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Revista Digital

Represión
Jueves, 03 Marzo 2016 08:53

Dos casos históricos de represión: Semana Trágica de Barcelona (1909) y Proceso 1001 (1972-73)

Conventos ardiendo durante la Semanta Trágica. Conventos ardiendo durante la Semanta Trágica. ca.wikipedia.org
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En nuestro análisis histórico para un tema como el que tratamos esta semana, el de la represión, nos hemos fijado en los sistemas de represión oficial del Estado durante el último siglo en España. En este caso, pese a que disponemos de suficiente material para afirmar que nuestro pasado es un pasado de represión, abordamos esta realidad bajo una perspectiva optimista, y es que los procesos de coacción a aquellas personas que intentan defender sus derechos se han suavizado y tamizado en extremo, aunque las últimas noticias todavía nos retrotraigan a un pasado nunca mejor.

Entre los múltiples sucesos que jalonan nuestra historia y que se fundamentan en la represión por parte del Estado hacia sus conciudadanos, por el único motivo que éstos se han levantado para defender sus derechos, nos hemos decidido por uno que nos parece especialmente significativo, por su contenido antibelicista, y porque muestra perfectamente cómo era la sociedad española de principios de siglo, y qué parte de la sociedad soportaba las cargas de los desmanes de la clase dominante. Nos referimos a la Semana Trágica de Barcelona de 1909, por un lado, y al proceso 1001 contra los sindicalistas de CCOO en 1973, por otro. 

Semana Trágica de Barcelona. "No vamos a la guerra"

Nos situamos en el año 1909, reina Alfonso XIII y sigue imperante en España el sistema bipartidista de la Restauración Borbónica, ni siquiera el desastre de las pérdidas de Cuba y Filipinas ha podido acabar con el relevo entre los partidos conservador y liberal, y lo único que ha cambiado han sido sus líderes: a Cánovas y Sagasta, los sustituyen Maura y Canalejas. 

España vive un pequeño boom económico provocado por el regreso de los capitales de los indianos que regresan a la Península, lo que unido a una lenta pero constante industrialización, han cambiado radicalmente la configuración social del país, con la aparición de una clase obrera, concentrada en los núcleos industrializados como Cataluña y País Vasco. Esta incipiente clase obrera se comienza a organizar a principios de siglo, con una presencia muy importante de sector anarco-sindicalistas y anarco-libertarios, especialmente entre los braceros andaluces y los obreros catalanes. 

Aunque España ya he perdido la totalidad de su presencia en ultramar, mantiene una serie de compromisos internacionales, como los adquiridos en el Tratado de Algeciras de 1906, por el cual se divide el territorio de Marruecos en dos mitades, una de las cuales estaría bajo el Protectorado Español. Ese tratado imponía además a España la responsabilidad de proteger el buen funcionamiento de las minas del Rift, y es precisamente en esta zona donde estalla el conflicto, con el levantamiento de miles de rifeños contra el dominio europeo. 

Ante tal situación, el gobierno conservador de Maura decide enviar un contingente de reservistas para aplacar el levantamiento, por lo que son llamados a filas más de 20.000 personas que ya habían hecho el servicio militar hace años. Estos reservistas debían trasladarse hasta Barcelona para allí embarcarse con destino al norte de África. 

Quién iba a la guerra en 1909

En este punto, nos parece importante aclarar, que en aquella época existía una exención por la cual, cualquier persona podía librarse de realizar el servicio militar, y por tanto, de ser llamado posteriormente a filas, si pagaba al Estado la cantidad de 1.500 pesetas. Una cantidad enorme, imposible de conseguir para la mayor parte de la población, y que además provocaba que fueran siempre las clases más desfavorecidas, los pobres, los que finalmente acababan yendo a los enfrentamientos bélicos y perdiendo su vida en ello. 

Así, no es difícil imaginar que las 20.000 personas que habían sido llamadas a embarcar en Barcelona para sofocar el levantamiento de los rifeños eran los desfavorecidos, en esta ocasión, padres de familia que no habían podido evitar realizar el servicio militar, y que ahora, años después, cuando ya tenían sus vidas enfocadas eran llamados para que las sacrificara en un conflicto que nada tenía que ver con ellos. 

Esta realidad, insoportable para las entrañas de las esposas que fueron a despedirles en el puerto de Barcelona, provocó una gran clamor de indignación hasta el punto que consiguieron que el contingente no embarcara y estallara lo que se ha dado a conocer la Semana Trágica de Barcelona

La violencia se extiende. Represión del ejército

Como hemos referido al inicio, el movimiento obrero comenzaba a organizarse en los primeros años del siglo XX, y entre ellos, tuvo un lugar muy destacado la corriente anarco-sindicalista, especialmente en Cataluña, y los anarco-libertarios en Andalucía. Fueron precisamente estos grupos anarquistas, a los que se unieron republicanos, los que protagonizaron la quema de numerosos edificios religiosos, uniendo así el anticlericalismo, al antibelicismo que había iniciado esta revuelta. 

Finalmente, el conservador Maura envió al ejército para sofocar la revuelta, algo que se realizó con una extrema violencia. Sirva un botón como muestra de ello: 113 fueron los muertos que según la versión oficial hubo durante la represión, 109 eran sindicalistas por tan sólo 4 militares. 

Igualmente dura fue la represión posterior, dura y simbólica, como lo demuestra el hecho de que fuera condenado y ejecutado uno de los intelectuales de corte libertario más prestigioso de la época, Ferrer i Guarda. Aquella ejecución, como ocurriría con otros ejemplos de represión del Estado contra su propio pueblo, generó una gran campaña internacional de denuncia al régimen español, que seguía anquilosado en los usos corruptos del siglo XIX mientras el siglo XX le levantaba las enaguas a base de huelgas, represión, muertes y sangre. 

Hasta aquí nuestro análisis de la Semana Trágica de Barcelona. El segundo de los casos que os proponemos lo desarrollamos en el siguiente enlace a nuestro blog Descendientes de Orce. Proceso 1001: La dictadura vs la lucha obrera En él pudimos mantener una larga charla con dos de los protagonistas Eduardo Saborido y Joaquín Costa, para conocer lo sucedido en aquellos años con quienes lo vivieron en primera persona. Esperamos que os guste.