000 personas que tuvieron que depender de la solidaridad de los demás para seguir adelante. Hoy hablamos de cuando los refugiados éramos nosotros.

Evidentemente realizar una retrospección histórica de todos los conflictos que han provocado una movilización de grandes masas de población puede resultar una tarea demasiado ardua y extensa, por lo que, para su mejor comprensión, la hemos reducido a dos conflictos extraordinariamente bien conocidos por todas y todos: en Europa, la II Guerra Mundial y en España, la Guerra Civil

II Guerra Mundial

Cuando hablamos de este conflicto bélico, lo estamos haciendo de probablemente la mayor catástrofe humanitaria que ha sufrido el ser humano en toda su historia. Con más de 45 millones de muertes, según los cálculos más optimistas, y otros tantos millones de refugiados asumimos que esta guerra marca el tope de barbarie a la que nunca más puede llegar el ser humano, y nos sirve para comprender de alguna forma lo que están viviendo los sirios que actualmente huyen de su país a causa de la guerra. 

Polacos, húngaros, checos y eslovacos, rumanos, griegos, lituanos, rusos, bielorrusos, ucranianos, franceses tuvieron que huir de sus hogares ante la presión de la guerra que se extendía por todo el continente... y eso en lo que se refiere a nacionalidades, ya que la particularidad de esta barbarie fue unir lo político y lo étnico, para unir a esta lista a judíos y gitanos. Todas estas personas, sin que tuvieran ni la más mínima oportunidad de evitarlo fueron desplazadas y su única salida fue la de huir para seguir viviendo. Tan sólo han pasado poco más de 60 años desde aquello, una realidad que no deberíamos olvidar cuando pensamos sobre las políticas de nuestros gobiernos con los refugiados. 

A esta situación hay que añadirle una tipología de refugiados que normalmente no se tiene muy en cuenta a la hora de valorar esta hecho. Se trata de los refugiados alemanes. Aquellas personas que nacieron en los múltiples núcleos de alemanes que se habían desarrollado en Europa Central desde mediados del siglo XIX,normalmente en el interior del imperio multiétnico de Austria-Hungría. Se contabiliza que 11 millones de personas de habla alemana fueron expulsados de países como Hungría, Polonia o Checoslovaquia. Personas que nada habían tenido que ver con la invasión nazi, que ya vivían en esos territorios desde hacía décadas y que fueron expulsados y obligados a volver a una de las dos Alemanias que crearon los aliados tras la victoria. 


Guerra Civil Española

En el caso ibérico, esta realidad e hipocresía de intentar poner coto a la acogida de refugiados se choca igualmente con la realidad que vivieron nuestros abuelos hace tan sólo 70 años. Más de 200.000 personas tuvieron que huir durante la Guerra Civil y la posterior represión fascista-franquista. Dos fueron los principales destinos, aunque existen otros bien conocidos como el caso de los niños de Moscú, que fueron acogidos por la Unión Soviética. Sin embargo, mayoritariamente fueron Francia y México los dos principales receptores de españoles y españolas tras el final de la guerra, y no corrieron la misma suerte quienes decidieron uno u otro destino.

Aquellos que vieron en los Pirineos el último obstáculo para huir del terror de la guerra se toparon con una Francia que sería ocupada por las tropas nazis pocos años después mientras ellos eran recluidos en campos de concentración, donde sufrían unas condiciones de vida infrahumanas, con la mirada puesta además en el inminente inicio de una guerra total en el continente. Muchos de ellos se incorporaron a las filas de los aliados durante la contienda y muchos encabezaron los momentos más épicos de este enfrentamiento, como aquellos guerrilleros republicanos que fueron los primeros en poner pie en la capital francesa durante la liberación parisina. 

Mejor suerte corrieron aquellos que pudieron dirigirse a México. En este caso, fue el país iberoamericano quien abrió sus puertas a los refugiados españoles, con un objetivo que finalmente sería crucial para su crecimiento como país: aprovechar todo el capital humano que huía de la guerra. Médicos, abogados, profesores, profesionales de todas los campos que desarrollaron sus carreras en México y que hicieron de éste un pais mejor. Es la enseñanza más importante que podemos sacar, la de un país que supo que detrás de este drama había personas, con toda su potencialidad y sus sueños que solo ansiaban vivir en paz.