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Revista Digital

Pueblo Gitano
Jueves, 08 Mayo 2014 11:00

Francisca Cortés: “Para romper con esa imagen de la mujer gitana hay que apostar por la educación”

Francisca Cortés Francisca Cortés EMA RTV
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Francisca Cortés es orientadora laboral de la Fundación Secretariado Gitano, una organización que se fundó en 1982, aunque como ellos mismos defienden llevan trabajando desde los años 60 para lograr una sociedad más igualitaria, promoviendo la integración de la comunidad gitana con campañas que defienden la igualdad de trato y eviten la discriminación. Dentro de este organismo, Francisca Cortés ayuda a que las mujeres gitanas reciban formación y tengan posibilidad de entrar en el mercado laboral. Es licenciada en derecho y conoce de primera mano los problemas a los que se enfrenta una mujer gitana para poder estudiar y trabajar.

Si ya de por sí el pueblo gitano es una comunidad estigmatizada, en el que hay demasiados prejuicios y desinformación, la mujer gitana representa una parte aún más dañada por estereotipos. La lacra del machismo es aún más pesada dentro de una comunidad en la que el hombre sigue ostentando un papel dominante. Los colectivos y asociaciones gitanas defienden la educación como el camino para cambiar esta realidad.

“La mujer gitana ha avanzado mucho en el terreno tanto de la educación como el del empleo”, nos comenta Francisca Cortés. De hecho, actualmente de cada diez universitarios de la comunidad gitana, ocho son mujeres. Sin embargo, sólo un 2% de las mujeres gitanas reciben formación universitaria. Si miramos en niveles básicos de educación vemos que la situación educativa de la población gitana en España ha mejorado en los últimos 30 años. En Primaria, un 93,2% están escolarizados, pero la brecha de género crece a medida que cumplen años. Así, las chicas tienen mayores obstáculos para acceder a la Secundaria. En primero de la ESO, el porcentaje de chicos escolarizados en los centros es del 60,7%, frente a un 39,3% entre las chicas. “El principal problema que se encuentran es el abandono prematuro de las aulas”, dice Francisca Cortés. “Las mujeres gitanas abandonan en mayor medida los estudios en secundaria, pero sí que es verdad que la mujer gitana que sigue estudiando llega más allá que el hombre gitano que sigue estudiando.”

En cuanto al empleo, el principal problema es “la falta de formación académica, la escasa cualificación profesional y también la escasa experiencia laboral”, además de otros problemas como “las responsabilidades en casa, el miedo o la inseguridad”. También recordaba que no es extraño que la mujer gitana se integre en el mercado laboral, algo que lleva haciendo desde el siglo XVII o XVIII, aunque los trabajos habituales que ha venido desarrollando, como la venta ambulante, se encuentran ahora saturados. “Ahora estamos ante un mercado en constante cambio que busca personas muy formadas y muy polivalentes”, algo que en opinión de Francisca Cortés supone una traba para las mujeres gitanas, “con la carga además de pertenecer a un colectivo que sufre un gran rechazo por parte de la sociedad.”

La imagen que dan algunos medios de comunicación tampoco ayuda, potenciando “una imagen estereotipada y sesgada de lo que es la realidad de la mujer gitana hoy en día”. Estos programas aluden a estereotipos relacionados con la cultura gitana como la prueba del pañuelo o los casamientos y embarazos cuando son unas crías, algo que, si bien ocurre en casos aislados, no representa a toda la comunidad. “La mujer gitana es distinta y sobre todo es diversa”, asegura Francisca Cortés, criticando la generalización que hacen los medios. “Generalizar con la cultura gitana es absurdo porque hay tantas culturas gitanas como gitanos hay. No es lo mismo una familia gitana andaluza que una gallega, y dentro de las mismas comunidades autónomas depende de cada zona, de cada familia.” Además señala que algunas de esas características que relacionan con la mujer gitana tienen que ver con “vivir en zonas de riesgo de exclusión social más que con la cultura gitana en sí”. De hecho, comenta que en las oficinas de la Fundación Secretariado Gitano atienden a jóvenes de esas zonas de riesgo de exclusión social sean gitanas o no.

En cuanto al machismo o no de la comunidad gitana, recuerda que “la comunidad gitana es machista al igual que lo ha sido la comunidad española durante siglos”, de manera que quedan restos de ese machismo tanto en una como en otra. “La comunidad gitana va un poco por detrás por todos los obstáculos que nos estamos encontrando, sobre todo la falta de formación”, aunque igualmente recuerda que “ha avanzado más en los últimos 15 ó 20 años que en los cinco siglos que llevamos aquí”, por lo que lanza un mensaje esperanzador de cara al futuro. “Las mujeres gitanas llevan rompiendo barreras desde los años 90”, cuando empieza a trabajar la Fundación en este campo, y ha conseguido avanzar con “esfuerzo, lucha y diciendo soy una mujer gitana pero soy una persona con libertad y con la capacidad de decidir”. Para seguir avanzando en este sentido destaca la importancia de la formación, ya que “para poder decidir hay que formarse”. “Para romper con esa imagen de la mujer gitana hay que apostar por la educación de las niñas y de las jóvenes gitanas”, afirma Francisca Cortés, aunque finaliza con un mensaje de unión entre ambos sexos, ya que “la mujer gitana puede seguir avanzando sin dejar atrás al hombre, avanzar acompañada por el hombre gitano”, algo necesario para seguir rompiendo barreras.

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