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Refugiados
Miércoles, 24 Febrero 2016 22:13

Manuel Blanco: “Si hubiese un pasaje seguro para las personas que huyen de la guerra nos ahorraríamos tantos naufragios y pérdidas inútiles de vidas”

Voluntarios de Proem-Aid reclamando un Pasaje Seguro para los refugiados Voluntarios de Proem-Aid reclamando un Pasaje Seguro para los refugiados Twitter Proem-Aid
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En septiembre del año pasado, la triste imagen de Aylan Kurdi muerto en una playa turca dio la vuelta al mundo. El niño kurdo, de sólo 3 años, se embarcó junto a su familia huyendo de la masacre del Estado Islámico. Tras varios intentos por entrar en Europa huyendo de la guerra, su padre decidió embarcarse junto a su mujer y sus dos hijos de 5 y 3 años en una barca hinchable. Sólo él sobrevivió. El resto de su familia murió en el naufragio en el que también murieron otras 12 personas de origen sirio. Las conciencias que removió esa imagen se fueron apagando con el paso de los meses. Un grupo de profesionales del ámbito de las emergencias decidió fundar una organización para ayudar a las miles de personas que se juegan la vida surcando el mar huyendo del terror. Así nace Proem-Aid. Conversamos con su vicepresidente, Manuel Blanco.

“Esta fotografía impresiona por su dureza, porque es un niño de corta edad y, sobre todo, impresiona porque muere ahogado intentando huir con sus familiares de la guerra”. Manuel Blanco, bombero de profesión y vicepresidente de Proem-Aid, rememora lo que sintió cuando vio la fotografía de Aylan Kurdi. La terrible imagen del pequeño muerto en una playa turca le llevó a crear junto a varios compañeros una asociación con la que “aportar nuestro pequeño granito de arena” y aliviar, en la medida de lo posible, el dolor y sufrimiento de estas personas que se juegan la vida por huir de la guerra. Aylan Kurdi sólo es un ejemplo de ello, que nos impresiona porque es un niño, y que se convirtió en el símbolo de esas miles de personas “que se ven avocadas a hacer una travesía que en principio cualquiera puede hacer en ferry por un módico precio, pero estas personas se embarcan en una travesía en embarcaciones muy precarias y que trágicamente la mayoría de las veces tienen esas consecuencias, esos naufragios, esas pérdidas inútiles de vidas”.

Es así como Proem-Aid decide acudir a Lesbos, la isla griega donde sólo en 2015 llegaron más de 500.000 personas buscando protección. Allí trabajan de forma voluntaria auxiliando a que esas personas que viajan en botes precarios lleguen sanos y salvo a la costa. “El ritmo de llegada es irregular pero continuo”, afirma Manuel Blanco, que asegura que la afluencia depende de circunstancias como el estado del mar o la presencia de embarcaciones de Frontex, aunque según los datos la media de personas que llegan al día a esta costa griega supera el millar. El trabajo que desarrolla esta asociación es totalmente voluntario y se sustenta en el apoyo de “personas anónimas”, ya que reciben poca ayuda de las instituciones. “Hemos presentado un proyecto a la Diputación de Sevilla, pero ahora mismo el único apoyo económico que tenemos es de donaciones privadas y de asociaciones fundamentalmente”.

“Hacen el mismo trayecto que podríamos hacer nosotros tranquilamente en un ferry por diez o veinte veces más su precio y, sobre todo, de una manera totalmente insegura”

Lo único que reclaman es que esas personas que huyen de la guerra no tengan que arriesgar sus vidas haciendo un trayecto que cualquiera puede hacer en la seguridad de un ferry. “Cualquiera de nosotros que puede circular libremente por Europa sólo tiene que sacarse un pasaje Turquía-Grecia por una módica cantidad y va seguro, y estas personas que van huyendo de la guerra se ponen en mano de redes que les venden pasajes a unos precios desorbitados en embarcaciones que no son seguras”. Por eso, el lema de la manifestación que hay convocada en toda Europa para denunciar las políticas europeas respecto a los refugiados es ese, #PasajeSeguro. “Solucionando con ese pasaje seguro no sería el mar quien decidiera quien puede pasar y quien no”.

Por si fuera poco, Manuel y otros dos compañeros se vieron involucrados en una situación totalmente surrealista hace poco más de un mes. Mientras volvían de auxiliar en un rescate a una de estas embarcaciones, fueron detenidos por las autoridades portuarias. Se les acusa de tráfico ilegal de personas y de posesión de armas, cargos totalmente ridículos. “Nosotros fuimos a atender una llamada de emergencia en la que se nos avisaba que había un barco que se estaba hundiendo con problemas y que había personas en el agua. Somos bomberos, y parte de nuestra equipación de rescate es una navaja cortacabos, que lleva cualquiera que se embarca en una maniobra de rescate para cortar cabos si hay algún problema. Esa es el arma que nos acusan de tener, un elemento que la propia Diputación de Sevilla me da como material indispensable que debo de llevar.” Con esos elementos llegaron a intentar auxiliar a las personas que estaban en el agua, de noche, totalmente oscuro, y con la urgencia de que “una persona en agua tan fría como esa puede morir por hipotermia en unos 20-25 minutos, y eso si se mantiene a flote, porque los flotadores que les venden con los pasajes no son flotadores ni chalecos salvavidas, sino que se comportan muchas veces como lastre porque también están falsificados”. Cuál es su sorpresa cuando una barca de la autoridad portuaria los detiene acusándolos de tráfico de personas. “Estamos justo en el lado opuesto, todos somos funcionarios, todos somos bomberos, todos tenemos vida perfectamente solucionada, no somos cuatro locos que nos hemos ido allí a la aventura, trabajamos diariamente ayudando a las personas”.

Ahora mismo, Manuel y sus otros dos compañeros se encuentran a la espera de que se abra o no un juicio oral. “No le encontramos ningún sentido. Nosotros llevamos dos meses trabajando en la isla, nos hemos presentado ante la autoridad portuaria desde el primer grupo, entregamos un documento en el que decimos quienes somos con nuestros DNI, estamos perfectamente identificados, cosa impensable si vas a cometer un acto delictivo”. Pese a todo, los miembros de Proem-Aid siguen trabajando en la zona. “La relación con las autoridades portuarias siguen igual que antes, el grupo nuevo que llega se vuelve a presentar y así estamos trabajando”, afirma Manuel Blanco, que añade que “sería interesante que se estableciera un protocolo de actuación con todos los cooperantes que estamos allí trabajando para evitar que se produzcan situaciones como esta”.

“El apoyo institucional es testimonial, el apoyo que tenemos es de las personas anónimas”

¿Cómo colaborar con Proem-Aid? Si quieres aportar tu grano de arena para apoyar la labor de estos voluntarios puedes hacerlo de dos formas. Por un lado, puedes colaborar económicamente haciendo una donación a la siguiente cuenta de Triodos Bank a nombre de la asociación:

ES49 1491 0001 2021 7549 1022

En su web también disponen de un Paypal para hacer ingresos monetarios.

Si  quieres un voluntariado más activo, puedes acudir a la zona y echar una mano. Eso sí, para ayudar en las tareas de rescate “es necesario tener conocimientos de salvamento acuático para no convertirte en parte del problema”. Pero además de esta tarea, en manos de profesionales voluntarios, hay otras más simples que cualquiera puede hacer a pie de playa, como auxiliar con mantas de emergencia, ropa seca, agua, té y comida. “Todo el que venga a sumar es bienvenido”.