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Revista Digital

Mujer y empleo
Miércoles, 30 Abril 2014 07:36

Mujer inmigrante y precarizada: el retrato de las trabajadoras del hogar

Dignidad de las trabajadoras domésticas Dignidad de las trabajadoras domésticas (cc) Periodismohumano.com
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La incorporación de la mujer al mercado laboral puso en evidencia el papel fundamental que durante años han desempeñado cuidando de las familias y de sus miembros más dependientes; menores, mayores, personas con discapacidad o enfermas. El cuidado de la casa y la atención de los miembros de la familia eran responsabilidad de la mujer que, cuando sale a trabajar fuera, tiene que contar con otras mujeres para que se sigan encargando de estas tareas que son ineludibles.

Las mujeres inmigrantes, en la mayoría de los casos, han sido las encargadas de cubrir esos trabajos: cuidadoras y empleadas del hogar: un foco de discriminación y de ausencia de derechos. El director general de la Organización Internacional del Trabajo en España, Joaquín Nieto, ha afirmado en la Comisión de Empleo del Congreso de los Diputados que, en nuestro país, hay unas 700.000 personas trabajando en el servicio doméstico. El 90% son mujeres y el 50% inmigrantes y más de la mitad se encuentra en situación de economía sumergida, sin cotizaciones a la seguridad social y sin acceso al derecho al desempleo.

En su comparecencia, Joaquín Nieto, pedía expresamente al Gobierno central que España ratificara el Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos, que en Europa sólo ha sido ratificado por Italia, Bélgica y Alemania.

Aunque el servicio doméstico lo realizaban tradicionalmente las mujeres rurales que emigraban a las ciudades, en los últimos años, han sido las mujeres inmigrantes las que han ido ocupando dichos puestos. En 2010, en España, el 65% de las trabajadoras del hogar afiliadas a la Seguridad Social eran extranjeras.

Pese a la inclusión de este empleo en el régimen general y la obligatoriedad, por ley, de que todas las empleadas domésticas estén dadas de alta, lo cierto es que la precariedad y, en ocasiones, el abuso sigue protagonizando las relaciones laborales entre los empleadores y las empleadas del hogar. Hemos alguna de esas experiencias conversando con Sayuri Chávez, que ha trabajado limpiando casas y cuidando de personas mayores y ahora se dedica a ayudar a otras mujeres inmigrantes que trabajan en el servicio doméstico en la asociación ACCEM.