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Revista Digital

Tasa Google
Miércoles, 29 Octubre 2014 12:58

Proteccionismo Vs Librecambismo, resurge el antiguo debate del liberalismo

Taller textil catalán del siglo XIX. Taller textil catal√°n del siglo XIX. www.commons.wikipedia.com
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Desde la perspectiva histórica, el análisis de lo que se ha dado a llamar Tasa Google, nos recuerda a los viejos debates de la praxis capitalista, y uno de los campos en los que este sistema muestra su incoherencia. Nos referimos a la constante lucha entre los proteccionistas y los librecambistas. Intentaremos ser más concretos, pero para ello es obligatorio comenzar desde el principio.


La estructura capitalista, cuyas formas de intercambio monetario comienzan a germinarse con la llegada de la Edad Moderna, impulsadas por la expansión del comercio, y el flujo de capitales que se genera desde las colonias americanas, hacia los banqueros de los Países Bajos y belgas, se consolida con la explosión económica que supone la Revolución Industrial.

En ese contexto, unido aunque no dependiente al desarrollo de los ideales liberales en otras áreas como la política o lo social que germinarían durante los siglos XVII y XVIII, se desarrollan los principios del liberalismo económico, que en todas sus versiones son partidarios del libre mercado, y en la más ortodoxa defienden la no-intervención del Estado en materia económica. Esto es, pretenden que el Estado no legisle más que para dar total libertad al mercado y para proteger la propiedad privada. Los dos ejes sobre los que gira esta ideología económica.

Sin embargo, la forma de actuar de las élites económicas, entre los que destacan los propietarios de las grandes empresas en sectores estratégicos, tanto en el XIX como en el XX y, parece ser, en el XXI, presionan a los distintos gobiernos para que liberalicen las tasas de los mercados que controlan. Esos intereses son los mismos que presionan a los mismos gobiernos para proteger esos mercados nacionales de productos (en la perspectiva decimonónica, servicios más tarde) que provienen de otros lugares y resultan más competitivos, por tener unos costes de producción más ajustados y/o por adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.

En resumen, el debate generado alrededor de estas tasas, lo interpretamos desde el punto de vista hist√≥rico, como una lucha entre el proteccionismo y librecambismo, y viene sucedi√©ndose desde que la ideolog√≠a liberal comenz√≥ a imponerse en toda Europa a finales del siglo XVIII, y durante todo el siglo XIX seg√ļn las latitudes europeas en las que pongamos la lupa.

El proteccionismo espa√Īol

Espa√Īa es precisamente uno de esos pa√≠ses que, por diversos motivos, por un lado meramente econ√≥micos, ya que la Revoluci√≥n Industrial no lleg√≥ hasta nuestro pa√≠s hasta ya bien entrado el siglo XIX. Y por otro lado de corte ideol√≥gico, ya que hasta 1830, todav√≠a prevalecen en Espa√Īa la monarqu√≠a absolutista y por tanto, la sociedad del Antiguo R√©gimen. Dec√≠amos, que es precisamente Espa√Īa, a causa de los aspectos mencionados, uno de los pa√≠ses que m√°s ha practicado el proteccionismo.

En ese sentido, nos fijaremos en los tres sectores más representativos, y que más cambios experimentaron con la Revolución Industrial. Tanto las industrias agroalimentarias, especialmente la generación de harina proveniente de los cereales de la Meseta, como las textiles catalanas, impulsoras del desarrollo industrial de toda la península, exigieron a los distintos gobiernos aranceles para controlar el mercado interior.

Por poner el ejemplo del textil catal√°n, aquellas industrias, si bien hab√≠an comenzado a acoger la nueva maquinaria desde el inicio de la Revoluci√≥n Industrial, ten√≠an importantes h√°ndicaps de competitividad con el producto m√°s barato y de igual calidad que llegaba de Inglaterra. Para evitar que esos productos internacionales se hicieran con el mercado espa√Īol, se establecieron unos fuertes aranceles que les imped√≠an en la pr√°ctica acudir a vender sus productos en Espa√Īa, garantizan el total del mercado a los textiles catalanes, que de esa manera no necesitaron entrar en la carrera de la innovaci√≥n para asegurarse un mercado, aunque tambi√©n por ese motivo, tardaron d√©cadas en invertir en productos competitivos que pudieran conquistar mercados exteriores.

Algo similar nos encontramos al analizar la legislaci√≥n proteccionista que se gener√≥ alrededor del sector cereal√≠stico. En primer lugar debemos tener en cuenta que se trata del principal sector productivo de los √ļltimos siglos, durante pr√°cticamente toda la Edad Moderna, y lo segu√≠a siendo durante el siglo XIX. A partir de ah√≠, es f√°cil comprender el af√°n proteccionista de los distintos gobiernos, a excepci√≥n de los intentos durante el Sexenio Revolucionario, como la Ley de Figuerola de 1869, que pretend√≠a ir reduciendo progresivamente los aranceles hasta rebajar la presi√≥n proteccionista.

Sin embargo, a partir de 1875, con las crisis finiseculares que, en el caso espa√Īol tuvieron hechos tan significativos como la definitiva p√©rdida de las colonias de ultramar, los gobiernos volvieron a retomar las pol√≠ticas proteccionistas, no s√≥lo en Espa√Īa, en toda Europa, siempre bajo los dos motivos que las impulsaron desde el principio:

- Defender los intereses de un entramado industrial nacional, generalmente que genera un producto de escasa competitividad en mercados internacionales.

- Con afán recaudatorio, con lo que es habitual que periodos de crisis económica aparezcan este tipo de políticas.

Finalmente no nos gustar√≠a dejar de mencionar, la contradicci√≥n que supone el uso de estas pol√≠ticas proteccionistas con los usos liberales econ√≥micos que se generaron en esa misma √©poca. Sirva de ejemplo lo que muchos han llamado expolio de las minas espa√Īolas, especialmente de las de Huelva, que fueron concedidas por periodos de 90 a√Īos y sus beneficios nunca repercutieron en el pais de origen.

O bien el caso de la implantaci√≥n del ferrocarril, que parec√≠a una oportunidad √ļnica para el despegue definitivo del sector sider√ļrgico, y que sin embargo extrajo buena parte de su producci√≥n de otras industrias, especialmente francesas que fueron adem√°s quienes aportaron el capital para que se desarrollaran. Habr√≠a que destacar en este aspecto la especulaci√≥n que se gener√≥ alrededor de esta implantaci√≥n, pero su an√°lisis m√°s profundo nos dar√≠a para otra edici√≥n completa, sobre todo teniendo en cuenta las similitudes con muchos casos de corrupci√≥n que hemos visto en los √ļltimos a√Īos.

En esta ocasi√≥n, en lugar de webgraf√≠a, te dejamos el capitulo que analiza la implantaci√≥n del liberalismo en Espa√Īa, del documental Memorias de Espa√Īa emitido por TVE. Realmente es muy interesante y did√°ctico, adem√°s de abordar el debate que hemos tratado en esta edici√≥n: