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Tartessos
Miércoles, 16 Diciembre 2015 23:02

5 yacimientos para descubrir Tartessos

Recreación de la muralla de Tejada la Vieja, Escacena del Campo Recreación de la muralla de Tejada la Vieja, Escacena del Campo Wikimedia
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Muchas son las historias y las teorías sobre esta civilización. Algunos siguen buscando el romántico mito de su capital, mientras que otros apuntan que Tartessos contaba con numerosas ciudades a lo largo de la ribera del Guadalquivir. Y así lo manifiestan numerosos yacimientos que se han encontrado en tierras andaluzas, de los que rescatamos algunos de los más destacados.

ASTA REGIA

Se trata de una antigua ciudad cuyos restos arqueológicos se encuentran hoy en la barriada Mesas de Asta, de la localidad gaditana de Jerez de la Frontera, a poco más de 10 km del centro de la ciudad. Aunque fue bautizada así por los romanos, por este poblado han transitado culturas neolíticas, fenicias, turdetanas, romanas y medievales, siendo una de las grandes desconocidas de la historia de España. Incluso una parte de los historiadores creen que en época romana romana la ciudad fue mucho más importante que Baelo Claudia o Itálica.

Contaba con una superficie de 40 hectáreas e incluso con puerto marítimo de importancia. Lo que hoy es un promontorio era entonces una playa. De ahí, por su enclave, que ocupara un valor estratégico para las transacciones comerciales, junto a la desembocadura del Guadalquivir, como punto de control de los cargamentos de metales desde las minas onubenses hasta Gadir. Ésta era, al menos, su razón de ser en el período tartésico desde el siglo VIII antes de nuestra era.

En el terreno existen trazas de la antigua ciudad romana, con su foro y las dos vías principales, aunque también se distingue algún edificio para espectáculos y una basílica. Sin embargo, desde aquí hacemos un llamamiento para rescatar del olvido todos los secretos que guarda Asta Regia, un yacimiento declarado Bien de Interés Cultural en el 2000, pero por el que las administraciones públicas no se han preocupado más, ni en adquirirlo, excavarlo y protegerlo.


TESORO DEL CARAMBOLO

En 1958 se encuentra este conjunto de varias piezas de oro y cerámica cuya fabricación está datada, según varios expertos, en un lapso entre los siglos VIII al III antes de nuestra era. Un descubrimiento que también está envuelto en leyendas porque cuando la Real Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla adquiere estos terrenos del municipio de Camas (Sevilla) en 1940 con la idea de ubicarse allí, para ampliar sus instalaciones y celebrar un torneo internacional, ya se escuchaban historias de que en aquel lugar existía un tesoro.

Sería durante las excavaciones cuando uno de los obreros, Alonso Hinojos del Pino, encuentra, casi en la superficie un brazalete de un incalculable valor arqueológico. Pero al principio, el descubrimiento lleva a los trabajadores a seguir excavando, sin mucho cuidado (partieron un lebrillo que contenía más joyas), y se repartieron el botín. Pero después decidieron devolverlo todo, la directiva buscó la intervención del arqueólogo Juan de Mata Carriazo que, tras examinar el tesoro concluyó que éste "estaba formado por 21 piezas de oro de 24 quilates, con un peso total de 2,950 gramos. Joyas profusamente decoradas, con un arte fastuoso, a la vez delicado y bárbaro, con muy notable unidad de estilo y un estado de conservación satisfactorio" y afirmó: " Un tesoro digno de Argantonio", legendario rey de Tartessos.

Recientes estudios concluyen que se trata del ajuar propio de animales que eran sacrificados en templos fenicios dedicados al dios Baal y la diosa Astarté, confirmando las hipótesis iniciales (de 1979) que atribuían las piezas a la cultura tartésica.

Para los interesados en ver la colección, tanto en el Museo Arqueológico como en el Ayuntamiento de Sevilla pueden encontrar réplicas porque las joyas originales se encuentran guardadas en la caja fuerte de un banco.


CERRO SALOMÓN

Se trata de un poblado minero del siglo VIII a. C., situado en el municipio onubense de Minas de Riotinto. Pese a no escavarse la totalidad del poblado, hoy sabemos que sus casas eran de pizarra y arcilla, con pavimentos de piedra e incluso barro, y presentaban una estructura primitiva, sin un trazado urbanístico regular.

Pero lo más importante de Cerro Salomón son los numerosos objetos que hablan de la historia minera de este pueblo como lámparas, fuelles y crisoles. Sus habitantes extraían oro, plata y cobre, fundían el mineral y lo enviaban río abajo hasta Onuba (Huelva) en forma de lingotes o en bruto. Este puerto tartesio funcionaba como el centro de una red de asentamientos y en él también se realizaban actividades metalúrgicas.


NECRÓPOLIS DE LA JOYA

En pleno centro de la ciudad de Huelva se halla uno de los yacimientos más espectaculares e importantes de la historia peninsular. Se trata de un conjunto de 19 tumbas excavadas a finales de los años 60 por Juan Pedro Garrido Roiz, en las que se encontraba una numerosa colección de objetos rituales de bronce, oro, plata, marfil, alabastro y cerámica que se conservan y exponen en el Museo de Huelva.

Entre ellas destacan dos piezas: el jarro zoomorfo de la tumba 18 y el jarro con decoración floral de la tumba 17, ambas realizadas en bronce y datadas entre los siglos VIII-VII a. C. Pertenecen al grupo denominado como objetos atípicos, ya que presentan elementos iconográficos diferentes, como es la representación de una cabeza de caballo y ciervo y la flor de lirio o loto invertida.


TEJADA LA VIEJA

Sobre el cerro del municipio onubense de Escacena del Campo, en el límite natural entre las provincias de Sevilla y Huelva, se encuentra este asentamiento cuyo origen se debe a la actividad minerometalúrgica y al comercio de estos productos. Así sus inicios se sitúan en torno al siglo VIII a. C. y la decadencia de estas actividades propicia su paulatino abandono en torno al siglo IV a. C.

Este poblado se caracteriza por esa muralla de unos 4 metros de altura, adaptada a la orografía del cerro, de la que aún se conservan paños. Lo más peculiar de ella es que se construyó sin ningún tipo de fosa, su color blanquecino y además, todavía no se han encontrado restos de una posible puerta. A lo largo de sus cuatro siglos de ocupación se han producido distintas formas de habitarla, pero resulta llamativo su trazado con calles perfectamente delimitadas. También se distinguen los cimientos de las casas, aunque su distribución interna es más caótica, y se han encontrado importantes restos de cerámica. En el año 2007, fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica.