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Jueves, 12 Junio 2014 08:45

Sistemas políticos en España durante los siglos XIX y XX

Parodia de Sagasta, líder del partido liberal a finales del XIX Parodia de Sagasta, líder del partido liberal a finales del XIX es.wikipedia.org
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Desde que se hizo pública la noticia de la abdicación, los medios de comunicación nos han bombardeado con noticias que recogían la vida de Juan Carlos de Borbón, aunque en muchas ocasiones, lo que nos hemos encontrado no resulta demasiado alentador.

Un ejemplo que resultará ilustrador, se refiere a que en nuestra historia, una abdicación haya producido altercados y una gran inestabilidad. En este sentido, nos fijamos en el periodo histórico al que se ha dado a llamar la Restauración.  

El 29 de noviembre de 1874, el general Martínez Campos se pronunció en la ciudad de Sagunto contra la I República Española. Cuando tuvo el poder militar, proclamó rey a Alfonso XII. El periodo que se abrió en ese momento se conoce como la Restauración y duró hasta el levantamiento de Primo de Rivera en 1923. Hablamos de casi 50 años. En esos años reinó Alfonso XII, hasta su muerte prematura en 1885.

Posteriormente pasó a ocupar la regencia su esposa María Cristina, mientras que su hijo póstumo cumplía la mayoría de edad, momento en el que comenzaría a reinar, lo cual sucedió en el año 1902. Estos cambios de rey, como antes lo fueron otras abdicaciones, supusieron tensiones políticas, pero en absoluto dieron lugar a revueltas populares.

Igualmente, se suele presentar el reinado de Juan Carlos I como el mayor periodo democrático que hemos vivido en nuestra historia. Se trata de una afirmación que no responde estrictamente a lo que nos relatan los hechos históricos.

Efectivamente, desde 1977 cuando se aprobó la ley de partidos y se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes hasta hoy mismo, España se ha consolidado como una democracia liberal al mismo nivel que las del resto del continente. Pero eso no es algo nuevo en la historia, y desde luego, no es el periodo democrático más largo que hemos vivido.

Volvamos a comparar el actual sistema, con el que se desarrolló durante la Restauración (1875-1921). Estamos ante un sistema liberal, en el ámbito político, y conservador en lo social. Ese sistema era de representación parlamentaria, celebraba elecciones periódicas y contaba con una Constitución, la de 1875, que había incorporado muchos de los avances recogidos en la republicana de 1868.

Éste se sostenía sobre dos partidos políticos, el liberal y el conservador, que se turnaban en el poder propuestos por el rey, y convocaban elecciones. En definitiva, la Restauración instauró una suerte de democracia liberal muy al uso de las que los que se desarrollaban en la Europa de la época, algo que nos puede resultar muy parecido a lo que sucede en la actualidad.

Evidentemente, el sistema de la Restauración y la Monarquía Parlamentaria que vivimos presentan grandes diferencias. El ejemplo más claro de ello es el sufragio censitario, recordemos que en aquella época no podían votar las mujeres, muestra del carácter conservador que emanaba de aquel régimen.

Igualmente, referimos el caciquismo, el mayor mal que descubrimos cuando analizamos aquellos tiempos políticos. Los caciques eran terratenientes, personajes poderosos en el medio rural que, directamente compraban y manipulaban el voto, hasta el punto era así que durante todo el siglo XIX, el partido que convocaba las elecciones siempre las ganaba, debido a que tenía la capacidad de movilizar, además de a los caciques, a todo el aparato del Estado.

Sin embargo, no hay que ser demasiado perspicaz para comprobar, que aquel principal mal de la Restauración, se ha seguido repitiendo, aunque con matices, en los entornos rurales. Y que la corrupción, otros de los males endémicos del sistema bipartidista de la Restauración, está a la orden del día.

En todo caso, se puede concluir que el sistema actual es una copia mejorada y adaptada a los tiempos de aquel sistema bipartidista liberal, que además demostró gran estabilidad, ya que soportó la muerte prematura de Alfonso XII, la regencia de María Cristina, la pérdida de las colonias, se aprovechó de una Guerra Mundial en la que no participamos, y finalmente murió cuando Alfonso XIII dio legalidad al golpe militar de Primo de Rivera, y los españoles y españolas pasamos aquellos años sufriendo la dictadura por la decisión de un rey.

Avances sociales

Cierto es que las condiciones sociales de la democracia actual son mucho mejores de las vividas en esa época, pero también lo es que durante finales del siglo XIX y principios del XX, además de comenzar a legislar sobre aspectos fundamentales para el desarrollo del ser humano, como la educación o los hábitos sanitarios, aparecieron grandes personalidades en el ámbito de la pedagogía y la investigación científica que se desarrollaron al calor de ese sistema liberal, pongamos solo el caso de Giner de los Ríos, para comprender que el propio sistema permitió el avance en esos ámbitos, aunque efectivamente con resultados no demasiado esperanzadores.

¿Era la II República de izquierdas?

Rotundamente no. Por encima de todas las afirmaciones gratuitas que se suele leer, ver y oír hay una que realmente resulta increíble que se haya mantenido con el tiempo. En este país existe como una obsesión por creer que una República es un sistema de izquierdas. Que una República Española sería gobernada por los partidos políticos de izquierda. Si analizamos los hechos históricos esa afirmación se presenta como rotundamente falsa.

Vamos a los hechos. El primer presidente de la República que se proclamó en 1931 fue Niceto Alcalá Zamora, un cordobés del partido conservador. De hecho fue presidente de la República hasta el 7 de abril del 36. Desde ese día hasta el 18 de julio, el presidente fue Azaña.

Por lo que, resulta un poco extraño concluir que la República fue de izquierdas cuando la presidió la derecha durante prácticamente toda su duración. Pero más allá, si nos fijamos en los presidentes del Gobierno y los resultados de las elecciones tampoco dicen lo contrario. Azaña fue presidente del Gobierno del 31 al 33, lo cual podemos considerarlo un gobierno de izquierdas. Del 33 al 36 gobernó Gil Robles representando a la CEDA (Confederación de Derechas Españolas). Y el Frente Popular, una unión de las izquierdas que ganó las elecciones del 36, tan sólo gobernó unos meses. Por lo que insistimos, la afirmación de que la II República Española fue de izquierdas va totalmente contra la realidad. Cierto es que se conquistaron grandes espacios de libertad, pero los resultados electorales y los partidos que obtuvieron el poder eran mayoritariamente de derechas.

 

En esta ocasión os dejamos una bibliografía y una webgrafía un poco más ampliada para que podáis saber más sobre el tema.

SIGLO XIX

En estas obras puedes encontrar información sobre el sistema liberal español del siglo XIX:

CARR, R. (2000): España 1808-1975. Ariel.
CASTELLS, I. (2000): Crisis del Antiguo Régimen y revolución liberal en España, 1789-1845. Ariel.
ESDAILE, C. (2001): La quiebra del liberalismo (1808-1939). Crítica.
FONTANA, J. (2007): Historia de España. La época del Liberalismo. Crítica.
FUSI, J. P. (1997): España, 1808-1996: el desafío de la modernidad. Espasa Calpe.
GUERRERO, A. PÉREZ, S., y RUEDA, G., (2004): Historia política. 1808-1874, Istmo.

En los siguientes enlaces puedes encontrar documentos y recursos que se suelen utilizar para el aprendizaje de los contenidos de las oposiciones que te pueden resultar útiles:

www.historiasiglo20.org/HE/9.htm
www.historiasiglo20.org/HE/10.htm
www.historiasiglo20.org/HE/11.htm

II REPÚBLICA

BEEVOR, A. (2005): La guerra civil española. Barcelona, Crítica.
CASANOVA, J. (2007): República y guerra civil, Vol. 8 de la Historia de España dirigida por Josep Fontana y Ramón Villares. Barcelona, Crítica y Marcial Pons.
GIL PECHARROMÁN, J. (2002): Historia de la Segunda República Española (1931-1936). Madrid, Biblioteca
JULIÁ, S. (coord.) (2004): República y guerra civil, tomo XL de la Historia de España de Menéndez Pidal. Madrid, Espasa Calpe.
MORADIELLOS, E. (2004): 1936. Los Mitos de la guerra civil. Barcelona, Península.
PRESTON, P. (2006): La guerra civil española. Madrid, Debate.

www.guerracivil1936.com/web
www.artehistoria.jcyl.es/histesp/contextos/12584.htm

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