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Música
Miércoles, 18 Junio 2014 22:42

La música en la encrucijada de las industrias culturales; reinventarse para sobrevivir

Aguja y vinilo Aguja y vinilo (CC) José O. Ramírez / Flickr.com
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El consumo cultural ha cambiado mucho en los últimos años y no sólo como consecuencia de las nuevas tecnologías de la comunicación y los nuevos soportes musicales. Cada vez pasamos más tiempo delante del televisor, de la radio o de internet, frente al consumo que realizamos de discos, cine, teatro o danza, que según el último anuario de la Sociedad General de Autores, ha descendido en algunos casos hasta el 49% en los últimos 5 años.

Según la última encuesta sobre el gasto en los hogares, del Instituto Nacional de Estadística, el presupuesto familiar dedicado a la cultura, el ocio y los espectáculos ha bajado un 30% respecto a 2008. Gastamos una media de 600 euros menos ahora que antes por hogar en libros, discos, conciertos, cenas o comidas fuera de casa, teatros y cultura en general.

En 2013 el gasto medio estaba en torno a los 1.500 euros y suponía el 5% del presupuesto anual familiar. Hay que apretarse el cinturón y lo primero de lo que prescindimos es de aquello que consideramos opcional, según se extrae de la encuesta  del INE.

La caída en los niveles de renta, el incremento del IVA o el descenso de los presupuestos públicos para actividades culturales se apuntan como las causas principales de esta situación, a la que la SGAE también suma la piratería y los nuevos modelos de organización de autores al margen de su hegemonía.

Por áreas, destacan las pérdidas de espectadores y consumidores en las artes escénicas – danza, teatro, ópera o zarzuela- que han perdido casi un 30% de público en los últimos cinco años. La asistencia a los conciertos de música clásica también ha bajado en ese periodo, aunque menos, un 14%. Los directos, exceptuando los macrofestivales, tampoco se libran de la caída. Según la SGAE, el número de espectadores también ha bajado, un 27%.  La peor parte se la lleva la venta de discos, en el periodo analizado en el informe de la sociedad de autores, el descenso en la venta de discos, sea cual sea el formato, ha bajado un 49%.

Por tanto no es extraño hablar de sobrevivir el mundo de la música, porque la imagen de las leyendas del pasado, de los grandes conciertos, los grandes contratos con las grandes discográficas y largas carreras de grupos o solistas ha dado paso a una amalgama más heterogénea de artistas que conviven en un contexto de consumo más personalizado y menos masivo. Internet ha atomizado los públicos y ha dispersado las audiencias.

Dificultades en todos los sectores

Grupos, salas, estudios de grabación, pequeñas discográficas, pequeñas distribuidoras y festivales de todo tipo forman parte de un universo que se ha visto influido, como todos, por la crisis económica: recortes presupuestarios de apoyo a la cultura, subida del IVA cultural, recortes en los gastos individuales dedicados al consumo de ocio están haciendo mella en las industrias culturales en general y en la música en particular.

Las salas de conciertos no lo están pasando mejor, según Armando Ruah, Coordinador de la Asociación Estatal de Salas privadas de Música en Directo, a la crisis, la subida del IVA o la falta de subvenciones y apoyos hay que sumar las trabas burocráticas. En el último encuentro de la asociación celebrado hace un par de semanas en Granada, ponían de manifiesto las dificultades que encuentran en España a la hora de abrir una sala de conciertos y la falta de apoyo de los organismos culturales, como si la música en directo no fuera cultura como lo es teatro o las demás artes escénicas.

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