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Tartessos
Miércoles, 16 Diciembre 2015 22:09

Ramón Corzo: "Podemos encontrar la base real que inspiró la Atlántida pero no la construcción mítica de Platón"

Mapa de 1669 de la legendaria Atlántida Mapa de 1669 de la legendaria Atlántida wikipedia.org
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En agosto de 2015, un investigador sanluqueño, Manuel Cuevas, centró la atención de la comunidad científica y de la opinión pública al afirmar que está un 99% seguro de haber encontrado la Atlántida. Gracias a una serie de fotografías aéreas, este investigador sanluqueño afirma que hay una gran ciudad enterrada en la zona del Pinar de La Algaida, en Sanlúcar de Barrameda, y que las características de esta ciudad coinciden con la legendaria Atlántida que describió Platón. Por eso, nos hemos puesto en contacto con un experto en la materia, el profesor y arqueólogo Ramón Corzo, para saber cuánto hay de cierto en esta afirmación y qué es lo que conocemos realmente de una civilización tan misteriosa y fascinante como es la de los Tartessos.

Conocemos tan poco de los Tartessos que es difícil separar el mito de la realidad. Hasta el momento, sabemos (o creemos saber) que fue una civilización que estuvo en el sur de la Península, que sus ciudades se agrupaban entre las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz, y que existió desde el 1.200 hasta el 500 a.C., aproximadamente. A partir de ahí, casi todo es leyenda. Como la que relaciona esta civilización con la legendaria Atlántida. Esta teoría, cuyos orígenes están en las investigaciones del arqueólogo alemán Adolf Shulten a principios del siglo XX, ha cobrado fuerza los últimos meses tras la afirmación de otro investigador, Manuel Cuevas, de haber encontrado la mítica cuidad en el Pinar de La Algaida, en Sanlúcar de Barrameda. Gracias a una técnica denominada fotografía hiperespectral, que permite destacar estructuras que hay debajo de la superficie, este investigador sanluqueño afirma que en esta zona hay rastros de una ciudad de unos 8 kilómetros cuadrados. Y no sólo eso, sino que esta ciudad estaría ubicada en una isla circular, que es como siempre se ha representado a la Atlántida.

Por eso, en Andalucía Diversa hemos querido saber qué hay de verdad en esta teoría y hemos entrevistado a Ramón Corzo, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla, y especializado en Arqueología fenicio-púnica, en la provincia de Cádiz. “La Atlántida es una construcción mítica, la idealización de una ciudad o de la imagen de una ciudad que puede basarse en la realidad arqueológica del territorio andaluz, de las ciudades que existieron en el Valle del Guadalquivir, pero que fue luego transformada en una visión ideal de una ciudad”, afirma el catedrático y arqueólogo sevillano. Por tanto, su estructura social y política y su trazado “responden a una configuración que no puede existir como tal en la realidad”. Lo que hay en La Algaida son “vestigios de actividades realizadas por el hombre”, pero hasta que no se hagan sondeos y excavaciones será imposible “determinar su origen y su fecha”.

“En Andalucía hay núcleos urbanos de la Edad del Bronce con elementos similares a los que describe Platón, pero eso no implica que la Atlántida exista”

Preguntado sobre si Tartessos puede ser esa mítica Atlántida, Ramón Corzo afirma que existen, sobre todo en Andalucía Occidental, núcleos urbanos de la Edad del Bronce con “elementos similares a los que describe Platón en esa construcción que hizo de la imagen de la Atlántida”, aunque eso no implica que la Atlántida esté en Andalucía ni que realmente exista como tal. “El objetivo de Platón es hacer una propuesta de interpretación política”, por lo que es preciso “distinguir entre lo que puede ser una base real y lo que es una construcción mítica”.

Otra de las teorías relacionadas con Tartessos es la que propone el historiador Alberto Porlan, al que también entrevistamos en Andalucía Diversa, que afirma que la capital tartésica estaría situada en la actual Medina Sidonia, en la provincia de Cádiz. Aunque Ramón Corzo considera que el yacimiento del Cerro del Berrueco, cercano a Medina Sidonia, tiene “muchas más probabilidades de haber contribuido a la formación de la imagen de Tartessos”. Basa esta afirmación en que esta zona tiene acceso directo al mar, algo fundamental para una civilización como la tartésica. Aunque, eso sí, también afirma que “posiblemente no existió ninguna ciudad que tuviera ese rango de capital tartésica” y sí “muchas ciudades importantes, como Carteia, Mesas de Asta o El Carambolo”.

“Hay cada vez menos fondos para las excavaciones que son puramente científicas”

Toda esta mitificación de Tartessos se debe, en gran parte, a que apenas tenemos restos arquitectónicos de sus ciudades. Sí, se han hallado muchos objetos que se identifican con esta cultura, destacando el llamado Tesoro de El Carambolo, pero de ciudades sólo vestigios de edificaciones por la zona de Cádiz, Huelva y Sevilla. “Todas estas estructuras son habitualmente muros de mala calidad en cuanto a su construcción y que no dan lugar a una arquitectura de excesivo realce”. Esto contrasta con la amplia “cultura material”, los objetos de bronce y oro que “son los que nos dan una idea del nivel de desarrollo que tuvo esa cultura”.

Obviamente, muchas de estas dudas se aclararían con excavaciones arqueológicas, pero claro, actualmente es poco viable desde un punto de vista económico que la Administración Pública invierta en este tipo de proyectos. Además, el arqueólogo Ramón Corzo también considera que “es imposible hacer casi nada en relación con la riqueza y la extensión del patrimonio arqueológico que existe en Andalucía”. Afirma, por ejemplo, que “en la provincia de Cádiz hay el doble de ciudades ibéricas y romanas que el número de poblaciones actuales”. Otro problema puede ser la alteración del entorno natural, porque no olvidemos que estamos hablando de zonas de un alto valor ecológico, dentro del entorno de Doñana, aunque Ramón Corzo considera que una excavación científica apenas afectaría al entorno, como ya se ha demostrado en excavaciones de la zona, y que difícilmente se encontrará una construcción con mayor valor del puramente científico y que, por tanto, merezca la creación de un centro de visitantes que altere el paisaje.

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