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TTIP
Miércoles, 26 Noviembre 2014 23:53

Luis Rico: “El 92% de las reuniones del TTIP han sido con los lobbys de las multinacionales”

Luis Rico, integrante de Ecologistas en Acción y de la Plataforma Estatal No al TTIP Luis Rico, integrante de Ecologistas en Acción y de la Plataforma Estatal No al TTIP
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La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), más conocida por sus siglas en inglés TTIP, es, sobre todo, un intento de hacer piña entre EEUU y la UE para hacer frente a otros países y sus economías emergentes. Sin embargo, como nos comentaba Luis Rico, integrante de Ecologistas en Acción y de la Plataforma Estatal No al TTIP, los tratados de libre comercio tienen también una serie de “medidas no arancelarias” que son “las más peligrosas”, ya que “nos jugamos un acercamiento regulatorio de la Unión Europea y Estados Unidos que puede ser bastante peligroso”.

Quienes defienden este tratado, argumentan que un acuerdo de estas características será beneficioso para el crecimiento, aumentará la libertad económica y fomentará la creación de empleo. Por el contrario, quienes lo critican afirman que estos supuestos beneficios serían sólo para las multinacionales y a costa de recortes sociales, laborales y ambientales.

Este miércoles se ha presentado la Plataforma Andalucía contra el TTIP que busca, entre otras cosas, ampliar el debate sobre este asunto que nos afecta a todos y todas y del que no conocemos muchos detalles. Hay una campaña nacional que promueven diferentes colectivos en contra del tratado y de la falta de transparencia de la negociación. En este enlace se recopilan entrevista y actos organizados por la plataforma estatal contra el acuerdo.

Mucho se ha especulado sobre este tema y aunque existe un canal oficial de información, lo cierto es que el escenario que aquí se dibuja dista mucho de lo que en realidad parece implicar un acuerdo de estas características. Son tantas las denuncias por falta de información o transparencia, de la Defensora del Pueblo Europeo, de europarlamentarios, de colectivos sociales o grupos políticos, que la Comisión Europea emitía este martes un comunicado en el que manifestaba su intención de publicar de más documentos relacionados con la negociación en curso de un acuerdo de libre comercio e inversiones con Estados Unidos y facilitar el acceso a dicha información al Parlamento Europeo. Puede parecer una obviedad, pero es que ni los eurodiputados están teniendo facilidades para conocer los detalles de las negociaciones.

“Las negociaciones están siendo poco transparentes y eso nos hace ser un poco recelosos”, argumenta nuestro entrevistado, Luis Rico. “La Comisión Europea está dando muy pocas explicaciones y en los medios se está dando una especie de ocultismo para que esto no se hable”. Y eso pese a todo lo que está en juego:

-Las condiciones y derechos laborales, porque EE.UU. no ha ratificado los convenios de la OIT que establecen unas mínimas garantías. -Las repercusiones ambientales, entre otras cosas EE.UU. tampoco ha ratificado compromisos internacionales como Kioto, además de promover técnicas tan cuestionables como el fracking. -Las repercusiones en servicios públicos. Todo lo que sea susceptible de ser privatizado por su rentabilidad económica. -Las repercusiones en la salud y la seguridad alimentaria, puesto que la UE es, a priori, más estricta en los controles sanitarios, hasta el punto de tener prohibida la entrada de determinados productos estadounidenses, que con el acuerdo tendrían vía libre.

El 92% de las reuniones han sido con los lobbys de las multinacionales”, denuncia Luis Rico, que asegura que estos lobbys están presionando para eliminar algunos derechos o principios como el de precaución, que hace que toda sustancia que sea sospechosa de ser peligrosa antes de ser comercializada debe pasar por una serie de exámenes. “Eso en Estados Unidos no ocurre y las empresas han dicho que quieren eliminar ese tipo de principios que hacen que en la Unión Europea estén prohibidos algunos tipos de sustancias como los transgénicos”. Igualmente ocurre con otras leyes o regulaciones como la bancaria, más permisiva en Europa que en EE UU. “Lo que están pidiendo estas multinacionales es tratar de buscar qué legislación prefieren a ambos lados del Atlántico de tal manera que se quedan con aquellas que les dan más beneficios”, y que normalmente son las peores desde el punto de vista del consumidor o del medioambiente.

Otro punto polémico es cómo afectaría al comercio local este tratado transatlántico. “En primer lugar, aumentaría la competencia”, y además una competencia como la estadounidense que “utiliza técnicas que aquí están prohibidas, lo que hace que económicamente tengan mucha más fuerza”. Estaríamos, por tanto, hablando de una “competencia desleal”, como ya ha denunciado el sindicato COAG. Estas y otras medidas que piden las multinacionales llevarían a que “la firma del TTIP supondría un avance mucho mayor hacia el modelo norteamericano de grandes granjas agroindustriales frente a los pequeños productores”.

El proceso para la firma del TTIP sigue avanzando en silencio aunque lo haga de manera “lenta”. “La intención de la Comisión Europea era tener listo el TTIP para finales de año pero por los plazos que van llevando no lo van a conseguir, y algunos economistas dicen que como mínimo necesitarían otros dos años”. Después de eso, necesitaría en principio la aprobación del Parlamento Europeo y del resto de Parlamentos nacionales, que es lo que se ha hecho hasta ahora en tratados de este tipo. Sin embargo, “en ningún momento se prevé la consulta a la población europea”. Por eso, la intención de la Plataforma Estatal NO al TTIP es “sacar a la luz el debate y conseguir que la Comisión Europea se ponga a debatir con nosotros”.

Puedes escuchar la entrevista completa aquí.

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