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Revista Digital

Rincones del Sur
Jueves, 12 Junio 2014 01:35

Reales Alcázares de Sevilla: joya monumental y crisol de culturas

Patio de las Doncellas. Reales Alcázares de Sevilla Patio de las Doncellas. Reales Alcázares de Sevilla Wikipedia
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Esta semana en Rincones del Sur damos un paseo por uno de los símbolos más importantes de la ciudad de Sevilla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto su Catedral y el Archivo de Indias, en 1987. Visitamos los Reales Alcázares para conocer, no sólo la riqueza monumental que encierran sus paredes, sino también algunas de las historias y secretos que guardan. Porque no podemos olvidar que se trata del Palacio Real en uso más antiguo de Europa.

Las nueve hectáreas de este conjunto de palacios son la huella de cada civilización y cultura que han convivido en este rincón. De hecho, la fortificación original se construyó sobre un antiguo asentamiento romano y más tarde visigodo. Será durante la Alta Edad Media, a comienzos del siglo X, cuando el Califa de Córdoba Abderrahmán III ordena el levantamiento de un nuevo recinto de gobierno. Así surge este gran monumento que alberga distintos estilos: desde el islámico de sus primeros moradores, al mudéjar y gótico del periodo posterior a la conquista de la ciudad por las tropas castellanas. Además, en distintas reformas se han añadido elementos renacentistas y barrocos. Aunque se puede decir que la configuración definitiva se debe a la época almohade (siglo XII), cuando se levantan las murallas que hoy lo limitan.

Precisamente la entrada a este recinto la realizamos por la puerta oficial y actual de los Reales Alcázares, a través de la denominada puerta del León, de estilo almohade, cubierta por un panel de azulejos realizado en cerámica trianera, de la fábrica de Mensaque, en el año 1894. Cruzada la muralla árabe, se accede al patio del León que a la izquierda guarda la Sala de la Justicia, donde se reunía el consejo de visires. Se trata de una estancia cuadrada cubierta por una armadura de madera mudéjar. Aneja a la misma se encuentra el Patio del Yeso, una de las pocas construcciones que permanecen de la época almohade.                                                           Patio del Yeso. Isabel Moguer/Flickr.com

Y al fondo del patio del León encontramos un conjunto de tres arcos a través de los cuales se accede al Patio de la Montería que está presidido por la fachada del palacio mudéjar del rey Pedro I, decorado con magníficas filigranas.
Por la derecha llegamos al Cuarto del Almirante y las salas de la Casa de la Contratación que ordenaría construir la reina Isabel la Católica tras el descubrimiento de América. Sus paredes han sido el escenario de las relaciones comerciales con este continente, así como de las propuestas viajeras de grandes descubridores como la Primera Vuelta al Mundo de Magallanes.

También por este lado, llegamos a las escaleras que acceden al denominado Palacio Alto. Son las habitaciones que se encuentran en la planta superior del Palacio Mudéjar, ampliadas y transformadas en tiempos de los Reyes Católicos. Lo más destacado, el oratorio, la galería del Patio de las Doncellas con una fisonomía renacentista de gusto italiano, y el mirador de los Reyes Católicos que, con influencia granadina, nos ofrece una de las mejores vistas de todo el Alcázar. Hoy estas estancias son usadas por la familia real.

Por el lado izquierdo del patio de la Montería se llega al Patio del Crucero y al palacio gótico, reconstruido parcialmente en el siglo XVIII, sobre restos de un palacio gótico del que aún se conservan los Baños de María de Padilla, la Capilla y el Salón de Carlos V donde el esplendor renacentista brilla en la colección de tapices.

Baños de María de Padilla. Ivo Kendra/Flickr.com

Por supuesto, nos queda por visitar el Palacio mudéjar o de Pedro I. Fue construido en la mitad del siglo XIV por artesanos de Toledo, Granada y Sevilla, aunque también sufriría modificaciones. Este palacio nació para servir como edificio privado del rey Pedro I, frente al carácter más protocolario que representaba el palacio gótico, levantado un siglo antes por orden de Alfonso X. Así, el núcleo dedicado a la vida oficial se sitúa alrededor del patio de las Doncellas, una obra maestra del arte mudéjar andaluz. El otro núcleo, el de la vida privada, gira en torno al patio de las Muñecas. Un paseo a través de galerías y salas decoradas con bellos azulejos y techos mudéjares.

Cúpula Salón de los Embajadores. Isabel Moguer/flickr.com


En esta visita no se nos puede olvidar un paseo por los Jardines, una parte fundamental del Alcázar, donde, entre sus muchas transformaciones, encontramos caracteres árabes, renacentistas y modernos. Los jardines están dispuestos en terrazas, con multitud de naranjos y palmeras, con fuentes y pabellones donde se respira frescor y quietud, rincones idílicos para el sosiego y descanso en la ciudad.El estanque del dios Mercurio, un paseo por los cipreses del jardín de la danza o por la fuente del jardín musulmán de Troya. Son algunas de las estampas naturales que nos deja este monumento, al igual que el laberinto y el Jardín de los Poetas. Justo  aquí, en los jardines, se realizan las Visitas Nocturnas Teatralizadas. Una actividad que se realiza entre los meses de marzo a octubre y, sin duda, una cita única y singular de la agenda cultural de la ciudad. En estos encuentros, el teatro, la música antigua, la danza y la imaginación nos trasladan, por unos momentos, a otros tiempos en los que somos cómplices de las historias que allí se pudieron vivir.Vista de los Jardines de los Reales Alcázares / Wikipedia

Antes de salir del Alcázar, atravesaremos el apeadero y Patio de Banderas, una gran plaza donde se colocaban las banderas que señalaban la presencia de algún rey en palacio, y funcionaba como Plaza de Armas del recinto militar del Alcázar.

En este punto culminamos nuestra visita al que ha sido escenario de algunas películas como El Reino de los Cielos, El Viento y el León o Lawrence de Arabia. Un conjunto de Palacios que, además de las historias cinematográficas, guarda muchos de los secretos de nuestro pasado, presente y futuro.