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Revista Digital

Teatro
Lunes, 19 Diciembre 2016 20:15

El teatro como aliado de la transformación social

Compañía de Mujeres de El Vacie Compañía de Mujeres de El Vacie
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El teatro no es ajeno a la realidad, o al menos una parte de él. Como en cualquier ámbito, desde la política hasta el último trabajador hay sectores más concienciados que otros con las realidades complejas de sus coetáneos. Hay corrientes más cercanas a la realidad social, a las desigualdades y a las injusticias, hay algunas poco o nada comprometidas y hay quien mira hacia otro lado.

En los últimos años podemos encontrar en Andalucía algunos ejemplos de teatro social que se implica, se moja y da oportunidades a las personas. El ejemplo más claro puede ser el de Atalaya-TNT. El teatro está al final de Pino Montano, a escaso metros del asentamiento chabolista de El Vacie. Otro colectivo hubiera terminado buscado otra localización lejos del estigma y de la problemática de esa zona, pero ellos se implicaron. Han representado La casa de Bernarda Alba junto al colectivo de mujeres de El Vacie en Sevilla en más de veinte ocasiones y han hecho giras por todo el territorio nacional. Ahora están repitiendo con otra obra, Fuenteovejuna. Todo un ejemplo de implicación social y de ruptura de estereotipos.

Además del evidente éxito de la iniciativa, consiguieron algo mucho más importante. Ha sido de las pocas ocasiones (si no es la única) en la que han conseguido situar el nombre del asentamiento más antiguo de Europa a nivel nacional, poniendo de manifiesto la falta de ayuda y recursos sobre el lugar. Además, consiguiendo que aparezca como historia de superación, relacionado a la cultura y no a aspectos negativos.

Pero no son los únicos. Otro proyecto muy interesante es Mujereando, una compañía teatral que aúna a mujeres que han tenido que vivir en la calle por diversas circunstancias. Lo organiza Rais Fundación y utiliza el teatro como terapia para mejorar la autoestima y superar el dolor de una experiencia traumática.

La discapacidad también tiene espacio en las artes escénicas. Danza Móbile empezó a mediados de los años noventa un camino que les llevó a fundar su Escuela de Danza. Profesionales del mundo de las artes y de la discapacidad se pusieron de acuerdo para “contribuir al proceso creativo, social y personal de las personas con discapacidad”, según indican ellos mismos. Después de la Escuela de Danza nacerían el Centro de Creación y la Compañía de Danza. Pese a los esfuerzos, las personas con discapacidad se siguen siendo excluidas de muchos ámbitos de la sociedad, incluido el arte, y Danza Mobile intenta poner su aportación para revertir esta situación y mejorar la calidad de vida de estas personas.

El teatro no puede seguir siempre un modelo elitista, comercial o para unos pocos elegidos. No tiene por qué estar alejado de la sociedad de la que surge, impasible a estímulos. Estos pocos ejemplos ponen de relieve cómo el teatro también puede funcionar como herramienta de cambio social cercana, a pie de sus vecinos y mirando alrededor desde la puerta del teatro, no desde una tarima iluminada.