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Revista Digital

Rincones del Sur
Jueves, 29 Octubre 2015 22:28

Ruta por el Mapa Literario Andaluz

Viaje a través de las palabras Viaje a través de las palabras Nile / Pixabay.com
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El nacimiento del Guadalquivir, los colores del Albaicín o las fragancias del membrillo han servido de inspiración para grandes literatos como Machado, Cela o Lorca. Y hoy sus palabras constituyen una fantástica guía de viajes que combina la realidad física de cada lugar con esa fotografía invisible que ofrece la literatura.

La cita del poeta árabe Ibn Zarqala que nos transporta a la Alhama de Almería del siglo XIV.

“Disfruta en Alhama de un calor que agrada a la gente selecta,
y reclama allí la amistad y la alegría.
Cuando entres en los baños, deja fuera la seriedad
pues sólo se hicieron para la diversión y el placer”

Vistas de Alhama de Almería

Los versos de Antonio Machado nos trasladan al Santuario de Tíscar, en la provincia de Jaén, una viaje que debió realizar en las últimas semanas del verano de 1917, cuando el poeta, terminadas sus vacaciones, vuelve a la vecina Baeza para reanudar su labor docente como catedrático de francés. Desde allí emprendió una excursión de varios días por la Sierra de Segura, Cazorla y del Pozo. El paisaje de la comarca le produjo una enorme impresión, dedicando versos a otros lugares como la Cañada de las Fuentes, donde se encuentra el nacimiento del Guadalquivir.

“En la sierra de Quesada
hay un águila gigante,
verdosa, negra y dorada,
siempre las alas abiertas.
Es de piedra y no se cansa.

Pasado Puerto Lorente,
entre las nubes galopa
el caballo de los montes.
Nunca se cansa: es de roca.

En el hondón del barranco
se ve al jinete caído,
que alza los brazos al cielo.
Los brazos son de granito.

Y allí donde nadie sube
hay una virgen risueña
con un río azul en brazos.
Es la Virgen de la Sierra.”

Al viajar por Granada tenemos que hacerlo en compañía de Federico García Lorca. Y lo hacemos por el barrio del Albaicín a través de un fragmento del libro "Impresiones y Paisajes", una de las obras de prosa poética más importantes de la literatura española, en el que el escritor recoge sus apuntes de ciudades como Ávila, Burgos o Baeza, entre otros. 

“Surgen con ecos fantásticos las casas blancas sobre el monte... Enfrente, las torres doradas de la Alhambra enseñan recortadas sobre el cielo un sueño oriental.

El Dauro clama sus llantos antiguos lamiendo parajes de leyendas morunas. Sobre el ambiente vibra el sonido de la ciudad.

El Albaizín se amontona sobre la colina alzando sus torres llenas de gracia mudéjar... Hay una infinita armonía exterior. Es suave la danza de las casucas en torno al monte. Algunas veces entre la blancura y las notas rojas del caserío, hay borrones ásperos y verdes oscuros de las chumberas... En torno a las grandes torres de las iglesias, aparecen los campaniles de los conventos luciendo sus campanas enclaustradas tras las celosías, que cantan en las madrugadas divinas de Granada, contestando a la miel profunda de la Vela.

En los días claros y maravillosos de esta ciudad magnífica y gloriosa el Albaizín se recorta sobre el azul único del cielo rebosando gracia agreste y encantadora.”

Panorámica del barrio granadino del Albaicín

Pero las letras no sólo hablan de las bondades de nuestros paisajes, también se detiene en los productos autóctonos como bien lo demuestra el Nobel de Literatura, Camilo José Cela, en sus palabras que dedica al municipio cordobés de Puente Genil en su libro "Primer viaje andaluz". 

“Puente Genil es villa de membrillar y de olivar. La carne de membrillo de Puente Genil es famosa en el mundo entero. Aún no hace muchos años, en los hogares españoles se guardaban los botonos y los alfileres en las cajas de lata de bellos colores y de dibujos hermosos que, de nuevas y recién compradas, guardaban en su oscuro vientre el dulce pienso de las meriendas infantiles (…)

El dulce de membrillo de Puente Genil tenía -y por fortuna, aún tiene- marcas sonoras y misteriosas que al vagabundo siempre le parecieron muy bien buscadas: El Progreso, La Fama, San Lorenzo, Chacón y Compañía... De aquellas cajas con un castillo pintado, o un barco velero, o una señorita que sonreía con un clavel en la boca, ¿qué se hizo? “

Villa romana de Fuente Álamo, Puente Genil

La poesía nos conduce ahora a la "Ciudad del Paraíso" de Vicente Aleixandre: Málaga, la ciudad de su infancia a la que estuvo unido durante toda su vida. Fue publicado por primera vez en 1939 en el libro "Sombra del Paraíso".

“Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.
Colgada del imponente monte, apenas detenida
en tu vertical caída a las ondas azules,
pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas,
intermedia en los aires, como si una mano dichosa
te hubiera retenido, un momento de gloria,
antes de hundirte para siempre en las olas amantes.

Pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira
o brama, por ti, ciudad de mis días alegres,
ciudad madre y blanquísima donde viví, y recuerdo,
angélica ciudad que, más alta que el mar, presides sus espumas.

Calles apenas, leves, musicales. Jardines
donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas.
Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas,
merecen el brillo de la brisa y suspenden
por un instante labios celestiales que cruzan
con destino a las islas remotísimas, mágicas,
que allá en el azul índigo, libertadas, navegan (...)”

Vistas de Málaga

Recorriendo el litoral llegamos hasta Cádiz, la ciudad que en 1873 describe Benito Pérez Galdós en su novela, cuando la flota española sale del puerto de Cádiz.

“El sol, encendiendo los vidrios de sus mil miradores, salpicaba la ciudad con polvos de oro, y su blanca mole se destacaba tan limpia y pura sobre las aguas, que parecía haber sido creada en aquel momento, o sacada del mar como la fantástica ciudad de San Jenaro. Vi el desarrollo de la muralla desde el muelle hasta el castillo de Santa Catalina; reconocí el baluarte del Bonete, el baluarte del Orejón, la Caleta, y me llené de orgullo considerando de dónde había salido y dónde estaba.”

Malecón de la Caleta, Cádiz

La siguiente parada la realizamos en un pequeño municipio de la Sierra Norte de Sevilla que Miguel de Cervantes recorre en sus Novelas ejemplares, que son una serie de novelas cortas que escribiría entre 1590 y 1612: Castilblanco de los Arroyos. 

“Cinco leguas de la ciudad de Sevilla, está un lugar que se llama Castilblanco; y, en uno de muchos mesones que tiene, a la hora que anochecía, entró un caminante sobre un hermoso cuartago, estrangero. No traía criado alguno, y sin esperar que le tuviesen el estribo, se arrojó de la silla con gran ligereza.”

Sierra Norte de Sevilla

Y quién mejor para hablar de Huelva que Juan Ramón Jiménez. Así hablaba de su Moguer natal en "Platero y yo.

“Te he dicho Platero que el alma de Moguer es el vino, ¿verdad?. No; el alma de Moguer es el pan. Moguer es igual que un pan de trigo, blanco por dentro como el migajón, y dorado en torno -¡oh sol moreno!- como la blanda corteza”

Casa natal de Juan Ramón Jiménez, Moguer

Para todos los interesados en recorrer este mapa literario donde podemos ver los lugares físicos y la imagen mental que nos proyecta la literatura, en World Literary Atlas encontramos una herramienta que, desde el pasado mes de abril, geolocaliza sobre el mapa de Google citas de obras con su correspondiente explicación sobre el contexto y una imagen del sitio. En este mapa  ya encontramos más de un centenar de referencias sobre nuestros Rincones del Sur pero si queréis podéis seguir ampliándolos con vuestras aportaciones. 

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