logo de Andalucía Diversa

andalucíadiversa
Revista Digital

Siniestralidad Laboral
Jueves, 28 Abril 2016 12:31

Una mirada histórica a los derechos laborales

Derechos del trabajo Derechos del trabajo Martinelle
Por 

Esta semana se celebran dos jornadas muy especiales para el mundo laboral. Por un lado el 28 de abril, día de la seguridad laboral. Y por otro la conocida manifestación por el 1º de Mayo. Por ello hacemos un análisis a la evolución histórica de los derechos laborales en el mundo y concretamente en nuestro país.

Para comenzar este breve análisis sobre los derechos laborales tenemos que tener clara una realidad: debemos diferenciar entre el derecho laboral en sí, legislativamente hablando y las consecuciones de derechos laborales, las cuales se llevan a cabo a partir de los movimientos sociales. Como decía Marcelino Camacho, “el derecho a huelga se consiguió haciendo huelga”. Pero no obstante no siempre ha sido así. La explotación a gran escala, el trabajo infantil, las jornadas interminables, vacaciones inexistentes, bajas por enfermedad que provocaban las risas de los empresarios de la época. La transición que supone el siglo XIX desde los modelos del antiguo régimen, hacia el nuevo se ve reflejada en la sociedad. Lo cual eclosiona en el siglo XX con distintos movimientos sociales que traerán los derechos que hoy en día disfrutamos.

Comencemos por el Antiguo Régimen. Cuando hablamos de este periodo en concreto hacemos referencia a todo lo que se desarrolla previo a la Revolución Industrial y “Siglo de las Luces”. Desde la antigüedad encontramos modelos laborales que siguen un mismo patrón. Apenas podemos mencionar a los mercaderes y comerciantes como los únicos trabajos libres. Sociedades como la greco-romana, la egipcia, fenicia, íbera, etc, se fundamentaban en una economía esclavista. Pocos eran los que conseguían el estatus de “libertos” que hacía posible que desarrollaran otros trabajos fuera de las posesiones de su señor. Esto, sinceramente, es algo más propio de la película de “Espartaco” que de la realidad, donde la gran mayoría de las personas eran posesión de otras.

Con la caída del Imperio Romano la población europea se ha ido viendo influenciada cada vez más por los pueblos del norte, Godos, Francos, Sajones, Vándalos, llegan a los distintos enclaves de Europa, no obstante, al contrario de lo que se piensa, la romanización de estos pueblos era elevada, por lo que no se notará una gran diferencia entre lo que encontramos al final del Imperio. Sí es cierto que la población sufre una ruralización, lo cual las convierte en más difícil de manejar, pero aun así, serán supeditados debido a la religión y a la protección que ofrecían los caballeros y señores. Así comenzará lo que se conoce como periodo de vasallaje o servidumbre. No hay que ser un lince para comprender que durante este periodo no existía ningún tipo de derecho laboral para los trabajadores. Del mismo modo tampoco tenían conciencia de clase trabajadora. La fuerte carga religiosa y la ruralización hacía que el reconocimiento de clase aún tardase en llegar.

Siglo XIX y XX

Pero hay una figura que surge en la alta edad media y que se desarrollará durante la edad moderna que es digno de destacar. La Burguesía. Como ya comentábamos en la introducción, mercaderes y comerciantes siempre han sido profesiones libres, las cuales mediante el pago de unos míseros impuestos o mediante los viajes, conseguían no depender de ningún señor en concreto. Durante la alta edad media se verá un proceso de desruralización, comenzando de nuevo a resurgir las ciudades. Es en este momento donde vemos que la burguesía comienza a crecer y posicionarse como clase preponderante.

Será durante el siglo de las luces y el siglo XVIII, con el estallido de la Revolución Francesa y la Industrial, cuando comience a dinamitarse todos los aspectos del conocido como antiguo régimen. Los trabajadores dejarán de ser rentistas para convertirse en asalariadas. La nueva fase industrial aceleró el proceso de abandono rural, ya que estas zonas no precisaban una mano de obra abundante ya que la implantación de las máquinas hacía menos necesaria la mano de obra. Esta se traslada a las ciudades, las fábricas y las minas serán los primeros sectores que recogerán a toda esta población que comienza a llegar a las ciudades. La situación de esta población es muy preocupante, el trabajo infantil, las jornadas de cerca de catorce horas de trabajo, inexistencia de atención sanitaria, condiciones higiénicas ínfimas y un largo etcétera de abusos laborales que hacen que la vida de los trabajadores.

“He arrastrado vagonetas hasta arrancarme la piel. Y es mucho peor cuando se espera un hijo. Mi capataz me ha pegado algunas veces porque no estaba dispuesta. Al principio no conseguía acostumbrarme y él tenía poca paciencia. He visto a más de un hombre pegar a su vagonetera.”

Estas palabras de Betty Harris, una trabajadora inglesa que en 1842 acudió a una comisión de investigación del parlamento inglés. Esta situación era lo habitual en toda Europa. En España, particularmente, no será hasta 1878, con la llamada Ley Benot, cuando se limite la edad laboral a los 16 años; pero solo para las profesiones catalogadas como de riesgo. Del mismo modo se pueden apreciar algunos avances entorno a derechos laborales, pero de una forma muy leve. Entorno al derecho laboral se prohibirá el pago mediante “truck system” lo cual consistía en el pago mediante vales que se debían canjear en el propio establecimiento. Se implanta la jornada laboral de 6 días semanales, algunas normas preventivas para trabajadores y avances en cuanto a derecho colectivo de los trabajadores. Verdaderamente estas normas no fueron muy aceptadas ni por los trabajadores, los cuales exigían las mismas condiciones que ya tenían otros países europeos, ni por los empresarios los cuales veía un indicio de comunismo en estos actos.

Será en el siglo XX cuando más avances se consigan en cuanto a los derechos laborales y del trabajador se refiere. El primer tercio es algo complejo en analizar ya que encontramos la dictadura de Primo de Rivera, durante la cual los derechos laborales y del trabajador se quedaron bajo la potestad del estado y esto hizo que casi desaparecieran. No obstante será durante este periodo cuando se instale la jornada laboral de ocho horas, tan reivindicada hasta este momento, complementación de la ley ya existente en cuanto a derechos colectivos y de ordenación del trabajo, etc. Pero si algo caracteriza a este siglo es que estaremos siempre avanzando y retrocediendo. Aun así con la llegada de la 2ª República veremos cómo en dos años se consiguen más avances que en todo los periodos anteriores. Los años de 1931 y 1932, en el primero podemos hablar de la “Ley del contrato de trabajo” la cual marca toda la jornada laboral de los trabajadores, reduciendo horas de trabajo y ampliando a dos los días libres a la semana. Del mismo modo en el 32 encontramos como por primera vez en la historia de España podrán asociarse libremente trabajadores y patronos para defender sus puestos de trabajos y los intereses. Con ello se toman unas directrices que caminaban hacia una sociedad laboral más civil, menos dependiente los patrones y administración, recayendo sobre los trabajadores el manejo y control de sus trabajos, del mismo modo se implanta algunos organismos que en el futuro desembocarán en lo que hoy conocemos como la Seguridad Social.
No obstante no podemos olvidar que este periodo se vio truncado por un golpe de estado que derrocó a un sistema legal. Francisco Franco impuso su autoridad durante los siguientes cuarenta años de nuestra historia, lo cual hizo volar por los aires todo lo conseguido en cuanto a materia del derecho del trabajo. Desde este momento se recurrirá a una organización fascista del trabajo. Se prohíbe la sindicalización de los trabajadores, aunque se crea lo que se conoce como Sindicato Vertical. Las estructuras del estado se modifican, eliminando las leyes conseguidas hasta el momento: Se reescribe la ley de contratos laborales, se adaptan las estructuras organizadas del estado para crear la Seguridad Social. Pero aun así la vida laboral de los españoles está en la cuerda floja. No será hasta la muerte del dictador cuando comencemos a ver avances de nuevo en las ordenanzas laborales y del trabajador.
No vamos a ahondar durante el periodo de La Transición, ya que se podría hacer un artículo solo con lo sucedido en los últimos treinta años. Pero si me gustaría destacar algo que a día de hoy parece que nunca ha sucedido en nuestro país. Durante estos años todas las leyes laborales y derechos del trabajador se han conseguido mediante el consenso de todas las formaciones políticas, organismos sindicales y la patronal de empresarios. Con este mensaje debemos de quedarnos y hacerlo madurar en nuestro interior. Se puede hacer una ley laboral y derechos del trabajo con el consenso de todos los implicados.

Saludos diversos.

Si deseas sober más puedes consultar estos enlaces externos que ampliarán tu información: 

Historia de los derechos laborales

Texto completo de Betty Harris (pag. 3)

Guía del derecho laboral.

Código Laboral y de la Seguridad Social