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Revista Digital

Violencia Machista
Lunes, 02 Noviembre 2015 00:54

Razones para la Marcha contra la Violencia Machista del 7 de Noviembre

Cartel de las Marchas del 7N contra la violencia machista Cartel de las Marchas del 7N contra la violencia machista
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Los Movimientos Feministas gritan basta. Basta de violencia machista, de asesinatos; basta de desigualdades, de opresión a la mujer; y basta de recortes en servicios sociales que ayudan a aquellas que han sido maltratadas o que han visto vulnerados sus derechos. Por eso han convocado para este sábado 7 de noviembre una marcha a nivel estatal para protestar por la situación actual y reclamar que la violencia machista sea una cuestión de Estado.

En nuestro país, mueren asesinadas por sus parejas o ex parejas una media de 70 mujeres al año. A dos meses de que acabe este 2015, ya hemos alcanzado esa cifra. Con estas muertes, las mujeres asesinadas en la última década superan las 800. Es decir, en los últimos diez años más de una mujer a la semana ha muerto por violencia machista. Pero los asesinatos sólo son la punta del iceberg que es la desigualdad. Sigue habiendo una gran brecha entre hombres y mujeres en cuestiones sociales, laborales, educativas o culturales.

Las estadísticas oficiales dicen que un 12,5% de las mujeres mayores de 16 años sufre violencia física o sexual, y que 1 de cada 4 adolescentes padece violencia psicológica. Son cifras que contrastan con el apoyo público que reciben las víctimas de la violencia machista. Los movimientos feministas se quejan no sólo de los recortes presupuestarios en los servicios sociales y de asistencia, sino también de la aprobación de algunas polémicas leyes que vulneran algunos derechos de las mujeres, como la ley del aborto.

Por ello, estos movimientos feministas han convocado una marcha estatal para este sábado 7 de noviembre. En el manifiesto, al que ya se han adherido multitud de asociaciones, sindicatos y partidos políticos, reclaman que la lucha contra la violencia machista sea una cuestión de Estado, además de políticas que ayuden a las víctimas y prevengan más casos.

Pero el problema del machismo va más allá de la violencia física. Ésta es su expresión final, la más grave, pero detrás de ella hay mucho más, todo un machismo invisible que se percibe en el día a día, y que nace de la concepción patriarcal y androcéntrica de la sociedad en la que vivimos. “El androcentrismo, la actitud machista, está presente en todos los órdenes de la existencia”, afirma Manuel Vázquez Medel, catedrático de la Universidad de Sevilla. “Cuando hablamos de machismo no sólo hablamos del maltrato físico o psíquico a la mujer, sino de cómo una mentalidad esencialmente androcéntrica ha ido controlando, dominando y filtrándose en todos los ámbitos de la vida pública y privada”.

En este sentido, destacan lo que se denominan micromachismos, machismos cotidianos y que muchas veces tenemos normalizados. Por ejemplo, considerar que una mujer no debería sentirse molesta por ser piropeada por un desconocido, sino que todo lo contrario, debería sentirse halagada. O también, por ejemplo, considerar que el feminismo y las feministas lo que buscan es la supremacía de la mujer, menospreciando a cualquiera que denuncia un caso de micromachismo con el término peyorativo de “feminazi”. Desde hace unos años, eldiario.es tiene una sección en la que recopila los casos de micromachismos que les envían las lectoras. En él se pueden encontrar experiencias personales, quejas de cuñas publicitarias, del lenguaje inadecuado en medios de comunicación y otros casos en los que se percibe una desigualdad que muchos no consideran como tal porque la tienen asumida.

Todo esto complica saber dónde está el límite entre el amor y el abuso o la posesión, y más cuando continuamente tenemos referencias culturales, en películas, series o libros, en los que se defiende como amor conductas que entran dentro de la violencia psicológica. Ideas que están en el ideario colectivo de nuestra sociedad y que transmitimos de generación en generación, sin darnos cuenta de su peligrosidad. Conceptos o frases hechas que estamos acostumbrados a repetir casi sin pensar, como “quien bien te quiere te hará llorar”, “por amor hay que estar dispuesto a darlo todo” o “ese comportamiento no es propio de una señorita”, y otras más peligrosas como “ella se lo ha buscado por ir vestida así” o “si te controla o está celoso es porque te quiere”.

Está claro que algo tan interiorizado no se puede solucionar de la noche a la mañana. Pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados mientras exista desigualdad e injusticia. Por eso es tan necesario el apoyo a iniciativas como las marchas del 7 de noviembre, para que este sábado a partir de las 12’00 en el Paseo del Prado de Madrid, sean miles las voces que digan basta ya de violencia machista, basta ya de desigualdad. El cambio costará pero es absolutamente necesario.