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Sistema Electoral
Miércoles, 09 Diciembre 2015 21:11

Se buscan donantes de votos

Una de las emigrantes que busca donante de voto Una de las emigrantes que busca donante de voto Facebook/Marea Granate
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Sólo unas 115.000 personas de los casi dos millones de españoles que están censados en el extranjero han conseguido completar el proceso para votar desde su país de residencia. Esto significa que sólo un 6,11% de los emigrantes podrán ejercer su derecho al voto en las próximas elecciones generales. Y no porque no quieran, sino porque no se les ha permitido ejercer uno de los derechos fundamentales de la democracia. La situación es más grave si tenemos en cuenta que no es la primera vez que pasa, que los obstáculos para votar desde el extranjero se han convertido en una constante en las últimas elecciones, desde las europeas de 2014 hasta las autonómicas y municipales de este año. Por eso, desde el colectivo Marea Granate han iniciado la campaña #RescataMiVoto, en la que piden a personas que se vayan a abstener en las próximas elecciones, por ideología o como rechazo al actual sistema, que donen su voto a un emigrante que quiera votar y no pueda.

Muchos son los obstáculos a los que se enfrenta un emigrante que quiera votar y no pueda viajar a España para hacerlo en persona. Papeletas que no llegan, trámites burocráticos interminables, la obligación de acudir personalmente a un consulado que muchas veces se encuentra en otra ciudad o tiene unos horarios incompatibles con el trabajo, o simplemente ausencia de información de cómo hacer el proceso son algunas de las causas más repetidas para no poder votar. A esto hay que sumar el perjuicio económico que acarrea el hecho de querer ejercer tu derecho al voto. Nos referimos no sólo a los gastos asociados a trámites burocráticos, que siempre corren a cargo del votante, sino también al hecho de tener que pedir un día libre en el trabajo e incluso costearte el viaje a otra ciudad para poder ir al consulado español. Precisamente una de las principales reivindicaciones de estos emigrantes es la posibilidad de hacer estas gestiones de manera telemática, lo cual ahorraría mucho tiempo y dinero.

Problemas y más problemas que hacen que muchos desistan de ir a votar. Pero incluso los que no se rinden no pueden llegar a completar el proceso por fallos ajenos. En las elecciones europeas, por ejemplo, muchos que habían solicitado el voto por correo se quedaron sin poder ejercer su derecho por errores del consulado o del consejo electoral. De hecho, más de la mitad de los emigrantes que no pudieron votar en esas elecciones se debió a que no les llegaron las papeletas a tiempo. A eso hay que sumar otros errores como fallos en el censo no subsanados, envío de papeletas incompletas o negligencia informativa, lo cual provocó que sólo 1,84% del censo de residentes en el extranjero pudiera votar en las europeas de 2014.

La situación se ha repetido en las elecciones municipales y autonómicas celebradas este año. Así, tanto en las elecciones andaluzas como en las municipales, sólo pudieron ejercer su derecho al sufragio entre un 3 y un 4% de las personas censadas en el extranjero. Una de esas personas afectadas es Pablo García, que actualmente reside en Francia, y que en las últimas elecciones autonómicas se quedó sin votar porque “no me llegaron las papeletas”. Pablo es integrante de la Marea Granate, un colectivo que surgió a raíz de estas injusticias y que vela y reclama por los derechos de las personas que han tenido que salir de España por un futuro mejor. Al igual que el resto de Mareas que han ido surgiendo en los últimos años en nuestro país, se trata de un movimiento ciudadano, apartidista y que busca combatir las injusticias del sistema actual. Su color, el granate, se debe al color de los pasaportes símbolos de esa emigración en la mayoría de los casos forzada.

Uno de los principales problemas para votar de estas personas es “la enorme movilidad a la que nos enfrentamos los emigrantes de esta última ola”, comenta Pablo. “Ya no es como antes que uno llega a un país y se queda mucho tiempo, ahora la gente está unos meses en Francia, no encuentra nada y a lo mejor se va a Alemania, Inglaterra... Una movilidad tan grande que nos obliga a ir a los consulados que tienen horarios muy cortos, pillan lejos, tenemos que pagarnos los billetes...”. Después de esa “primera criba”, llega la segunda, “la falta de información”, y por último “la tercera y más dolorosa, que es que si hemos pasado toda la gymkhana electoral, hemos pagado por ir a los consulados, gente que se ha pegado viajes de cientos de kilómetros, luego no llegan las papeletas”. De hecho, como hemos dicho antes, la no llegada de papeletas es la mayor queja y el principal motivo de abstención forzosa entre emigrantes.

Esta situación se agravó en 2011 cuando se aprobó el denominado Voto Rogado, esto es, una modalidad de sufragio que contó con el apoyo de PP, PSOE y CiU por la cual el votante residente en el extranjero tiene que rogar a la oficina del Censo Electoral en España que le envíen las papeletas para votar, algo que antes hacían sin necesidad de hacer esta petición. “El derecho de voto de los españoles en el extranjero está reflejado en la Constitución”, afirma Pablo, “los derechos no se ruegan, los derechos se tienen, por lo que el que nosotros tengamos que rogar votar nos parece una afrenta a un derecho fundamental, nos están robando el voto”. En este sentido, Pablo denuncia que PP y PSOE, cuando aprobaron esa ley, “tenían informes de la Junta Electoral Central y de todos los expertos que ya informaban de cuáles eran los problemas que tenía la anterior ley, y, sin embargo, no sólo no se solucionaron esos problemas, sino que encima incluyeron un trámite más, el ruego del voto”. Lo injusta e ineficaz que resulta esta ley se puede ver en un dato demoledor: desde su aprobación la participación bajó un 95% hasta situarse en 1,8%. Pablo García denuncia que PP y PSOE sabían que esto ocurriría y que incluso el Partido Popular se comprometió el pasado verano a hacer algo para mejorar la ley y “llevan cuatro años con una proposición de cambio de ley en el Parlamento” y que continuamente la están “retrasando para que no se apruebe”. La situación de frustración es total cuando ven que elecciones tras elecciones denuncian las irregularidades y “todos echan balones fuera y el Gobierno, que es el único que podría hacer algo, no hace nada”.

Ante esta injusticia, la Marea Granate ha iniciado la campaña #RescataMiVoto, con la que abstencionistas que vivan en España y que no tengan problemas para ir a votar, puedan donar su voto a emigrantes que no tienen esas facilidades. “Pedimos que si una persona se iba a abstener pueda usar esa abstención para rescatar el voto de un emigrante que está en el extranjero al que le han robado el derecho a votar”. El sistema es sencillo, tanto donantes como receptores deben registrarse en www.maregranate.org, y este colectivo se encarga de poner en contacto por e-mail a ambas personas. “A partir de ahí es entre ellos”, explica Pablo, que añade que “nosotros recomendamos que le pongan cara a este intercambio, que hablen por Skype o que hagan una videoconferencia por Whatsapp”. En ese intercambio, “el emigrante le pide a su donante en España que el día 20, en vez de abstenerse, vaya a las urnas y que vote por el partido político por el que el emigrante no ha podido votar, por el que él habría votado si le habrían dejado”. De momento, con esta iniciativa se han rescatado 988 votos, pero aún hay 5.670 personas que aún esperan un donante. Andalucía es la comunidad con más votantes en espera de donante, con 1.278 personas. Así que si vas a abstenerte estas próximas elecciones, considera donar tu voto a otra persona que quiere votar y no le dejan.

Podéis ver en su web toda la información y dudas frecuentes de este sistema.

También os dejamos un enlace a varias historias personales de emigrantes que piden donantes de votos.

 

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