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Miércoles, 09 Abril 2014 06:11

La tecnología como paradigma de la sociedad de consumo

Basura tecnológica Basura tecnológica Sebastian Bassi/ Flickr.com
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Vivir en una sociedad de consumo como la nuestra implica que la industria no crea los productos que necesitamos, sino que nos crea necesidades para que compremos los productos. Si esta reflexión la llevamos al ámbito tecnológico lo veremos mucho más claro: varias televisiones y ordenadores por domicio, teléfonos inteligentes y tablets, incluso, televisores con conexión a Internet. Los hogares no se conciben sin conexión al mundo digital y se equipan para ello.

Sin embargo esta "necesidad" es relativamente reciente. Hace unos 20 años los teléfonos móviles eran cosa de altos ejecutivos y mandatarios. Hoy, hasta los niños tienen un dispositivo móvil con conexión a Internet y cuesta concebir la vida sin un aparato de éstos en el bolsillo. La obsesión por tener lo último en tecnología ya no es cosa de una minoría y las empresas, que han creado la necesidad, se aprovechan de ella para lanzar nuevos productos o actualizaciones sin las que, según nos venden, no podremos vivir.

Es difícil abstraerse de este contexto porque a la industria no le gusta la resistencia. Con el anuncio del fin del soporte técnico de Windows XP estamos viendo claramente que, si quieres seguir en el sistema tienes que pagar y cambiarte a las versiones más modernas del soporte Microsoft. De no hacerlo, serás tú el responsable de lo que le ocurra a tu ordenador y a la información y datos que contenga. Si extendemos la reflexión al mundo empresarial, aquellas entidades que no actualicen el sistema operativo serán las responsables de los fallos de seguridad que se registren.

Desde Microsoft el argumento es muy claro. Fernando Calvo, director de Windows y Surface de Microsoft España, habla de un sistema que tras trece años de vigencia, está obsoleto y no atiende las necesidades del usuario actual. Entramos en el debate sobre la obsolescencia programada: quienes defienden esta teoría se basan en que la industria se encarga de producir artículos con fecha de caducidad para provocar su deterioro y la posterior compra de uno nuevo. Televisores, frigoríficos, teléfonos móviles, en definitiva, electrodomésticos y artículos informáticos que se vuelven imprescindibles en la vida cotidiana.

El portavoz de la multinacional en España asegura que Microsoft sólo da soporte técnico a sus productos durante 10 años. A partir de ahí, invita al usuario a actualizarse, es decir, te obliga a cambiar de sistema operativo. En el caso del Windows XP, afirma que han sido flexibles y han aguantado otros tres años más por la popularidad del sistema, pero han decidido ponerle fin porque la empresa cuenta con productos que se adaptan mucho mejor al contexto actual.

Pero claro, actualizarse cuesta dinero, para las empresas y para los particulares que, tienen que tener claro que cuando compran un producto, en este caso un sistema operativo, éste tiene fecha de caducidad. Desde la multinacional utilizan el argumento básico de la sociedad consumista en la que estamos sumergidos: en el ámbito de la tecnología cualquier renovación es una inversión: ¿porqué gastar dinero en reparar los problemas que crea en tu ordenador un sistema operativo antiguo, cuando por el precio de la reparación puedes adquirir un ordenador nuevo, con un sistema operativo más moderno?

Según la Organización de Consumidores y Usuarios los ordenadores con XP que no tengan acceso a Internet no tendrán tanto riesgo,  más allá de los habituales derivados de la entrada de virus vía USB y discos duros externos infectados. Como hoy día, en la mayoría de los casos, usamos los ordenadores para conectarnos a internet, no nos quedará otra que cambiar de sistema operativo. Pero hay un problema añadido: el uso de periféricos como impresoras o escáners, puede también verse afectado porque pueden darse incompatibilidades en el caso de no actualizar los soportes.

Según los datos de Microsoft, en la actualidad, casi cuatro millones de ordenadora usan Windows XP. Tres millones son usuarios particulares y un millón son pequeñas y medianas empresas. Desde la multinacional, la mejor opción es instalar Windows 8, el último sistema operativo que ha sacado al mercado, pero se da la circunstancia que de que algunos ordenadores antiguos no están preparados para el sistema. La recomendación vuelve a ser la misma: comprar equipos nuevos.